Mundo / 19 de Mayo de 2017

Quién es el empresario que puso en jaque al gobierno de Brasil

Joesley Batista grabó a Michel Temer mientras el ahora presidente del vecino país arreglaba el silencio de políticos presos. Perfil de un multimillonario en el ojo de la tormenta.

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“Conseguí un fiscal dentro de la fuerza de investigación que también me está dando información”. Quien habla es Joesley Batista. Su interlocutor no es otra persona que el mismísimo presidente de Brasil, Michel Temer.

Luego menciona que está “de buenas” con el encarcelado ex presidente del Parlamento Eduardo Cunha, un antiguo aliado de Temer. “Tiene que mantener eso, ¿vio?”, le responde Temer. Lo que no sabe en ese momento es que Batista lo está grabando con un aparato escondido entre sus ropas y que entregará después el audio a la Justicia.

El escándalo que amenaza con acabar con la presidencia de Temer, apenas un año después de que heredase el cargo de Dilma Rousseff, forma parte de un acuerdo de Batista con la Justicia para beneficiarse en su propio juicio, con una de las llamadas “delaciones premiadas”.

Perfil. El empresario de 44 años es dueño junto con su hermano Wesley del grupo J&F Holding, propietario del mayor productor de carne del mundo, JBS. Al imperio también pertenece entre otros la empresa Alpargatas, que fabrica las famosas sandalias brasileñas Havaianas.

La procesadora de carne es investigada por irregularidades por haber recibido préstamos de la entidad pública de fomento de Brasil, el BNDES. Recientemente estuvo también implicada en un escándalo por la adulteración a gran escala de productos cárnicos, conocido como el caso de la “carne mala”.

Debido a las investigaciones, Batista llegó a un acuerdo de cooperación con el Ministerio Público brasileño (lo que para nosotros sería la Procuración General) que incluye a siete ejecutivos de JBS y de J&F y prevé el pago de una multa de 72 millones de dólares.

La otra parte fue el acuerdo para hacer caer aparentemente a Temer en una trampa con la grabación. La caída del presidente no es aún segura (“No renunciaré”, anunció en una combativa comparecencia el jueves), pero Batista ya se ha presentado como un arrepentido y paladín de la Justicia.

“Nos colocamos a disposición para exponer la corrupción”, escribió el magnate en una carta de disculpas públicas difundida tras destapar el audio de Temer. “No honramos nuestros valores cuando tuvimos que interactuar, en diversos momentos, con el poder público brasileño. No nos sentimos orgullosos de ello”.

“Brasil cambió, y nosotros cambiamos con él”, señaló también en relación a la operación Lava Jato que sacude desde hace tres años al país con sus revelaciones sobre la corrupción política en torno a la petrolera estatal Petrobras.

Vista como una hecatombe sin precedentes para Brasil, muchos observadores consideran también a la operación como una oportunidad para reformar el sistema de fraudes, amiguismo y corrupción generalizada que rigió en el país durante décadas.

El discurso de Batista y JBS es similar al de la constructora Odebrecht, la empresa más implicada en la red corrupta de “Lava Jato”, con casos que alcanza a otros 11 países además de Brasil, nueve de ellos de América Latina.

(*) Deutsche Presse

 

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