Mundo / 7 de marzo de 2017

La ministra de educación de Trump, en contra de la escuela pública

La polémica Betsy DeVos transfiere recursos de la educación pública para subsidiar la privada y sugiere que la secundaria no debe ser obligatoria: taller escuela para los de menos recuros.

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Donald Trump y Betsy DeVos, tras asumir como ministra de educación.
Donald Trump y Betsy DeVos, tras asumir como ministra de educación.

En EE.UU., todos los cargos ministeriales designados por el presidente deben ser aprobados por el Senado antes de ser investidos. Y Betsy Davos, la secretaria de Educación, pasó por un pelito.

Resistida por su inexperiencia en la materia incluso por algunos republicanos, necesitó del voto del  vicepresidente Mike Pence, para lograr el nombramiento tras una votación empatada.
Esta millonaria es hija de un industrial autopartista, y hermana Erik Prince (hoy asesor de Trump en temas de seguridad y defensa), fundador de BlackWater, la compañía de seguridad que “alquiló” sus mercenarios al gobierno estadounidense (por unos 2.000 millones de dólares) durante las guerras en Iraq y Afganistán (con el trágico resultado de 17 civiles desarmados sesinados en Bagdad).
Mecenas del lobby cristiano contra el divorcio, el aborto, la investigación con células madre y los derechos LGTB, Betsy llegó al Ministerio de Educación con un curriculum notable como presentadora de un programa de decoración en bodas, y un master en confección de cisnes con servilletas.

Esposa de Richard DeVos, cofundador de Amway (el Tsu Cosméticos de EE.UU) y dueño de los Orlando Magic en la NBA (acusado de evasión fiscal), Betsy llega al ministerio por haber sido una de las grandes aportantes a la campaña: 50 millones de dólares.
Eso la habilita ahora a impulsar planes de trabajo infantil con salario mínimo en reemplazo de la educación pública obligatoria hasta los 16 años.  En una columna publicada por The Detroit News titulada “Work is a gift our kids can handle” (El trabajo es un regalo que nuestros chicos pueden manejar), escribió: “El trabajo infantil forjó en otras épocas a generaciones de jóvenes que por su posición no podían aspirar a mucho más”.

A su vez, DeVos cree que “la educación pública obligatoria hasta los 16 años era una pérdida de tiempo para muchos escolares”.

 

Comentarios de “La ministra de educación de Trump, en contra de la escuela pública”

  1. El trabajo infantil ya no es cargar bolsas en el puerto, es aprender a programar en lugar de estar paveando con los jueguitos la misma cantidad de horas frente a una pantalla.

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