Showbiz / 12 de julio de 2017

El show de Pikes peak, una carrera hacia las nubes

La mítica prueba de montaña en Colorado se convirtió en un contenido de entretenimiento que atrae al turismo “fierrero” global.

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La foto principal que ilustra esta nota puede considerarse sensacional, pero aún así no termina de hacerle justicia al paisaje y a lo vertiginosa que es la carrera Pikes Peak. Este evento deportivo que tiene cita cada año entre finales de junio y principios de julio es la segunda carrera más antigua de Norteamérica luego de las 500 millas de Indianápolis y la que se corre a mayor altura. Tiene línea de largada a unos 2900 metros sobre el nivel del mar y hay que ascender a los 4300, hasta el pico Pikes. Por eso su nombre.

La competición es todo un acontecimiento en la ciudad de Colorado Springs, a una hora de Denver. La ciudad fue creciendo a la par de la popularidad del pico Pikes y también de su carrera, la que se conoce como “Race to the clouds” (Carrera hacia las nubes). Esto es porque si existe la posibilidad de que el día de la competición esté nublado, en algún punto de la carrera, los corredores quedarán por encima de ellas.

La Pikes Peak Race es una carrera para los amantes de los desafíos automovilísticos. La subida tiene 156 curvas y algunas de ellas son híper cerradas y en ningún tramo existe el guardarrail. En 2012, el corredor Jeremy Foley perdió el control de su auto en una curva y se fue por el precipicio. El auto dio 10 vueltas y se desarmó todo, solo quedó la cabina que contuvo al corredor, quien sobrevivió. Así es esta carrera. El video está en Youtube.

En la zona residencial de Colorado Springs, cerca del hotel Broadmoor, el más famoso de la ciudad, está el museo Penrose Heritage, el cual se creó a partir de la importancia de la competición. Allí están los primeros autos (originales) que corrieron, donados por sus propios dueños. Incluso, está el que se cayó al precipicio, colocado parado de punta entre dos paredes que simulan el barranco.

Tiempos

En 1916, cuando comenzó esta competición los autos lo hacían por caminos de tierra. Aquel año, el ganador lo hizo en 20 minutos. Un siglo más tarde, el camino está asfaltado en su totalidad y el récord lo tiene el corredor francés Sebastien Loeb quien ascendió en poco más de 8 minutos. Doce minutos menos que el primer ganador de la historia. En el mismo año de nacimiento de la Pikes Peake, la marca de relojes TAG Heuer lanzó el primer cronómetro mecánico con precisión de una centésima de segundo, vital para competencias deportivas. Hoy la firma suiza es la cronometradora oficial de la carrera, y ha ampliado los límites de la precisión cronométrica a 5/10.000 de segundo para cubrir todo el espectro automovilístico: además de la Pikes Peaks, TAG Heuer es socio del equipo de F1 Red Bull Racing, socio fundador y Cronometrador Oficial del Campeonato de Fórmula E de la FIA, Cronometrador Oficial de la mítica Carrera Panamericana, Socio Oficial y Reloj Oficial del Automobile Club de Monaco (ACM) y del Gran Premio de Mónaco, del Indy 500 de Indianápolis, de Grand Turismo Sports, del Campeonato del Mundo de Resistencia WTCC de la FIA, así como del Campeonato de Resistencia en Moto FIM EWC.

La carrera solo fue suspendida en dos oportunidades: de 1917 a 1919 por la primera guerra mundial y luego de 1942 a 1945 inclusive, por la segunda guerra mundial. Con los años, la carrera adquirió un halo mítico todavía mayor, lo cual resulta llamativo en EEUU, donde las competiciones de motor se suelen desarrollar en circuitos tipo óvalo, donde las competencias de rally no reúnen fanáticos. En la Pikes Peak Race, los fans pueden colocarse en cualquier tramo de la pista como si fuera un rally del interior de Argentina. Eso sí, si llegan el mismo día de la carrera, para tener una buena ubicación tendrán que caminar mucho sobre la montaña, porque ese día el circuito estará cerrado para los competidores.

Pero a no desanimarse, llegar sobre la hora tiene sus ventajas: el acceso a los boxes y la preparación de los autos es accesible a todos el público. Ideal para fierreros. La otra opción es ir un día antes al circuito y acampar en el lugar desde donde se quiera ver la carrera.

La competencia tiene otra característica. No hay limitaciones para correr. Puede participar desde un auto de pista hasta una moto eléctrica. Tampoco hay categorías por sexo. La clave es ascender en el menor tiempo posible y no caer por el precipicio. Este año el ganador fue el francés Romain Dumas, quien retuvo su título obtenido el año pasado. Si alguien tiene pensado ir el próximo año, ya saben quién es el hombre a vencer.

 

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