Mundo / 2 de mayo de 2016

España frente a su mayor fracaso político

Repetirán las elecciones por primera vez en su historia. El fin del bipartidismo y la frustración de la sociedad.

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Frustración. Felipe VI decidió convocar a un nuevo sufragio, tras la falta de acuerdos.
Frustración. Felipe VI decidió convocar a un nuevo sufragio, tras la falta de acuerdos.

A más de cuatro meses de las elecciones generales del 20 de diciembre (20-D) y al borde de una segunda vuelta, el futuro político de España difícilmente podría mostrarse más incierto. Después de intensas negociaciones celebradas durante los últimos meses entre los líderes de los partidos – viejos y nuevos – con el objetivo (no logrado) de cerrar acuerdos para investir a un candidato, España sigue sin conocer a su nuevo presidente y se apresta a repetir las elecciones generales por primera vez en su historia democrática.

La incertidumbre sobre quién sería capaz de alcanzar la mayoría requerida para formar gobierno – tal como exige su sistema parlamentario – nunca había sido tan grande. Ya es tarde. El tiempo para negociar acuerdos y evitar volver a las urnas se agotó. La única alternativa a este callejón sin salida en el que se encuentra sumida la política española es la repetición del proceso electoral, el próximo 26 de junio.

Ante el anunciado fracaso de la tercera y última ronda de consultas celebrada el 25 y 26 de abril en el Palacio de la Zarzuela tras la convocatoria del Rey Felipe VI, quien recibió en su recinto en las afueras de Madrid a los líderes partidarios para conocer sus posturas ante un hipotético nuevo debate de investidura, España deberá aguardar ahora por la repetición de las elecciones. Como muestra de sentido común ante un final que se creía cada vez más previsible, el Rey aprovechó para solicitar austeridad a los partidos para que reduzcan sus gastos electorales ante la nueva campaña de cara al 26-J.

Mientras tanto, Mariano Rajoy, líder del cuestionado Partido Popular (PP, el más votado el 20-D), se mantiene a la cabeza de un gobierno en funciones. Con sus atribuciones limitadas, además de mantener en vilo una economía alicaída, arrastra la frustración de una sociedad que en 2011 se despertó para demostrar el profundo hastío que arrastra hacia su clase política.

Aquellos reclamos para promover una democracia más participativa sellaron el surgimiento del movimiento #15-M, marcando un antes y un después en la escena política española. Desde entonces, el tradicional bipartidismo comenzó a ser seriamente amenazado. La repetición de los comicios ante la imposibilidad de alcanzar a tiempo un acuerdo para investir a un único candidato, así lo confirma.

Nuevas elecciones. Ante el llamado a nuevos comicios, el panorama se muestra similar al de las elecciones pasadas, aunque con algunas pequeñas variaciones posibles que podrían terminar siendo determinantes.

Por un lado, casi todos los sondeos reflejan que el PP será nuevamente el partido más votado, a pesar de que Rajoy –de paupérrima imagen pública– se mostró incapaz de cerrar acuerdos para renovar su mandato en la primera ronda, además de estar aislado por los incesantes casos de corrupción que vienen salpicando a su partido. El PSOE, por su parte, caería del 22% que sacó en diciembre a un 20,1%, mientras que Ciudadanos crecería de 13,9% a 17,7%, en tanto que Podemos caería algunos puntos.

No obstante, si la coalición electoral Podemos e Izquierda Unida (IU) se materializa y ambas fuerzas concurren juntas, quedaría como segunda fuerza en votos (20,8%), dando así el anhelado “sorpasso” y dejando al PSOE en tercer lugar. Estos son, al menos, los cálculos que arroja un sondeo de la consultora privada Metroscopia realizado en abril.

Como se evidencia, el panorama ante las elecciones del 26-J se presenta muy similar al de diciembre, aunque el tablero podría moverse con un cambio de estrategia, lo que despierta ciertas dudas: ¿Cómo impactará una mayor abstención electoral? ¿Conseguirán IU y Podemos sellar la alianza y mantener su ventaja sobre el PSOE? Frente a esto, ¿Concurrirán el PSOE y Ciudadanos en coalición como lo hicieron en marzo durante la segunda ronda? ¿Insistirá Rajoy en ser el candidato del PP a pesar de su pésima imagen?

Sea lo que sea, hay algo seguro: el gobierno que surja del 26-J será débil y no tendrá otra alternativa que buscar grandes acuerdos si pretende sacar adelante sus proyectos. En definitiva, lo que se instalará en España es una nueva forma de gobernar, acorde con los nuevos tiempos.

 

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