Comercial / 16 de septiembre de 2016

El encuentro entre la cultura y el arte de hacer vino

La bodega Catena Zapata relanzó la etiqueta del vino Saint Felicien, creada hace 50 años por el artista Carlos Alonso.

El imponente marco del Palacio Errazuriz, actual sede del Museo de Arte Decorativo, fue el ámbito que Bodega Catena Zapata eligió para reunir a referentes de la cultura, el arte, la gastronomía, el periodismo y del mundo empresarial para celebrar los 50 años del Lanzamiento de la línea Saint Felicien. En la ocasión estaban presentes el Dr Nicolás Catena Zapata y algunos de sus familiares.

Ante un auditorio entre los que se podía ver a Donato de Santis; German Martitegui; Ginette Reynal; Stefano Cancio, primer ministro de la Embajada de Italia, directores de Bancos y de medios periodísticos entre otros muchos invitados, el director Comercial de la Bodega, Arnaldo Gometz, iniciando las palabras de bienvenida se preguntaba: “¿Qué significó aquel lanzamiento medio siglo atrás?”. Se respondió de inmediato: “Una verdadera revolución en la vitivinicultura nacional, donde los vinos sólo se identificaban como vinos finos tintos y vinos finos blancos”.  “Significó la génesis de lo que, aún hoy, constituye la principal misión de nuestra Bodega, el elaborar vinos capaces de competir con los mejores y mas prestigiosos del mundo”, agregó.

El Palacio Errázurriz – Alvear fue construido entre los años 1911 y 1917, siguiendo el proyecto del arquitecto francés Renne Serget; todos los materiales, salvo los de obra gruesa, fueron traídos desde Europa e incluso para la aplicación de los estucos que decoran varias de las habitaciones se llamaron artesanos franceses e italianos. “Quince años antes que se terminara este Palacio que hoy nos cobija, en el año 1902, Nicola Catena, el iniciador de la Familia en Argentina, ya  había plantado su primer viñedo a orillas del Rio Tunuyan, en Mendoza”, contó Gometz.

Por otra parte, Gastón Pérez Izquierdo, CEO de Bodega Catena Zapata, sostuvo: “Para nosotros estos 50 años representan el hito de haber lanzado el primer vino varietal de la Argentina y el primero en contener arte en su etiqueta”.

Precisamente, a la izquierda del improvisado escenario que se armo en el Salón  Principal del museo se entronizaba, descansando sobre un atril, una pintura que retrataba el momento de vendimia, con un primer plano de una mujer que lleva sobre sus hombros la preciada carga que cada año permiten el milagro del vino. “Vendimia” es el nombre de la obra y un joven Carlos Alonso, su autor.

“Mi relación con el vino nació mucho antes, como mendocino, nacido en Tunuyán, y criado en Mendoza”, confió Alonso -desde Córdoba, donde ahora vive- en boca de Mercedes, su hija, quien leyó una emotiva carta que el artista hizo llegar para hacerse presente en la ocasión.

Mientras la celebración seguía en el salón  principal y el elegante jardín diseñado por el paisajista francés Achile Duchenr, donde en los años veinte bailo acompañada por los cisnes de la fuente la inolvidable Anna Pawlova, acompañada por un catering de Eat Catering y los vinos de la Linea Saint Felicien que para celebrar el acontecimiento cambio todas sus etiquetas volviendo a incluir una reiterpretacion de aquella primera etiqueta que conjugo el arte de hacer vino con el arte plástico en aquel lejano 1966.

Una noche para recordar tiempos pasados, desafíos, tiempos de innovaciones, para agradecer a quienes acompañaron durante todos estos años y sobre todos para comprometerse por  un futuro de cada vez mayor reconocimiento de los vinos argentinos en la permanente búsqueda de la excelencia que guía a la familia Catena Zapata desde hace cuatro generaciones.

 

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