Sociedad / 4 de julio de 2018

El reality show que hunde la psicología de Rial

Su drama íntimo. Hija internada, depresión y la mediatización de sus problemas. Efecto boomerang y el aguante de América.

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Jorge Rial llegó al canal al mediodía y fue directo a su camarín. A minutos de salir al aire, sentado frente al espejo y rodeado de maquilladores, el conductor se largó a llorar. Después de semanas de intentar ponerle punto final a la guerra que le declaró su hija mayor, Morena, no aguantó más. Se levantó y abandonó el edificio de América sin dar explicaciones a sus compañeros de piso, que pensaron que ese día había faltado y se enteraron de lo que había sucedido por los pocos testigos que lo habían visto. A partir de ese momento, sus ausencias en “Intrusos” se convirtieron en un tema de conversación permanente entre sus colegas, que prácticamente no tocan el tema al aire pero que murmuran preocupados por los pasillos. Ni siquiera los que trabajan con él todos los días pueden creer el inesperado drama que atraviesa Rial. El número uno del espectáculo, el hombre al que todos le tenían miedo, el intocable de la televisión y el que en el último tiempo coqueteaba con meterse a jugar fuerte en el periodismo político, vive su peor momento.

Durante toda su carrera Rial, como nadie, había aprendido a usar la mala fama a su favor. Sus detractores lo han acusado de extorsionador, de borrar de la pantalla a quien no le caía en gracia y de tener sospechosos vínculos con algunos personajes de la política. Frente a todo, el conductor siempre había sabido caer bien parado y llegó a jugar con la reputación de tipo malo cuando tituló su autobiografía con la frase “Yo, el peor de todos”. Sin embargo, no hubo viveza mediática que lo salvara del escándalo en el que lo metió su propia hija ni tampoco hubo temple tan fuerte como para soportar ese golpe. La adolescente aprendió de él y, en los últimos meses, editó su vida pública y la convirtió en un reality show de redes sociales. Las fotos después de cortarse las venas, las historias en la clínica durante las transfusiones de sangre y los mensajes durísimos contra su padre son una especie de novela trágica por encargo. Y Rial, que siempre había estado del otro lado del mostrador, parece no saber qué hacer.

Nadie puede precisar cuándo comenzó el conflicto entre Jorge y Morena y ni siquiera el propio conductor logra encontrar explicaciones al enojo de su hija que, por lo que ella misma cuenta a través de sus redes sociales, tiene que ver con reproches profundos. Tan hondo es el enojo de la adolescente que llegó a publicar declaraciones lapidarias contra su padre: “Todo en esta vida vuelve. Voy en contra de vos hasta la muerte, ¡no sé para qué mierda me adoptaron! Seguramente hubiera sido más feliz”, escribió el 21 de junio en Instagram. Ese mismo día, agregó un mensaje: “Te odio, te detesto, ojalá el juez no esté comprado como todo en tu mundo. Todo el mal que hiciste te va a volver, basura”.

Rial, sin embargo, hizo un esfuerzo descomunal por aquietar el escándalo público. Al aire sólo se refirió al tema el 28 de mayo, luego del viaje que hizo a Londres con su novia, Romina Pereiro (ver recuadro). “Estoy preocupado por su salud (la de Morena), estoy preocupado por el entorno que tiene”, aseguró mirando a cámara y pidió disculpas a sus compañeros por la situación que se generó en el programa alrededor de esta pelea. Unas semanas después, el 6 de junio, le concedió una entrevista a Luis Novaresio. En ese mano a mano, se lo observó devastado: “No puedo creer lo que me está pasando. Es una pesadilla. Todos los días me despierto pensando que es una pesadilla y que se va a terminar. Mi hija es mucho mejor que esta versión que están viendo”, confesó.

Sin embargo, a pesar de su visible angustia, Rial no pudo manejar la situación y eso repercutió cada vez más en su trabajo. El lunes 28, Adrián Pallares lo reemplazó, una vez más, en la conducción de “Intrusos” y tuvo que explicar por qué el periodista se había tomado una semana de licencia: “Su médico le aconsejó descansar por un poco de estrés. Está bien físicamente. Él me pidió que les cuente y por eso lo estamos haciendo”, aseguró y apenas deslizó lo que sucedía con Morena: “Todo el mundo sabe más o menos por lo que está pasando Jorge éstos meses. Así que va a descansar, se va a poner bien y va a estar con nosotros muy pronto”.

Carrera en pausa. Cualquiera que haya conocido a Rial, ya sea que lo ame o lo deteste, sabe que su vida siempre giró alrededor del periodismo. De hecho, él mismo contó que luego de la conflictiva separación de la madre de sus hijas, Silvia D’Auro, tuvo que aminorar las horas de trabajo para dedicarse a Morena y Rocío. Su intención era reparar años de ausencia. Dijo que abandonaba la conducción de “Gran Hermano” y la radio para cuidar de ellas. Sin embargo, “Intrusos” era su programa, su casa. Por eso, las ausencias del último tiempo fueron una señal de alerta para sus compañeros que, por primera vez, no saben cómo acercarse a él o ayudarlo.

“Estamos en una situación espantosa porque no podemos tocar el tema ni podemos hablar con él. Decidimos no meternos porque es para peor”, contó alguien que comparte estudio, a diario, con Rial. En las pocas conversaciones que mantiene con los colegas, trata de hablar del Mundial o de temas superficiales pero, a pesar de su esfuerzo, todos los ven más deprimido que nunca.

Consultados por NOTICIAS, altos directivos de América TV confirmaron que el conductor “está angustiado” y que mantuvo reuniones con las autoridades del canal. “Esto es una gran familia. Estamos acompañándolo y la prioridad es que él pueda resolver este problema. Lo que nos interesa es que su hija se mejore y se le dio la libertad para que se tome el tiempo que necesite”, subrayaron y agregaron: “Es lógico que repercute en el producto. No estamos mirando el rating, pero es obvio que si la figura no está, cae. Pero ahora no nos interesa si ‘Intrusos’ mide más o menos”.

De alguna manera, Rial no tuvo más opciones que poner una pausa en su carrera. Desde hace años, el líder de los chimentos intenta ampliar sus horizontes profesionales y jugar más fuerte en política. En 2013 fue uno de los pocos periodistas que entrevistó a Cristina Fernández de Kirchner, cuando todavía era presidenta; lanzó en 2015 su propio portal de noticias, “Big Bang News!” y, a través de su cuenta de Twitter, cada vez más en el último tiempo, intentó convertirse en un influyente en temas de política y economía nacional.

En los últimos meses se había animado, incluso, a transformar su programa madre, “Intrusos”. Hizo editoriales de actualidad y fue el primero en llevar a feministas para hablar de aborto en un canal de aire en el horario de la tarde. A pesar de las críticas que recibió por esta nueva posición respecto de las mujeres, Rial coqueteaba con esa supuesta transformación interna que tuvo con relación al movimiento de mujeres y con todo lo que eso le aportaba a su imagen pública.

Sin embargo, cuando Morena decidió ir contra él, todo se desmoronó. Su nombre y el de su hija se volvieron tendencia en las redes sociales por detalles íntimos y por reproches de una vida llena de conflictos.

Ni siquiera el conductor de “Intrusos” pudo sostener la imagen de padre abnegado que se había esforzado en construir después de la separación con D’Auro. Disparando desde las historias de Instagram, Morena aseguró que su objetivo es que todos conozcan al verdadero Rial (o, al menos, al que ella ahora quiere mostrar): obsesivo por el dinero, obsecuente con sus novias y ausente en su vida.

Vengadores oportunos. “Yo soy confrontativo. No me escondo nunca. Pero uno espera el golpe de cualquier lado menos de su sangre, y digo de mi sangre porque no me importa si mi hija es adoptada o no; es mi hija, es mi sangre”, le dijo a Novaresio. El conductor, más que nadie, sabe que la lista de enemigos que supo cosechar en décadas de carrera, es larga y que cualquiera de ellos podría haber sido el primero en ir contra él. Para eso estaba preparado. Pero en esa lista jamás había puesto a Morena.

Sin embargo, sólo faltó que la adolescente decidiera dar el primer paso para que todos los demás enemigos aprovecharan la oportunidad. Rial, que habló de todos, que ventiló los secretos ajenos, que pudo bendecir o condenar a famosos sólo a través de su palabra, ahora es víctima del efecto boomerang. Y Morena está decidida a aliarse con quien haga falta, incluso con la polémica Natacha Jaitt.

El inesperado drama de Rial parece no tener fin. Él prometió volver a “Intrusos” el lunes 2 de julio pero, todavía, falta mucho para saber si podrá volver a tener calma. Su hija, internada a causa de una úlcera que se provocó por el abuso de calmantes sin receta, le reprocha haberla separado de su novio y de sus amigos. Él, que quiso evitar abogados hasta último momento, decidió recurrir al estudio de Beccar Varela y ponerle un “bozal legal” a su hija. Ella, como alumna estrella de las artimañas mediáticas del intruso, sigue acusándolo desde la clínica sin nombrarlo: “JR ¡Dios mío! ¿No te das cuenta que estoy sola y que las dos únicas personas que están conmigo 24 hs las echas?, ¿Tan basura podés ser?”. El reality de Morena se convirtió en su peor enemigo.

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