Política / 14 de mayo de 2018

El oportunismo de la oposición caníbal

Tras la decisión de Mauricio Macri, el peronismo lanzó su ataque. Cómo se enteraron del anuncio. La confianza para el 2019.

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Agustín Rossi y Máximo Kirchner

En pleno debate por limitar las tarifas, Máximo Kirchner se envalentonó: “Ustedes tienen la suerte de tener una oposición responsable”, dijo señalando al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, en representación del gobierno de Mauricio Macri: “No como la que tuvimos nosotros”, sentenció el hijo de la ex presidenta Cristina Kirchner.

Fue en el medio de la semana más dura para Cambiemos, tras la decisión de recurrir al Fondo Monetario Internacional por financiación y de esa manera contener a un dólar imparable. Mientras tanto, por lo bajo, en la oposición empezaron a frotarse las manos.

El peronismo se lanzó desesperado a sumar capital político. Por primera vez, desde que Cambiemos es gobierno, sintieron que se daba vuelta la taba. “Habrá que empezar a elegir despachos”, se burló un peronista, augurando que volverán al poder más pronto que tarde. “En el 2019, vamos a gobernar otra vez”, refrendó el diputado K Agustín Rossi.

En la Cámara, el oficialismo sabía que se enfrentaban a leones enjaulados. La noche anterior, cuando las cartas ya estaban jugadas, el vocero de un importante diputado de Cambiemos se sinceró ante NOTICIAS: “Estamos encerando la armadura. Se viene una guerra”.
Días de furia. El martes 8, mientras los diputados preparaban sus discursos para el debate para limitar las tarifas del día posterior, vieron con sorpresa el discurso de Macri. De hecho, el sorpresivo anuncio encontró a algunos legisladores de distintos bloques reunidos con Monzó preparando la sesión: Rossi y la massista Graciela Camaño fueron dos de ellos. Los oficialistas ya habían sido advertidos de lo que se anunciaría. Los opositores no. Se vivió un momento incómodo: ninguno supo cómo reaccionar. El foco de la discusión había cambiado rotundamente.

El miércoles, en el recinto de Diputados, el Fondo Monetario ocupó más tiempo en los discursos que el tema propio de las tarifas, que se demoró en arrancar. Porque Cambiemos se anticipó con otras leyes de menor relevancia en el orden del día. “Estiremos todo lo que se pueda. Si es necesario, que hablen hasta sus tías”, era la orden del oficialismo para empezar a desgastar a la oposición.

Pero nadie se amilanó: “Sergio Massa le mandó una carta al Presidente y no obtuvo respuesta”, se quejó José Ignacio De Mendiguren. “Estamos a favor de los argentinos, no en contra del Gobierno”, se excusó Rossi.

“Se entiende la ferocidad de algunos”, dice una fuente de la Casa Rosada. Y completa: “Se juegan la libertad”.

Hubo tiempo para bajar la tensión: por la noche algunos diputados salieron del recinto para festejar el campeonato de Boca. Y apareció una gigantografía de Elisa Carrió que sentaron en su banca para mostrar la ausencia. Todos rieron por la ocurrencia, hasta “Lilita”. “Es una payasada que expone a quienes lo hicieron”, contestaron en su entorno.

Rumbo a 2019. El pedido de ayuda al FMI fue la gota que rebasó el vaso. En el peronismo se tenían fe, pero con la nueva medida del Presidente consideran que, si se votara hoy, ganarían. “¿Llegan a las elecciones?”, se burlan por lo bajo muchos peronistas. Son pocos los que se animan a agitar ese fantasma en voz alta. El siempre polémico Luis D’Elía es uno: “Sueño con que el pueblo salga a la calle, Macri se vaya y no vuelva más”. Ningún otro dirigente se animó a tanto hasta el cierre de esta edición.

La sesión terminó como se preveía: la oposición goleó y aprobó en Diputados el proyecto para retrotraer tarifas. Rápidamente en la Casa Rosada reaccionaron para frenar la hemorragia: llamaron a algunos gobernadores de la oposición para conseguir una foto que los respalde. Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manzur (Tucumán), Domingo Peppo (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Sergio Uñac (San Juan) le dieron una mano al Presidente el jueves 10. Pero lejos está de significar más que un gesto.

Schiaretti, el gobernador peronista más alineado con el macrismo, viene enojándose seguido con el Presidente: “No se cansan de ofender al opositor que más los ayuda”, avisan desde esa provincia. Los peronistas moderados también tienen sus límites.

Demagogia fue la palabra de la semana. En la batalla dialéctica, la dijeron todos. Y en rigor a la verdad, quien la instaló fue, otra vez, Jaime Durán Barba. El consultor ecuatoriano hizo una columna el domingo 6 en el diario Perfil dando el concepto: “La demagogia no ayuda”. Lo reafirmó Macri en su conferencia del martes 8, donde anunció la entrada al Fondo, y lo trajo de nuevo al ruedo Máximo Kirchner: “Demagogia es decir en el debate presidencial que no va a haber tarifazo y después hacerlo”.

La oposición olió sangre y atacó con furia. La historia ya es conocida: cuando el peronismo muerde, no quiere soltar.