Política / 9 de julio de 2017

Los siete Saá que gobernaron San Luis

La dinastía comenzó en 1860 y llega hasta la actualidad con Alberto. La historia del “Lobito” el primo montonero y rebelde.

Por

Adolfo Rodríguez Saá (1983-2001) y Alberto Rodríguez Saá (2003-2011)

Caminar por el pasillo de la Casa de San Luis en la ciudad de Buenos Aires es todo una experiencia. En una de sus paredes están colgadas las fotos de los gobernadores de la provincia y es muy probable que, si el visitante se frena al azar, se encuentre con el apellido más emblemático para los puntanos: Rodríguez Saá. En total, fueron siete gobernadores desde que Juan Saá inauguró la dinastía, en 1860.

Hoy la Casa de San Luis está dirigida por Nicolás (por supuesto) Rodríguez Saá, quien será candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por Unidad Ciudadana, el flamante partido de Cristina Kirchner. El abogado, de 33 años, quiere hacer camino para continuar con la tradición familiar.

“Tenemos sangre Ranquel, aborigen, de un cacique que estaba en la región de Cuyo. Y yo creo que en nuestra genética se respira política y estamos familiarizados con las luchas a favor del pueblo. En eso los puntanos son agradecidos con mi familia y nos dan el voto”, dice Nicolás.

Los Rodríguez Saá no sólo ostentaron el poder formal. Entre sus filas aparece la historia de Ricardo “el Lobito”, un ex montonero asesinado en 1991 en Capital Federal. Al rebelde de la tradicional familia lo mató la policía en dudosas circunstancias: la historia oficial dice que sucedió mientras robaba un negocio.

En cuanto a los gobernadores, el abuelo de Nicolás, Umberto, fue mandatario en 1922. Era hermano de Adolfo (abuelo de los actuales Alberto y Adolfo), quien también dirigió la provincia en 1934. Los demás: Felipe Saá, en 1867) y Teófilo Saá, entre 1893-1894 (ver galería).

La historia es cíclica, pero en San Luis suena a exageración.

Noticias: ¿Se siente obligado a continuar con ese linaje y ser candidato a gobernador en algún momento?
Nicolás Rodríguez Saá: No siento esa obligación. Estoy siendo apadrinado políticamente por Alberto Rodríguez Saá y conducido por los dos. Es un orgullo porque son gente que está gobernando una provincia exitosa, que ya juegan de memoria en la política. Yo siento la política desde muy chico. Me encanta ayudar, soy militante de la juventud peronista.

Es el debut de Nicolás en las urnas. Un camino que parece tener un destino marcado en San Luis.

 

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