Cine / 23 de marzo de 2017

La Bella y la Bestia

(EE.UU., 2017, 129′) Comedia. Dirección: Bill Condon. Con Emma Watson. ATP.

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★★1/2 Primero: esta no es una película “de acción en vivo” sobre un film animado. Este es un film animado en digital en un altísimo porcentaje donde además aparecen actores más o menos en vivo. Paradoja: es más artificial, por eso mismo, que el original. Segunda paradoja: el film animado original de 1991 es mucho más sintético y efectivo porque carece de adornos (el dibujo animado es tan caro que sólo se hace lo que efectivamente va a la pantalla). Aquí nos encontramos con una copia casi servil y no con una mirada personal como la del (gran) Jon Favreau en “El Libro de la Selva”, que recuperaba el tono épico del texto de Kipling. En esta versión más Broadway que Hollywood muchas de las sutilezas están explicadas o, peor, sobreexplicadas. Algo que es frecuente en las películas de Bill Condon. Hay momentos interesantes y es cierto que Emma Watson tiene un rol de esos que fijan a una intérprete en el estrellato y le saca el jugo. Pero todo resulta demasiado servil, como esas fotos “artísticas” en las que las estrellas del cine se disfrazan de personajes animados. Sí, como aquella campaña de Disney con fotos de Annie Leibovitz, por ejemplo, donde Jeff Bridges era la Bestia y Penélope Cruz, Bella. Que en una sola imagen es una humorada tierna, pero en dos horas y pico de película solo acrecienta la nostalgia por aquella otra, lúdica y precisa, atacada por el nuevo rico digital. Es lo que hay.

 

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