Menú
Opinión / 6 de diciembre de 2018

¡Patricia presidenta!

La renovada ola de “mano dura” y su promotora central, la ministra de Seguridad, ganan adeptos en las encuestas. Bullrich es también la nueva preferida de Peña y Durán Barba, estrategas de campaña.

Por

Animación por @santikorovsky.

Es candidato cantado a hit del verano. Todos lo bailan con frenesí, aun a disgusto. Título: “Protocolo”. Autor e intérprete: Patricia Bullrich. Un verdadero balazo inspirado en el poeta carioca Jair Bolsonaro.

Más del 80% de los argentinos saben la letra y le ponen el cuerpo a los acordes que suenan a todo lo que da en la fonola oficial y viralizan en.medios y redes. Casi el 65% lo considera “muy bueno” o “bueno”. Hacía rato que un tema de Cambiemos PROducciones no pegaba tan fuerte. Los CEOs de la compañía, Marcos Peña y Jaime Durán Barba, instruyen a su nueva estrella (a quien rebautizarían Pato B) para que el exitazo rompa todo en 2019.

Sí. El “nuevo” Protocolo de Seguridad, por el cual los agentes federales podrán disparar sin voz de alto, es un entretenimiento. Un gancho electoral hacia una sociedad (sobre todo de clase media) “bolsonarizada” por acumulación de miedos, hartazgos y ensimismamientos varios. Un juego peligroso, por cierto, ya que genera deseos tan morbosos como incumplibles: ya hemos comprobado en carne propia que el endurecimiento de normas y procederes no sólo no resuelve nada, sino que hasta puede empeorar las cosas. Y significa también un estímulo compulsivo al exceso policial, vicio que 35 años de democracia no sirvieron para resolver. Hacer campaña electoral con la inseguridad desprotege más a los más débiles, porque envalentona y confunde a uniformados mal pagos y mal entrenados.

No se trata de agitar, a lo Lilita Carrió, los fantasmas del “fascismo”. Usar las categorías del Siglo XX para prevenir eventuales enfermedades futuras del Siglo XXI significa un aporte cero. Ahistórico. Inútil. E incomprensible. Un tango de Di Sarli en una matiné. El problema es que “Protocolo” también atrasa. Es remake del Siglo XIX.

Pero así están las cosas y, al parecer, a “la gente” le gusta. La política moderna tiene mucho de encuestar y dar lo que gusta, por más que no sirva para nada. O para nada más que juntar votos de ocasión y agrupar ocasionales audiencias mediáticas. Somos artistas del atraso, que rima con fracaso en cualquier género.

Pato B ha pasado a ser, de repente, la nueva heroína del macrismo. Estamos en la era de los líderes exprés. Se viste de verde oliva y borcegos. Habla canyengue. Es “políticamente incorrecta” en sus apreciaciones. Más ejecutiva que Carrió. Más aguerrida que María Eugenia Vidal. Pero aguerrida de estar en guerra, ¿eh? (rezago montonero, quizás). Entre los aplausos del público y los aportes de Marquitos y Jaime, da para imaginar el título de su próximo tanque: “¡Patricia presidenta!”. Por qué no. Si también somos expertos en que siga el baile.

Índice Bolsonaro: 9,6.

*Director de Contenido digitales de Editorial Perfil.