Televisión / 18 de Agosto de 2015

Me vuelvo cada día más sosa

Peter Capusotto y sus videos. Humor. Lu. a las 22.30 por Canal 7. Con D. Capusotto y elenco. Videos: M. Iconomidis. Producción: Triple D para la TV Pública. Guión y dirección: D. Capusotto y P. Saborido.

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MÁS DE LO MISMO. El humor perdió efecto, se puso obvio, previsible y la sátira mal contada resulta ideológicamente confusa.

★★1/2 Fue en 2010, para la sexta temporada de“Peter Capusotto y sus videos”, que esta columna hizo pogo y tiró bengalas por la alegría provocada y expandida en cada programa. Un festejo único, por varias razones. En primer lugar, porque los ciclos de humor han devenido en rareza televisiva y dos, fundamental, porque sus creadores, Diego Capusotto y Pedro Saborido, siempre han hecho lo que quieren. Sin condicionamientos de rating, una posibilidad que les brindó desde siempre la TV pública, el ciclo respira libertad. No especula con modas ni subestima las entendederas del espectador; no teme que la ironía arañe lo políticamente correcto ni cae en el manotazo fácil a la misoginia. Por otro lado, puso en el centro otra extraña especie, la de esa lejana música llamada rock&roll, con los videos del archivo de Marcelo Iconomidis y por el contenido y la estética. La otra pata del programa es la política, concretamente, el setentismo y sus leyendas populares.
Por supuesto que llegada la décima temporada, este repaso no es un hallazgo de novedades. Sin embargo, no está de más volver a resaltar la mirada distinta de los autores sobre la realidad, la agudeza para recortar estereotipos sociales, detectar tilinguerías y la última bobada exitosa, el guiño al conurbano y el desparpajo para armar juegos de palabras y confusiones lingüísticas.
Repito: todos los elogios todos. ¿Y ahora qué? Después de la película de 2012 (“Peter Capusotto y sus 3 dimensiones”), la rueda parecía haberse cerrado con un gran broche. Antes del agotamiento, ese fantasma de los creativos, retirarse con gloria. Sin embargo siguieron por más en la tele, seguros de que podían administrar el ingenio por una decena de emisiones al año. Pero algo se desgastó.
No hay duda de que Capusotto es un intérprete fantástico, un observador capaz de sacarle la pelusa del ombligo a cada personaje. Micky Vainilla y otros más son creaciones para el repertorio, antología de momentos cómicos vistos una y otra vez en Youtube. Sin embargo, en las últimas temporadas ese espíritu falta. Los gags ya poco o nada tienen que ver con la música, dato que podría no importar teniendo en cuenta que los videos siguen vigentes. Pero el humor perdió efecto, se puso obvio, previsible y lo peor, la sátira mal contada resulta ideológicamente confusa. Quizás es hora de pensar en recuperar la frescura en otro chiste.

 

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