Mundo / 29 de Octubre de 2016

Venezuela: ¿autogolpe o juicio político?

Maduro se refugia en el apoyo del ejército mientras acusa un golpe parlamentario.

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La última gran batalla política venezolana se disparó la semana pasada, cuando el Consejo Nacional Electoral (la justicia electoral chavista) bajó el referendum: la oposición debía juntar firmas por el 20% del padrón electoral para llevar adelante una consulta popular que destituyese al presidente Nicolás Maduro, pero la justicia impugnó buena parte de esas firmas.
“Con esta decisión se dio un golpe de Estado a todos los venezolanos. Se fraguó lo que veníamos alertando, lo que había que evitar, porque lo que hará es profundizar la crisis que vivimos los venezolanos”, dijo Henrique Capriles, el némesis de Maduro.
Alineada atrás suyo como portavoz de la alianza Mesa de Unidad Democrática (MUD), la oposición llamó a una movilización en repudio. Y en el marco de la Asamblea Nacional, donde los opositores son mayoría, se debatió la ruptura constitucional en respuesta. La contraofensiva del oficialismo fue mandar a su fuerza de choque civil,la “patota madurista”, que ingresó al recinto con la complicidad de las fuerzas de seguridad que deben custodiar el recinto, y agredió a los diputados de la oposición. El presidente de la Asamblea, Henry Ramos Allpup, calificó la acción de “delictiva”, y exigió que fueran desalojados del edificio. Así culminaba la semana pasada en Venezuela, donde la crisis social y política paracen haber llegado a una instancia clave.
Intervención divina. Tras los incidentes del fin de semana, Maduro sorprendió con una audiencia privada con el Papa Francisco, quien se ofreció a designar un mediador de paz para Venezuela. Algunos lo interpretaron como un gesto del presidente venezolano de resignar su posición y acceder a los comicios. La ilusión de la oposición duró poco. Desde el oficialismo se aseguró que de ningún modo las negociaciones, que inician este 30 de octubre, tratarán la destitución del actual mandatario. Acostumbrados a la bravuconería chavista, la oposión se negó a esperar la intervención papal, e instó al pueblo venezolano a “tomar” el país. Ahora en ambos bandos hablan de golpe de estado.
“En Venezuela no ha habido golpe parlamentario ni vamos a permitir un golpe parlamentario. No vamos a permitir golpe parlamentario ni de ningún tipo, que lo sepa la derecha de aquí y la derecha de allá (internacional). Bastante lo denunciamos”, señaló el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, que encabezará esta semana una comisión de diputados que pedirá a la Organización de Estados Americanos (OEA) la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.
El jefe de bancada oficialismo, Héctor Rodríguez, replicó afirmando que la oposición estaba desesperada por dar un golpe de Estado como el de Brasil, refiriéndose a la destituida presidenta Dilma Rosuseff. El jefe de la bancada opositora, Julio Borges, dijo que el presidente tendrá derecho a la defensa en el juicio político que impulsa la cámara. “Es un proceso que se inicia este martes con la intervención de diputados oficialistas y opositores. Seguimos exactamente en la hoja de ruta, que plantea determinar responsabilidades de otros poderes públicos por violar la Constitución”, señaló.
“Lamentablemente los colegas del Gobierno ven en todo una conspiración. Si la oposición solicita un referéndum presidencial, es un conspiración, si rechaza que se prorrogue el decreto de emergencia económica, es una conspiración. Dicen que es una especie de confabulación de la oposición con fuerzas internas y externas para derrocar al Gobierno. No se trata de eso”, agregó Borges.
El presunto golpe. Maduro, que tuvo la semana pasada una gira europea para reflotar los precios del petróleo, tema que inciden directamente en la macroeconomía venezolana (tour en el que mechó el paso por Roma para la reunión con el sumo pontífice argentino), dijo a su regreso a Venezuela que evaluará con otros poderes públicos el intento de “golpe parlamentario” de la Asamblea Nacional, que lo acusa de la ruptura del hilo constitucional por la suspensión de un referéndum sobre su mandato.
“En Venezuela no ha habido golpe parlamentario ni vamos a permitir un golpe parlamentario. No vamos a permitir golpe parlamentario ni de ningún tipo, que lo sepa la derecha de aquí y la derecha de allá (internacional). Bastante lo denunciamos”, marcó . Y citó a una sesión del Consejo de Defensa de la Nación, a fin de “evaluar el golpe parlamentario de la Asamblea”.
Según Maduro, el foro legislativo es un ente que quedó como “un rincón de la maldad, inútil para los intereses del país, del pueblo y tiene solo objetivo: Hacerle daño a Venezuela”. Además, sostuvo que fue una acción coordinada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que está de “salida”. “Obama ya se va y tiene una obsesión de destruir Venezuela, pero ni Obama ni su obsesión podrán. Hoy somos más antiimperialistas que nunca”, esgrimió el presidente con su clásico discurso donde todos los males y conspiraciones provienen del norte: “desde Norteamérica el Gobierno de salida de Obama ha ordenado incendiar Venezuela y que no haya diálogo. Yo insisto mil veces, el camino de Venezuela es el diálogo”, pudo sostener Maduro sin ponerse colorado.
El diálogo. La oposición cree que este nuevo giro dialogista de los chavistas es sólo para ganar tiempo.
Si Madura lograr que el referendum se haga después del 10 de enero, en caso de perder dejaría la presidencia pero no caería el gobierno ni se convocaría a elecciones anticipadas, como ocurriría si el referéndum se hace antes de esa fecha. El tal caso el presidente podría designar sucesor a designe a dedo y el poder recaería posiblemente en su camarada Diosdado Cabello.
“No podemos perder más tiempo”, contestó Capriles. “Afuera creen que la crisis en Venezuela se resuelve sentando en una silla al Gobierno y la oposición, pero están muy equivocado. Siento que el nuncio de Argentina enviado por el papa Francisco ha sido sorprendido en su buena fe con lo que leyó, y la realidad de lo que está pasando es otra”, alegó.
“Lo que ellos tienen es una envidia miserable porque a Maduro lo recibió el papa”, dijo Diosdado Cabello, considerado el segundo hombre del chavismo, en un programa de la Radio Nacional de Venezuela. Y aseguró: “No nos vamos a dejar tumbar, no vamos a permitir que tumben a Maduro, es una cosa que no se negocia, no está en el diálogo, no es para eso”.
Las dudas en última instancia en esta pelea es dónde se parará el ejército venezolano, respaldo armado hasta ahora del chavismo. Corren rumores de ruptura en la cúpula militar, que el ministro de Defensa venezolano, el general Vladimir Padrino, niega: “Sorprende que los diputados que aprobaron este acuerdo acudan a instancias internacionales solicitando su intervención en asuntos que solo competen a los venezolanos, bajo el fatuo argumento de una alteración del orden constitucional, mediante un supuesto golpe de Estado, que en modo alguno se ha llevado a cabo”. Y afirmó que el propósito de la declaración “no es otro que afectar gravemente la constitucionalidad mediante el caos y la anarquía para finalmente derrocar al Gobierno legítimamente establecido de Nicolás Maduro, que para nosotros no es una parcialidad política, sino el comandante en jefe de la Fuerza Armada”. 

 

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