Política / 31 de octubre de 2015

Quiénes son los K que no podrán reciclarse

El caso Boudou y “las viudas de Randazzo”. D’Elía, súbito fan de Scioli. Ver galería

Por

FLORENCIO RANDAZZO Se quedó sin nada tras su renuncia a la gobernación. Scioli no lo quiere.

El fin de ciclo deja un tendal de ganadores y perdedores. Varios funcionarios, gobernadores e integrantes del Gabinete cristinista ya encontraron algún refugio en las listas de diputados y legisladores. Y otros en un posible gobierno de Daniel Scioli. Pero muchos ya saben que se quedarán sin nada y empiezan a preparar la retirada para volver al llano. Hay para todos los gustos: desde el vicepresidente Amado Boudou –procesado por la Justicia– pasando por el piquetero Luis D’Elía y la ministra de Cultura, Teresa Parodi, hasta el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que decidió prenderse fuego políticamente cuando declinó el ofrecimiento de ser candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires.
Lejos. El caso de Boudou es el más claro. Nadie lo quiere cerca porque saben que su imagen es una mancha venenosa. Desde que quedó involucrado en el escándalo de la ex Ciccone, el vice sufrió un desgaste sin precedentes. Los funcionarios dejaron de llamarlo, perdió poder y se quedó sin contactos políticos. A eso se sumaron más causas judiciales por supuesto enriquecimiento ilícito y por adulterar los papeles de un auto modelo 1992. Hoy nadie lo quiere en sus equipos y el sciolismo no sería la excepción. Pero aunque nadie lo quiera, Boudou no se amedrenta. Con su estilo desfachatado hizo trascender que le gustaría que lo manden como embajador a México en un eventual gobierno de Scioli. Tiene buenas excusas para instalarse en el país Azteca. Desde hace un tiempo está de novio con Mónica García de la Fuente, una ex diputada de 35 años del Partido Verde mexicano a la que presentó en sociedad hace un mes durante un evento en la embajada mexicana en la Argentina.
Esta semana el vice volvió a la carga en su tarea de intentar asegurarse un futuro. En una entrevista habló bien de Scioli y dijo que pensaba seguir en política “en el lugar que sea”. La relación entre ambos está mejor y Boudou suele enviarle papers con datos económicos.
El que también se quedó sin nada es Florencio Randazzo. Su caso es digno de estudio. ¿Cómo pasó de ser el que podía garantizar un triunfo K en la provincia de Buenos Aires al vacío total? Hoy el futuro del ministro es una incógnita. No tiene ningún ofrecimiento político. Mantiene una relación fría y distante con Daniel Scioli, que prefiere tenerlo lejos. Randazzo nunca fue muy querido dentro del Gabinete por sus compañeros y el único que lo apoyaba era el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, que al final terminó como vice de Scioli. Randazzo vio ese gesto como una traición.
Tan lejos está de conseguir algún puesto que los pocos funcionarios de su cartera que aún le responden se armaron un grupo de WhatsApp al que llamaron “las viudas de Randazzo” en un extraño homenaje al ministro.
Oscar Parrilli, un histórico del kirchnerismo que atravesó los doce años de gestión, también dará un paso al costado. Aunque el titular de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) podría mantenerse en el puesto por ley, ya avisó que su cargo es político y que dará un paso al costado para dejar que el nuevo presidente elija a su sucesor. Parrilli concuerda con los sectores duros del kirchnerismo que creen que hay que estar lo más lejos posible del sciolismo. Su futuro es una incógnita, pero no se descarta que vuelva en dos años a ser candidato a diputado por Neuquén, su provincia de origen.
Otro de los que por ahora quedaron apartados es el piquetero Luis D’Elía. Aunque ya venía congelado y solía ser un crítico feroz de Scioli, en el último tiempo dio un giro brusco para tratar de garantizarse un futuro cerca del poder. De un día para el otro empezó a respaldar a Scioli, a presentarlo como el garante del modelo y a defenderlo sin concesiones. Por ahora esa voltereta no le dio ningún resultado. Desde el sciolismo prefieren que se mantenga lejos. Con el que mantiene una buena relación es con Boudou. Suelen juntarse a comer y hablan a diario. Los une el destierro.
Más casos. Hay otros funcionarios que se quedarán sin nada. La ministra de Cultura y cantante Teresa Parodi no será tenida en cuenta en una posible gestión sciolista a pesar de que el candidato suele alardear de sus vínculos con los famosos. Para ese lugar piensa en Gabriel Mariotto. Parodi tiene una excelente relación con La Cámpora, que hoy apoya con desgano a Scioli. La ignota ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, también está destinada al retiro. Salvo que su principal impulsor, Sergio Berni, le dé un espacio en el Ministerio de Seguridad si es que Scioli gana las elecciones. Rodríguez fue la ministra ausente que delegó sus funciones en Berni. Nadie la tiene demasiado en cuenta para que ocupe un cargo.
El secretario de Turismo, Enrique Meyer, también se irá a su casa. Para ese lugar Scioli ya eligió al misionero Maurice Closs, que cuenta con varios hoteles en su provincia. Otro de los que abandonarán su cargo y hasta ahora no tiene ofertas será el ministro de Educación, Alberto Sileoni. El rector de la UBA Alberto Barbieri fue el elegido por el ex motonauta para reemplazarlo.
El fin de ciclo ya llega. Algunos se quedarán sin nada.

Seguí a Nicolás en Twitter: @nicodiana

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *