Personajes / 29 de diciembre de 2011

Daniel Balmaceda (49)

“Me dicen que soy el Rial de la Historia”

Historiador y periodista, prepara su noveno libro. La pasión a lo largo de las décadas. Redes sociales, el vicio por la noticia y el legado K.

En Twitter contás con 140 caracteres. Las palabras que usás tienen que expandirse en la cabeza del lector. Es un campo interesante para generar apetito por la Historia

En los últimos siete años publicó ocho libros de divulgación histórica. “Romances turbulentos de la historia argentina” es el que más vendió, lleva 14 ediciones y cerca de 70.000 ejemplares. NOTICIAS publicará a partir del 7 de enero 8 de estas imperdibles historias.

En el 2008, Daniel Balmaceda decidió dejar su puesto de editor de revistas y cambió redacción periodística por biblioteca. Ahora trabaja en su próximo libro, en el que se entrecruzarán el amor y personajes de las artes y la literatura como Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Roberto Arlt, Lola Mora, las Silvinas (Ocampo y Bullrich), Saint Exupéry, Diego Rivera, Natalio Botana, Frida Khalo y David Siqueiros. Celos, traiciones, locuras, enfermedades, pasión. Todo lo reparte en platos pequeños que invitan a probar. Dice que lo suyo es una especie de aperitivo de la Historia, para que después el lector siga profundizando.

Noticias: ¿Por qué le interesa contar la Historia desde las relaciones amorosas y sus turbulencias?

Daniel Balmaceda: Cuando uno se plantea el aspecto más sentimental de las personalidades conocidas, de aquellos que dan nombre a calles o tienen monumentos, se abordan costados muy humanos, muy personales. Cuando los investigo espero que para los lectores, San Martín, Belgrano, Pueyrredón, Borges o Lola Mora se conviertan en algo mucho más parecido a nosotros.

Noticias: ¿Su intención es bajarlos del bronce?

Balmaceda: Sacarlos del pedestal donde suelen estar o solemos ponerlos, porque se transforman en inalcanzables, no se puede tratar de imitarlos porque son seres superiores. En realidad, hay algo de eso, pero algunos fueron peores estudiantes que yo, tuvieron complicaciones románticas mayores o serias enfermedades, como San Martín y Belgrano –personas muy enfermas–. Era gente que pudiendo dedicarse a algo que no los pusiera tan en el ojo de la tormenta, lo hizo de todas maneras.