Restaurantes / 16 de noviembre de 2015

El maravilloso milagro green

Buenos Aires Verde. Vidal 2226, Belgrano.4787-1375. Cocina vegetariana. Lunes a sábados de 9 a 0.30. Reservas. Sólo efectivo. Precio promedio: $ 150.

Por

Nada de lechuga mediodía y noche, ni de pastas con queso de rallar comprados en el supermercado. Ser vegetariano en serio implica esfuerzo y dedicación. Primero, elegir cada ingrediente a conciencia, asegurándose de que sea orgánico y de que aporte las vitaminas, proteínas y grasas necesarias para el cuerpo; luego, evitar “lo blanco” (harinas y lácteos, irritantes de las mucosas del cuerpo), además de los alimentos procesados. Subgrupos como los veganos directamente no consumen nada derivado del reino animal y los cultores de la alimentación viva o raw, no cocinan ningún alimento a más 50º, para que no pierda sus nutrientes naturales. Con estas premisas como base, es posible una gastronomía sabrosa y creativa. Para probarlo está Buenos Aires Verde, que luego de ocho años en Palermo, abrió una nueva sucursal, mucho más linda, en Belgrano.
El cocinero detrás del milagro es Mauro Massimino, quién recorrió un largo camino desde sus comienzos con el Gato Dumas. Después de una larga procesión por restaurantes porteños, estudiando desde charcutería hasta chocolatería, dejó todo para dedicarse, durante un año, a estudiar huerta orgánica en la Facultad de Agronomía y formarse en un centro médico naturista. De sus raíces italianas, Massimino aprendió el arte de la sazón, clave para una cocina sabrosa. La carta de Buenos Aires Verde, de hecho, tiene tantas hojas como la de un bolichón y platos suculentos como el locro, hecho con chorizo vegano (de tofu, gluten y arroz, para simular la grasa), lasagna y pizza, y risottos como el de quinoa y maíz blanco, delicioso, montado con quesos, y terminado con pera fresca, queso blanco, salsa teriyaki, cebollita de verdeo, ají molido, cajú tostado, semillas de chía, toque de miel y limón.
Con la inauguración del nuevo local se sumaron platitos donde Massimino explora su creatividad al máximo. Probamos buns tipo coreano (pañuelitos de masa al vapor) con estofado de hongos, huevo vegano y salsa de tomate agridulce y picante; y rolls de alga nori y masa deshidratada (hecha de harina de lino en un horno deshidratador, que cocina a 50º, se utiliza hasta para strudel) con queso de cajú y dip de mayonesa vegana. Además sumaron una carta de vinos orgánicos, cervezas artesanales y tragos con sake, única bebida con certificación orgánica. Brinde mientras se nutre y se inmuniza con el de sake, palta, leche de almendras, pistachos tostados, nibs de cacao, menta, ralladura de limón y miel, o con el elixir de Cabernet Sauvignon rosé, frambuesa, leche de almendras, gojiberries, vainilla y miel.
Los postres son una especialidad de Massimino. El cheesecake, a base de castañas de cajú y miel, tiene una textura que supera al de queso. Lo desafiamos a comprobarlo.

Cocina ★★★★
Servicio ★★★★
Ambiente ★★★★

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *