Sociedad / 24 de septiembre de 2016

Al final, Juliana no fue a la boda de su ex en París

Awada decidió no ir al casamiento de Bruno Barbier. Mientras el falso conde se casaba, ella se dedicaba a su rol político en Quilmes.

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Dos caras. El sábado Bruno Barbier celebró su pomposa boda en París. Juliana se dedicó a recibir chicos de un jardín de infantes.

De un centro juvenil de un barrio humilde en Quilmes a la emblemática Torre Eiffel en París. De un lado, un sobrio acto parte de la agenda oficial. Del otro, y a más de 10 mil kilómetros, una lujosa boda con integrantes del jet set y la realeza europea entre los invitados. Juliana Awada privilegió su rol de primera dama y optó por acompañar la gestión de Mauricio Macri en detrimento de asistir al casamiento de quien fuera su ex pareja durante una década, Bruno Barbier, el sábado 17.

La ausencia de Macri ya había sido confirmada por NOTICIAS, sin embargo las mismas fuentes gubernamentales preferían no dar detalles sobre Awada, quien finalmente optó por quedarse en el país y prepararse para otro viaje. El domingo 18 partió rumbo a Estados Unidos a junto al Presidente.

Quien sí cruzó el Atlántico fue Valentina, la hija de Barbier y Juliana, quien además de acompañar a su padre tuvo un rol protagónico en la boda ya que fue la encargada de leer un pasaje de la Biblia en francés durante la ceremonia religiosa. Así, mientras la pequeña compartía en sus redes sociales imágenes de París y sus lugares más emblemáticos, su madre se dedicaba a hacerlo sobre actividades oficiales. Una visita al centro “El refugio de los pibes” en Quilmes junto a la gobernadora María Eugenia Vidal y un festejo adelantado por el día de la primavera en la Quinta de Olivos fueron sus actividades del fin de semana. Lejos del glamour y el lujo de la capital francesa.

Así, mientras en París brindaban y bailaban, ella estaba en Olivos ultimando los detalles para el viaje que emprendería el domingo a la mañana. El glamoroso mundo del que alguna vez formó parte quedó de lado y hoy la realidad la encuentra inmiscuida en el mundo de la política, lejos de los cócteles y la costa azul francesa.

Esa vida de “cuento de hadas” lo vivirá ahora Charlotte Barbotin-Larrieu, una joven vendedora de artículos de lujo. Las propias amigas de la novia así lo hicieron saber en las redes sociales: “Hoy te convertís en reina”, le dijeron. Muchos de los presentes en el casamiento, en especial los argentinos, bromearon con respecto al parecido entre la novia y Juliana. “Tienen un parecido, además de físico, en el estilo y en la forma de comportarse”, señaló una amiga que conoció a las dos parejas del belga.

 

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