Empresas / 4 de octubre de 2015

Ventajas impositivas y desarrollo urbano en el polo industrial Ezeiza

El plan consiste en circunscribir la industria a espacios estratégicos no contaminantes y atraer a Pymes innovadoras. Condiciones.

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polo industrial ezeiza
RAPALLINI. El CEO de Alberdi y del parque dice que la organización aporta a la industrialización.

De unas 40.000 empresas radicadas en el país, apenas un 10% se encuentra ubicadas en los llamados parques industriales. El grupo Alberdi Desarrollos S.A. -una firma de capitales nacionales fabricante de cerámicas y ladrillos, Cerámica Alberdi- diseñó el de Ezeiza como un ejemplo de sustentabilidad a replicar en todo el país y cumplir con el trasfondo del proyecto: incentivar la creación de Pymes y poder separar a las industrias de las zonas urbanas, a favor de créditos y ventajas impositivas.
El emprendimiento se gestó en el 2011: después de encarar un estudio de mercado, la empresa entendió que había un gran potencial en la zona -kilómtro 45 de la autopista Ezeiza-Cañuelas- para un emprendimiento de este tipo. Comprobaron que la mayoría de las aproximadamente 30.000 empresas de la Ciuudad de Buenos Aires y del primer cordón del conurbano debían reubicarse por haber quedado fuera de las normativas. “Nosotros contábamos con la ventaja de tener una estructura de ingeniería armada. No cualquiera puede hacer una construcción de la envergadura que tiene Ezeiza. Hicimos estudios del suelo, el agua y ambientales y nos encargamos de cumplir con todas las reglas para conseguir la habilitación municipal”, explica Martín Rapallini, presidente de Alberdi y del Polo Industrial. Su empresa tiene ventas anuales por casi $ 400 millones y tiene tres plantas en Rosario, José C. Paz en la provincia de Buenos Aires y Salta.
Se adquirió un predio de 500 hectáreas alejado de la zona urbanizada, pero a pocos metros de la Autopista Ezeiza-Cañuelas y de la futura autopista Presidente Perón. Cruce estratégico para la conexión del Polo con la Capital Federal, el Aeropuerto de Ezeiza y los puertos de Buenos Aires y La Plata. La construcción se diseñó en 6 etapas, de las cuales se construyeron 4 con una inversión de 500 millones de pesos. En dos años se radicaron 70 empresas y 40 ya están en funcionamiento. La capacidad total que se proyecta será de entre 350 y 400 empresas y los precios del terreno van de 700 a 900 pesos por metro cuadrado. Los lotes más pequeños abarcan 2 hectáreas, pero se pueden adquirir hasta 20. Actualmente, la firma más grande es Marleu, que se dedica a la fabricación de cables y ocupa 9 hectáreas.
Cualquier tipo de empresa puede formar parte del parque siempre y cuando se cumplan las normativas internas de construcción y cuidado del medio ambiente. Los rubros que conviven en el Polo son diversos: calzado, plásticos, logística, alimentación, química y autopartes, entre otros. No hay restricciones. La administración asemeja a la de un consorcio. Incluso ofrece construir los edificios industriales, aunque no es condición para radicarse. Según informan las autoridades, el predio cuenta con alumbrado público, red de desagües cloacales e industriales, energía eléctrica de media tensión, vigilancia las 24 horas y playas de estacionamiento para autos y camiones.
El paisaje urbano. La necesidad de circunscribir la actividad industrial a espacios estratégicos no contaminantes es un concepto ya instalado en el mundo, pero en la Argentina no tuvo el impulso suficiente como para generar una conciencia colectiva a nivel político y empresario. Desde que se instaló el primer establecimiento, en 1973, hasta la actualidad, solo se han creado 371 parques industriales,124 en la provincia de Buenos Aires, que representa el 80% de la superficie total destinada a este tipo de complejos. Para Martín Rapallini, que las empresas se ubiquen en áreas urbanas es como mezclar peras con manzanas: “Se termina viendo a la actividad industrial como algo molesto. Su reubicación en espacios diseñados ordenaría la ciudad desde el punto de vista urbanístico y generaría un impacto ambiental cero. De hecho, así atraería importantes beneficios para los empresarios”. El directivo los enumera: la seguridad es alta, hay inversión suficiente en servicios (gas, energía y redes), se obtienen exenciones impositivas (Ingresos Brutos, impuesto inmobiliario, automotor y sellos) y se consigue financiamiento a bajas tasas y los costos se abaratan. “Un lote de 5.000 metros cuadrados está pagando solo $ 2.500 de expensas, que incluyen seguridad, limpieza y otros servicios como wifi”, explica el presidente de Alberdi. El proyecto prevé, además, la construcción de áreas comunes como mini-bancos, salas de reuniones, restaurantes, un centro deportivo.

 

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