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Cultura / 24 de Agosto de 2015

Big Bang Data, una muestra que resalta la estética de la conexión

La nueva muestra del Espacio Fundación Telefónica se inspira en el estallido del tráfico de datos y el futuro de la cultura digital. Fotogalería

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Big Bang Data muestra
Instalaciones y videos, mapas de cables y edificios conectando datos. Materialidad de Internet en distintas geografías.

Como a propósito, un canario llama la atención con su canto y con un cartel que dice: “Piky está en google” frente a un edificio en diagonal a Espacio Fundación Telefónica. La leyenda confirma que las obras de la exhibición “Big Bang Data” se vinculan con lo real. Maravillado por el estallido del tráfico de datos (imágenes, mensajes de voz, palabras, música), transmitidos alrededor del globo cada segundo, y por las fantásticas posibilidades de la cultura digital, el visitante podrá volar por mundos insospechados. Las piezas invitan al espectador a internarse en la mecánica de interpretación de datos y a comprender fascinantes procesos, percibiendo la relación entre lo etéreo y lo tangible, entre ideas y hechos.
La exhibición. A través de 16 instalaciones, “Big Bang Data” escenifica en Espacio Fundación Telefónica, Plaza Vicente López, la incidencia de la base de datos como marco de pensamiento cultural y señala cómo, veloz e incesantemente, el mundo se conecta digitalmente. Llegada desde España, la muestra insta a pensar en los efectos de la “datificación” del mundo, planteado por los curadores –Olga Subirós y José Luis de Vicente– como un proceso tan determinante en el siglo XXI como lo fue la electrificación en el siglo XIX. El recorrido incluso suscita la reflexión acerca del comportamiento y la responsabilidad individual en el uso de la tecnología ante la extraordinaria y fructífera conectividad actual.
Las elocuentes piezas, “Mapa de Cables Submarinos” del colectivo Telegeography –trazado del sistema de cableado de fibra óptica submarino uniendo la red–, “Internet Machine” de Timo Arnall y “Del secreto al monumento” de José Luis de Vicente –aspectos espaciales, aarquitectónicos y materiales de centros que almacenan millones de datos– componen uno de los ejes temáticos de la nuestra y derriban el mito de la “nube”. Internet ocupa importante lugar físico, tanto en Alcalá como Nueva York, el Ártico.
Arte y tecnología en los vistosos globos terráqueos, “World processor” de Ingo Gunther, interpretando datos de orden económico, geográfico, social, histórico, tecnológico, y más. Imagen casi abstracta, “Flight Patterns” de Aaron Koblin visibiliza rutas del tráfico aéreo en Estados Unidos durante un período de 24 horas. Más datos y subjetividad en
“24 hrs in photos” de Eric Kessels: montaña de fotografías impresas correspondientes a las imágenes subidas a Flickr en un día.
Temores e ilusiones, elaboración de referencias también en “Lo vivido y lo sucedido. Una cartografía del recuerdo”, la vida del diseñador gráfico español Jaime Serra, durante sus años porteños. Homenaje del artista Santiago Ortiz a “Rayuela”, proponiendo en su homónima obra interactiva nuevas configuraciones de lectura de la mítica novela de Julio Cortázar. Poderosa reescritura también de películas, series de televisión, el deporte profesional, motorizada por la mente y la pasión, por algoritmos y volúmenes de información.
Perceptivas, las obras otorgan carnadura al universo digital al tiempo que recuerdan que el flujo de información, intercambiado en distintas plataformas, jamás se habrá de borrar. En “Los elefantes pueden recordar” de Agatha Christie, un protagonista agradecido dice: “A los seres humanos les ha sido concedida la facultad de olvidar”. ¿Nunca un olvido más?

 

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