Costumbres / 6 de enero de 2018

Recetas y platos: Manjares en primer plano

El próximo libro de la Cocina Saludable de NOTICIAS está dedicado a los “Almuerzos”.

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Es el primero que viene a la mente. Mirtha Legrand y sus famosísimos almuerzos (y desde hace unos años también sus noches de sábado) es el ejemplo más icónico de los programas de TV en los que se come en cámara. Tertulias que se organizan alrededor de una mesa muy bien servida, y que entre plato y plato van atendiendo con la dirección de Mirtha los más variados temas de interés general. Después de cada encuentro y programa suelen quedar anécdotas y citas para la historia (o para los diarios y portales de noticias), pero la comida, esa excusa que los unió, pronto pasa al olvido. Sin embargo, cocinar para un programa en vivo requiere una enorme producción, anticipación y cuidado. La costumbre de comer en cámara, tan explotada en nuestro país, es todo un arte a dominar.

La comida como estrella. “Detrás de cada mesa de desayuno de ‘Morfi, todos a la mesa’, hay un equipo enorme. Todo está muy cuidado y pensado minuciosamente”, describe Iván Drinko, productor ejecutivo del programa. Con esa responsabilidad diaria en un show que se presenta seis veces por semana, haciendo 21 horas semanales de vivo, está claro que tiene el ejercicio aceitado.
Si bien por estos días en “Morfi” ya no se almuerza en vivo, el protagonismo de cocina y comida sigue siendo muy alto, casi la estrella principal. Y los estándares según los cuales se rigen se mantienen: “Tratamos de que todo lo que se vea en cámara sea lindo y estético, pero a la vez sencillo de replicar en casa. Excepto que queramos agasajar especialmente al entrevistado, haciendo por ejemplo su plato preferido, lo que planteamos es siempre pensando en el televidente”, explica Drinko. Así, a lo largo de la semana se trata de equilibrar el menú, alternando carnes rojas con pastas, con pollo, con pescado, con tortas, etc.

Asimismo, los tres chefs que se alternan en el programa también brindan variedad de estilos. En tanto, Santiago Giorgini se especializa en los platos más caseros, casi de estilo bodegón, Chantal Abad toma el mando de lo saludable, preocupándose más por las calorías y lo natural, y Rodrigo Cascón, en tanto, presenta recetas que resuelven la vida moderna: el almuerzo exprés, la vianda de los chicos, la comida familiar de la noche entre semana. “Con ellos cubrimos todos los distintos frentes”, apunta el productor, quien además cuenta que hay un food stylist en el equipo, encargado de la presentación de cada plato y mesa.

Todo entra por los ojos. Más allá de las apreciaciones de los comensales, la estética es clave para que el televidente pueda identificarse con la zona culinaria del show. En “Mesa de Mujeres”, el programa conducido por Andrea Frigerio y Laura di Marco en LN+, el marco lo provee el restaurante Negroni de La Recova, en Recoleta, que encontró en esta ocasión un desafío con el que lucirse. “La mesa es negra, por lo cual le prestamos mucha atención al resto de los colores que podemos incorporar, desde el emplatado a la comida. En el primer programa servimos sushi, y definitivamente fue de lo que más se lució”, cuenta Florencia Sánchez, encargada de eventos del local.

Luego, cuando efectivamente se cocina para comer en cámara, es importante cuidar al entrevistado, al que no le resultaría muy agradable que le quede una semilla entre los dientes, o que se le dificulte maniobrar en el plato. “Pensamos opciones fáciles de comer en vivo, sin riesgo de que se manchen o no puedan cortar una carne, por ejemplo. Y por supuesto, siempre con cubiertos y jamás con la mano”, apunta Sánchez. Dado que este es un programa compuesto íntegramente por mujeres, los platos que más salen estos días de calor (y que las mismas entrevistadas tienen la opción de elegir entre ciertas variantes) son las ensaladas más frescas y originales, un plato fuerte de la carta del restaurante. Porque aunque muchos piensen que lo que menos se hace en un programa de TV es comer, la magia de la producción radica precisamente allí: hacer sentir a los invitados tan cómodos y ofrecerles algo tan rico y atractivo, que coman como si estuvieran en casa.

 

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