Opinión, Política / 4 de abril de 2017

Lázaro Báez: un año preso, diez años después

NOTICIAS le dedicó su primera tapa al testaferro K en febrero de 2007, cuando nadie hablaba de él por miedo, por plata o amistad con el Gobierno. Por Edi Zunino.

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Su detención fue de película. Decenas de periodistas esperaban la detención de Lázaro Báez en Buenos Aires, mientras las mismas autoridades judiciales y policiales que hacían circular la inminente primicia como rumor calificaban la acción de “operativo sorpresa”. Desde hace un año, el testaferro K es noticia casi a diario y desde los tribunales federales de Comodoro Py se edita un folletín de inocultables intencionalidades políticas. Eso no quita que el Caso Báez sea un escándalo de proporciones aún no dimensionadas del todo, pero política y justicia se retroalimentan y se enturbian mutuamente: es un signo de la Argentina post dictadura.

Los lectores han notado que el volumen de información sobre el Caso Báez (y otros casos de corrupción K) descendieron en centimetraje dentro de la revista, mientras crecen otros vinculados a las circunstancias de la nueva administración.

Algunos miopes, cínicos o fanáticos pretenden interpretar esa situación como una especie de declinación periodística. Como un “cambio de bando”. Que digan lo que quieran. En NOTICIAS creemos que el tema ya es más asunto de los jueces, como el kirchnerismo en general lo iría siendo de los historiadores. Nos ocupamos más de él (y de todos los tejemanejes K) cuando estaban fuertes, cuando políticos, empresarios, sindicalistas, medios y periodistas les hacían el chingui-chingui. El mismo chingui-chingui que muchos de aquellos hoy le hacen al gobierno actual. Entendemos el periodismo como una tarea difícil, no servida en bandeja en despachos oficiales.

En las redes sociales me acusan de “kirchnerista”. Es una especie de mini-moda entre ciertos colegas también. Les gusta el embrutecimiento de la grieta, se revuelcan en ese barro decadente sin darse cuenta de que se han convertido en lo mismo que criticaban. O lo que es menos digno aún: querían ser eso, no toleraban que ese lugar de autoridad y discurso únicos lo ocuparan los otros. Sólo deseaban disfrutar la sensación embriagante del poder. El autoritarismo no es K ni anti K: es autoritarismo.

El Caso Báez, con esa tapa de febrero de 2007 ante los ojos, demuestra también que la justicia tiene tiempos sinuosos. Sospechosos. Tener de héroe al Doctor Claudio Bonadio da lástima. Vergüenza. Esta justicia no es la solución. Es parte del problema. Porque necesitamos una justicia de veras. Y tres décadas de lentitud, politización, operaciones y transas bajo cuerda sólo sirvieron para demostrar que así no se la hace. Se la deshace todo el tiempo.

En cuanto a Báez: que pague. Acaban de procesar a CFK como presunta jefa de una asociación ilícita: el caso llevará años, anoten eso. Ampliaremos.

*Jefe de Redacción de NOTICIAS

 

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