Política / 19 de octubre de 2015

La campaña del miedo

Macri se peronizó, Scioli se macriza y Massa se kirchneriza. Claroscuros de una campaña monocorde.

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CARTELES. Las consignas de la izquierda tapan circunstancialmente al "cambio justo", es decir, no exagerado, que plantea el ex K Sergio Massa.

Aburrida. Monocorde. Poco jugada. Así se presenta la campaña electoral entrando en su recta final. Y no por casualidad. Hay muchas más cosas ocultables o indefinidas que explicitables y claras. En este punto, los candidatos tratan de ganar y para ello deben seducir. Ya le llegará el tiempo de gobernar en concreto al que le toque.
Los tres que encabezan por lejos el pelotón de seis presidenciables (Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa) se parecen naturalmente bastante. Pero hay algo que los obligó a pelear por parecerse aún más: la sociedad no se ha mostrado predispuesta a los sobresaltos ni los cambios rimbombantes. Scioli habla de inflación y buscar inversores y financiamiento afuera. Macri reconoce las “cosas buenas” de los K. Massa, el que corre más desde atrás, levanta el perfil y reivindica el derecho a gobernar por decreto, es decir, unipersonalmente si hiciera falta. Se parecen hasta en la idea de acusar de mentirosos a los otros dos.
Las chances de Scioli para ganar en primera vuelta y de Macri para entrar al ballottage dependen de un puntito o poco más que eso. Cualquier macana puede hacer que lo pierdan en vez de conquistarlo. El miedo al gol en contra redunda en meter miedo en el electorado por los desastres que pueda cometer el otro apenas ocupe el sillón de Rivadavia.
Macri se peronizó lo más que pudo. Scioli se macriza doblando el codo. Massa se kirchneriza en las formas. Entre los tres no llegan ni a empatar la imagen fuerte de Cristina, lo cual impide que la popular perciba un liderazgo claro en lo que viene y se agrande más la prudencia que el entusiasmo. Los tres juegan a la ronda alrededor de Ella, acercándosele y alejándosele según el tema del que daban hablar o el auditorio que enfrenten.
Una vez más, la teatralidad de la política distrae sobre el fondo de la cuestión. ¿Qué país heredará el futuro presidente? ¿Cómo están, de veras, las cuentas públicas? ¿Sobre qué indicadores sociales reales deberán mantenerse, achicarse o ampliarse los subsidios a la pobreza? En síntesis: ¿para qué nivel de ajuste, devaluación y endeudamiento externo deben prepararse los argentinos?
Ya se sinceró Carlos Menem en su momento: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. No le alcanzó la bravura para reconocer que, en algunas cosas, no tenía la menor idea. Los contendientes de hoy nacieron a la política bajo aquella lógica noventista, un estilo que se volvió cultura por lo que pesa una década. El kirchnerismo también abrevó en aquellas fuentes, pero tuvo sus propios 12 años y medio para imponer su propio estilo. Razones de sobra para que no haya fiesta en la calle. Y sí decenas de dudas sin encanto.

* Jefe de redacción de NOTICIAS.

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En NOTICIAS de esta semana “Lo que Scioli, Macri y Massa no se atreven a decir”.

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