Libros / 1 de Febrero de 2016

Universo en expansión

“En movimiento. Una vida”, de Oliver Sacks. Anagrama, 447 págs. $ 365.

Por

★★★★★ En pocos meses, Henning Mankell y Oliver Sacks, dos autores centrales en su propio campo (la policial y la neurología) emprendieron sendas memorias o autobiografía a partir de la conciencia del límite: ambos tenían cáncer. El caso de Sacks es asombroso: a lo largo de su vida desarrolló tempranamente un enfoque literario tanto o más que el enfoque científico, a partir del exitoso “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. En el libro “El tío Tungsteno” ya había recorrido una zona de su vida. En ese sentido es admirable el equilibrio para integrar aquí aspectos ya tratados antes.
Con criterio literario, comienza por el gusto táctil, físico, embriagador del motociclismo al que era adicto. Sigue con un hecho traumático: a los 18 años le contó al padre que era homosexual, antes de haberse iniciado sexualmente. Con buen olfato le rogó: “No se lo cuentes a mamá”. El padre lo hizo de inmediato y, como una villana victoriana, ella opinó: “Eres una abominación. Ojalá no hubieras nacido”.
Sacks se rehízo una y otra vez, con movimientos amplios en el espacio: terminó por instalarse en la sociedad mucho más permisiva de Estados Unidos de la zona Oeste (California), desarrollando una carrera que nunca se detuvo. El texto va integrando los distintos entornos: hospitales, grandes personalidades, momentos pintorescos. Por ejemplo la convivencia breve con dos camioneros de cuño especial. O el levantamiento de pesas, actividad en la que llegó a tener el récord estatal en 1961 con “una sentadilla completa de 272 kilos”.
También figuran las zancadillas o envidias del ambiente profesional. O celebridades colegas o amigas, entre las que se contaron el poeta W. H. Auden, o el nobel de Medicina Francis Crick. Además era pariente de Al Capp, eximio dibujante de historietas alcanzado al fin por el escándalo y la oscuridad.
A partir de la página 300 desfilan sus libros sucesivos: “Despertares”, “Un antropólogo en Marte”, “Alucinaciones”, entre otros. Si se agrega su memoria alerta para rescatar momentos personales intensos de una vida rica y dinámica, leerlo es como recorrer un universo en expansión, que sigue proyectándose después de la última página.

 

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