Cultura / 8 de Mayo de 2017

Oche Califa: “Las nuevas tecnologías son aliadas del libro en papel”

El director de la Fundación el Libro, además un escritor con más de veinte libros publicados, sentó posición sobre la industria editorial en la Feria.

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-Como en otras ediciones, la política estuvo presente en el discurso inaugural.

-Pasa todos los años. Se ha convertido en una especie de tradición de la Feria del Libro que haya alguna puntualización sobre la coyuntura política o sobre el último período de la situación del libro frente a la realidad económica y a las políticas de los gobiernos hacia él.

-¿En qué estado se encuentra la industria editorial frente a esta realidad económica?

-Tiene que ver con un año que terminó y otro que comienza en los que la situación económica general de retracción de consumo masivo es evidente. Y si eso afecta los bienes esenciales, por ejemplo los alimentos, ni qué hablar con el libro.

-También se habló en algún momento de la importación de libros. ¿Cuál es la situación?

-No hay una gran medición de eso todavía. En realidad el problema más grave es la retracción del consumo, eso afecta a todo. Ahora, indudablemente el levantamiento de las barreras aduaneras hace que entren muchísimos libros de saldo, en general sobrantes de la producción española, que generan una situación de distorsión: ponen un precio que hace que el comprador masivo no entienda cómo un libro tan bello en su aspecto externo puede ser tan barato y un libro argentino común le resulte muchísimo más caro. Eso es muy difícil de explicar. Es uno de los factores, como también es otro la piratería, pero sobre todo el problema principal es la retracción del consumo. En el caso de las librerías está además el aumento de los costos fijos. Es decir, si se vende menos pero se paga más de luz, agua y gas, y si los alquileres aumentan, es una situación difícil y en Argentina no podemos resignarnos a perder las bocas de salida. Hay que buscar pronta solución a todos los factores que han hecho que el año pasado se redujera la cantidad de novedades, el promedio de tirada inicial. Son números, no es algo opinable. Los datos están y los puede ver cualquiera.

-¿Esta retracción tuvo alguna repercusión en la cantidad de expositores en la feria?

-No, en la Feria nos fue muy bien en la toma de metros cuadrados. Y en los días anteriores a la apertura al público, cuando ocurren las jornadas profesionales, ámbito de negocios y de capacitación, también nos fue muy bien, tuvimos más inscriptos que el año pasado. Creo que esto hay que leerlo como resultado de una situación complicada: el profesional del libro, llámese editor, bibliotecario, librero, etc., viene con iniciativa para ver cómo encuentra una solución para el año que enfrenta. Porque nosotros somos una fecha temprana en el calendario, casi se puede decir que el año, para el negocio del libro, empieza con esta Feria. El profesional viene a las jornadas y a la Feria para ver si encuentra la solución para un año que evidentemente no avizora como fácil.

-Dentro de la Feria, llama la atención la poca cantidad de stands de provincias en comparación con años anteriores (faltan ocho).

-Estimamos que son dificultades propias de las provincias. Es una lástima que no puedan estar presentes en el gran acontecimiento cultural que Argentina y América Latina tienen. Pero bueno, estimamos que es problema de recortes presupuestarios de las provincias.

-¿Qué lugar ocupan las editoriales independientes?

-Lo que nosotros llamamos editoriales independientes son pymes, en muchos casos muy jóvenes. En las últimas dos décadas hubo un crecimiento sostenido de sellos editoriales, la Argentina tiene hoy casi 400, es parte del gran orgullo argentino este talento que aporta a la bibliodiversidad. Es otra de las cosas que tenemos que cuidar. Las editoriales de ese porte han ido encontrando en nuestra Feria, porque se lo facilitamos, formas de asociación. Hay muchos stands colectivos, por lo menos cuatro o cinco, y nosotros además creamos el año pasado lo que llamamos Nuevo Barrio, que es un sector de doce stands que otorgamos por concurso de manera gratuita, de 9 metros cuadrados, a aquellas editoriales de cualquier parte del mundo que no han venido nunca o que vinieron de forma discontinuada. Este año tenemos una agrupación de sellos de Ecuador, otro de Perú, hay stands de Córdoba, de Provincia de Buenos Aires y también de Capital.

-A este ritmo, ¿cómo se imagina que puede ser el resto del 2017?

-Profetizar es muy difícil, pero yo diría que el libro argentino no está en crisis. Nadie lo objeta como herramienta fundamental de la cultura. Nadie objeta el papel que cumple y puede cumplir. Lo que necesitamos es solucionar el factor económico, que lo afecta. De todos modos, yo creo que toda la industria del libro en su conjunto buscará las mil formas para seguir siendo la que es: talentosa, potente, con inventiva. De ninguna manera va a dar pasos de retroceso.

-¿Se encuentran con algún tipo de desafío en relación a las nuevas tecnologías?

-Las nuevas tecnologías son aliadas de los libros de papel. Todo lo que parecía ser una amenaza terminó siendo un aliado. En el caso del e-reader, ha tenido hasta ahora una ubicación modesta en la torta de la industria. Nada indica que vaya a ser una amenaza para el libro de papel, y por otro lado el mundo de internet ha terminado siendo un mundo de potenciación del libro. Desde las tiendas virtuales hasta los booktubers que hacen difusión de la literatura que les gusta, los blogueros, programas online, todo ha sido en favor del libro.

-¿Qué otras novedades hay en esta edición de la Feria?

-Se pueden vender entradas online. Tratamos de menguar un poco las largas colas de los fines de semana, facilitarle al que quiere comprar online y ya venir con la entrada. Como Feria buscamos mejorar todo ese tipo de factores que ayuden a hacer la visita más placentera. Ponemos mayor énfasis en que haya un programa muy diverso, rico, de calidad, y creo que en ese sentido vamos por buen camino.

 

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