Restaurantes / 19 de febrero de 2016

La embajada de la gastronomía gallega

Morriña Porteña. Estados Unidos 482, San Telmo. 4361-4686 / 4859. Cocina española. Martes a sábado, mediodía y noche. Domingo mediodía. Reservas.

Por

Hace 17 años que el pulpo de Manuel Corral Vide inspira pequeñas migraciones. No importa dónde esté Morriña –palabra gallega que define el anhelo de la tierra madre estando lejos– su clientela lo sigue donde sea. Durante años fue a Belgrano, ahora a la otra punta de la ciudad, San Telmo, justo enfrente de otro baluarte de la fidelidad gastronómica, La Brigada. Ambos restaurantes comparten la clientela pero no compiten, de hecho fue Hugo Echevarrieta, dueño de La Brigada, quien le consiguió el local a Corral Vide.
El nuevo hogar de Morriña se llama Morriña Porteña, quizás para no limitar el público a lo español, lo cual se ve reflejado en una larga página de la carta: clásicos porteños reversionados. Olvídese. La magia de Corral Vide está en su sangre española a la hora de cocinar, cosa que sigue haciendo personalmente. El pulpo es el más tierno que haya probado (¡y eso de pegarle para tiernizarlo no va más! hoy el pulpo se congela a bordo y el propio hielo va abriendo las fibras, haciendo el trabajo que antes se hacía al golpearlo). La mejor forma de apreciar su sabor es comiéndolo a la gallega, con buen aceite de oliva y pimentón.
No sólo el pulpo mueve multitudes. Otro favorito de la casa es la tortilla de patatas, bien ancha y cocida en su punto justo, servida con morrones en aceite como complemento. Puede optar por la clásica de papa y cebolla o aventurarse con una con panceta, sardinas o langostinos. También los arroces, uno de los productos más difíciles de comer bien hechos en Argentina, tienen su club de fans. Los hay con los bichos de mar que guste individualmente o en forma de paella al modo de Manuel, es decir, con un arroz más caldoso, al gusto argentino, no muy amigo del típico arroz a la valenciana que es más seco. La carta es larga y variada dentro del género galaico. Abundan más clásicos como las gambas al ajillo y otros no tan clásicos como la calderada de pescado (un guisado muy simple y sabroso), la cazuela de conejo y las ranas a la provenzal. Entre los postres, los preferidos son la tarta de Santiago (por Santiago de Compostela) hecha de almendras, azúcar, huevos y sin nada de harina; y las torrejas (o torrijas), manjar absoluto, que se acompaña con un vasito de queimada (aguardiente y azúcar) bien caliente.
Morriña Porteña invita a quedarse. Ubicado en una típica casa chorizo de San Telmo, tiene un gran patio-jardín con techo corredizo, tres salones internos, un sector VIP para 12 comensales, debajo de un techo de vitreaux y cavas refrigeradas con capacidad para 1.200 botellas.
Las modas pasan pero la cultura queda. Manuel Corral Vide mantiene viva la profunda tradición gallega en el barrio donde nació la historia, no sólo de Buenos Aires sino de la Argentina: San Telmo, un santo que, quizás no casualmente, murió en Galicia.

Cocina ★★★★
Servicio ★★★★
Ambiente ★★★★

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *