Personajes / 5 de Abril de 2017

Diego Torres: “Buscar un gris es ser evolucionado, no tibio”

Volvió al cine con “Casi leyendas” y sigue su gira con “Buena vida”. Los riesgos de la pasión y dejar de ser hijo para ser padre.

Diego Torres: “Buscar un gris es ser evolucionado, no tibio”
Fotos: Marcelo Escayola

Es el hijo de Lolita y padre de Nina. El cantante y el actor. El extrovertido y el que se cuida de no hacer catarsis pública. Un tipo que se escabulle de los rótulos y que, más aplomado y sin el look del mosquetero de sus primeros discos, sigue andando. Diego Torres tuvo claro desde el principio que lo suyo era la actuación y la música. En cambio, el personaje al que le presta el cuerpo en la película “Casi leyendas”, es un abogado tránsfuga que alguna vez estuvo a punto de ser un rockero famoso y que, a partir del reencuentro inesperado con los otros integrantes de la banda –personificados por Diego Peretti y Santiago Segura– se volverá a conectar con la vibración interna que le produce tocar la batería.
Noticias: ¿En algún momento sintió que la conexión con su vocación se le empañaba?
Diego Torres: Siempre se te empaña la vida, en las cosas personales y profesionales. Tuve la suerte de empezar a trabajar desde muy chico como actor y músico y en ese camino, aprender.
Noticias: La película habla de las frustraciones. ¿Cuáles son las suyas?
Torres: Tantas cosas que uno ha querido que fueran de una manera y no fueron. Tampoco me gusta hablarlas y exponer cosas que son personales, pero siempre el brillo ilumina el éxito. Después, te puedo decir que lógicamente tenés desilusiones, problemas con gente que querés, desórdenes afectivos, problemas en el trabajo, gente que te falla, cosas que atravesamos todos. Soy un luchador ante la adversidad. Por eso hablo mucho en mis canciones de lo bueno y de lo malo, y siempre rescato que “Tratar de estar mejor” o “Color esperanza” hablan desde la adversidad buscando ver una posibilidad de cambio.
En 2000, fue a hacer una presentación en vivo en un canal de cable. El estudio estaba lleno pero el show se demoró media hora. Cuando finalmente salió al ruedo, nadie avizoró que él había estado en su camarín sorteando la angustia por su madre, Lolita Torres, quien venía arrastrando problemas de salud y que ese día afrontaba una situación particularmente difícil. Le puso ritmo, corazón y sonrisas a su presentación y luego firmó autógrafos con su nombre y un mensaje: “Buena vida”. Esa frase, la que le dio nombre a su último disco, ya formaba parte de su sello personal. Al recordarle aquel episodio, Torres va para atrás en su memoria y cambia la mirada: “Las situaciones de contraste que he vivido me han marcado: pasar de estadios llenos a irme a la terapia intensiva a ver a mi mamá conectada con un respirador, a las dos de la mañana”.
Noticias: ¿Se siente respetado musicalmente en la Argentina?
Torres: Sí, yo respeto y me gusta que me respeten. Si uno trabaja con profesionalismo, ya se está respetando. No necesito que alguien me apruebe. El público tiene la libertad de elegir. Yo desde que empecé, tuve la libertad de escribir y componer, de tener un horizonte amplio. No tengo prejuicios en la música, mis canciones son reggaes, funk, una balada, diferentes ritmos y arreglos.
Noticias: Hay que luchar contra el encasillamiento, ¿no?
Torres: Los argentinos somos muy prejuiciosos y encansilladores y muy limitados al ser fanáticos de una banda y hablar mal de otra.
Noticias: Me da pie para hablar de su tema “la grieta”. ¿Tiene que ver con la condición humana esto de “nosotros y los otros”?
Torres: Sí, grietas hubo, hay y desgraciadamente va a haber siempre en el mundo. En esa canción hablo de entender que cada uno tiene la libertad de pensar lo que quiera, sin suponer que su verdad es la única y absoluta y querer imponérsela al otro, de la necesidad de buscar matices y equilibrios, de que hay cosas que son blancas y negras pero que hay muchas que son grises. Y que uno, con el paso del tiempo, se va dando cuenta de la necesidad de un gris. Que buscar un gris no es ser tibio o poco comprometido sino ser un poco más mental y evolucionado y saber dónde termina lo pasional y el corazón y dónde entra a jugar la mente. Que si nos vamos en la pasión desbordada, podemos terminar mal. Como pasó lo del fin de semana, esa es la pasión desmedida”.
El sábado 11, mientras él tocaba en Dolores con su tour “Buena vida”, el “Indio” Solari hacía su mega recital en Olavarría que terminó con dos muertos, destrozos en la ciudad y causas judiciales. “Creo que todos sabíamos que había un riesgo muy grande. Por eso son todos cómplices y victimas al mismo tiempo. El público y el propio artista. Esto tiene que ver con los problemas que tenemos como sociedad. Este desorden es porque no tenemos una ley que se cumpla. Todo esto viene pasando hace muchos años, gobierne quien gobierne, porque soy independiente y no me interesa hablar de ningún gobierno”…
Noticias: ¿En algún momento se encontró con que no tenía la recepción que deseaba?
Torres: Es que la conquista no es de un día para el otro. Y en muchos momentos uno flaquea. Nadie sabe que hay una lista larga de gente buscando oportunidades y que si vos no aprovechás la tuya, hay catorce atrás que la están esperando. Entonces a veces piensan que a uno le fue bien, que logra todo, que lo están esperando. No, flaco, hay que ir y tocar las puertas y te lleva años, dos discos, tres. México a mí me llevó diez años abrirlo y consolidarlo, y en el medio flaqueé 38.000 veces y me pregunté: “¿Qué hago acá?”.
Cuenta que releyó un reportaje que le hicieron hace veinte años, cuando filmó “La furia”, y descubrió que decía lo mismo que piensa hoy. “Yo había vuelto a la actuación con una propuesta que todos a mi alrededor me decían si estaba seguro de hacer, porque era una película oscura. Pero yo ya sabía por dónde quería ir, cómo quería encarar mi doble faceta de músico y actor, con el compromiso y la responsabilidad que lo quería hacer. Lo que pensaba del país, de la política, de los políticos, te das cuenta que esas cosas tampoco cambiaron”.
Noticias: Acaba de cumplir 46 años, ¿le pega el tema de la edad?
Torres: No, me encanta disfrutar la edad que tengo. Sí me doy cuenta de que trato de aprovechar el tiempo pero que a veces es arena que se me cae entre los dedos. Antes vivía más preocupado en ver qué iba a venir.
Noticias: Imagino que la paternidad le habrá significado un cambio interno.
Torres: Sí, más que todo el cambio fue porque yo perdí a mis viejos y sentí como el cierre de esa etapa como hijo. Hasta que llegó Nina, que fue un volver a reconectarme con el ciclo de la vida.
Noticias: ¿Mantener un amor durante 12 años es trabajoso?
Torres: Sí, las relaciones exigen trabajo. Pasás momentos buenos, crisis, momentos malos. Pero indudablemente son muchas más las cosas que nos unen con Débora (Bello), que las otras. Los dos tenemos muchas ganas de estar juntos. Y esta unidad que Nina provoca, eso es una piedra fundamental. Hoy el moderno es aquel que tiene una familia y que lo ves que se llevan bien y se divierten y están conectados y hay amor; no aquel que se pinta los pelos de colores, se pone 38 aros y se tatúa.
Noticias: ¡El moderno es el más clásico!
Torres: El que logró sobrevivir a los tiempos, que fue análogo y ahora es digital y que se lleva bien. También veo parejas que digo: “Yo eso no lo quiero”. A mí me gusta mucho observar a la gente, más que ser observado.
Noticias: Difícil cuando se es Diego Torres, ¿no?
Torres: Uno siempre se las ingenia. Incluso he inventado que soy otra persona. Una vez en Estados Unidos, me subí al ascensor y un gringo me preguntó qué hacía yo, porque había visto que se me había acercado gente a pedirme fotos. Le inventé que había sido un jugador de fútbol muy importante. El tipo no tenía la menor idea de quién carajo era yo.

Valeria García Testa

 

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