Teatro / 17 de Marzo de 2017

“La Tempestad”: Oportunidad para los que vienen

De William Shakespeare. Con Marcelo Bucossi y elenco. Dirección: Alfredo Martín. Andamio 90, Paraná 660.

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★★★★Fue más allá de todo precedente e inventó lo humano tal como seguimos conociéndolo”, afirmó el crítico y teórico estadounidense Harold Bloom en su monumental exégesis de las obras de Shakespeare, donde realiza un estudio tan apasionado como erudito.

“La tempestad”, estrenada en 1611, es una pieza con elementos mágicos que ejemplifica la revancha de un duque, su desquite y posterior indulgencia contra quienes lo habían traicionado. Esta gran metáfora sobre el poder comienza cuando Próspero (Marcelo Bucossi), junto a su bella hija Miranda (Brenda Margaretic) son expulsados de Milán, por su hermano Antonio (Marcelo Rodríguez), y arriban a una inhóspita isla. Allí logrará doblegar al engendro Calibán (Mariano Falcón) y tendrá ayuda de Ariel (Iván Vitale), un espíritu del aire. Tiempo después, con auxilio de su hechizo, producirá la feroz tormenta por la que encallará un grupo de nobles entre los que se encuentran Antonio y Fernando (Julián Belleggia), hijo del rey de Nápoles con el que terminará unido su primogénita.
El Bardo escribió algunas de las mejores páginas de la dramaturgia universal. Aquí encontramos uno de los soliloquios más memorables de toda su literatura: “Estamos hechos de la misma materia que los sueños”, enuncia Próspero.

Semejante trama y texto requieren un actor de fuste, capaz de transmitir los diferentes estados de ánimo que atraviesa el protagonista. Bucossi sale airoso y sortea el desafío, aunque, por momentos, parece un tanto desconectado del resto, en especial cuando debe aflorar la emoción. Por el lado de los jóvenes y bisoños intérpretes, frutos del semillero de la sólida formación que brinda la escuela actoral Andamio 90, merecen destacarse y seguir de cerca los promisorios trabajos de Vitale, Falcón y Blanca Vilouta Rando, sorprendente en la piel del divertidísimo bufón Trínculo.

La dirección de Alfredo Martín se expande desde el escenario hasta cada recoveco de la sala, y hace que emerjan los personajes más inquietantes entre el público. Una oportunidad para descubrir a los que vienen.

 

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