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Mundo / 29 de diciembre de 2018

Cumbre del G20: el balance del sherpa argentino

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Foto: Juan Ferrari.

Con una entrevista a Pedro Villagra Delgado, ex vicecanciller y actual sherpa argentino, se cerró el ciclo “Camino al G20”, organizado por revista NOTICIAS, UADE y Fundación Embajada Abierta.

El evento realizado en el Auditorio de Editorial Perfil, y del que participaron funcionarios, miembros de ONGs y fundaciones, educadores y alumnos, fue el broche de oro para la serie de charlas y debates que iniciaron en noviembre pasado con la ex canciller Susana Malcorra, a días de recibir Argentina la presidencia del G20.

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Y que siguió durante el 2018 con las exposiciones de speakers notables como Facundo Manes y Gustavo Beliz, quienes disertaron sobre el futuro del empleo y la educación (temas centrales en la agenda del G20 argentino; Jaime Durán Barba, Adriana Amado y el ex canciller argentino Rafael Bielsa, que evaluaron el impacto de una nueva revolución joven política (a 50 años del Mayo francés); Diego Santilli y Fernando Straface, sherpa de la ciudad de Buenos Aires que organizó el Urban20 en agosto; y finalmente con los senadores Federico Pinedo y Miguel Ángel Pichetto, que debatieron sobre parlamentarismo a días del P20 (el G20 de congresistas), y sobre las implicancias comerciales del G20 para nuestro país.

Con ese background, el sherpa argentino (quien negocia en nombre del presidente en el G20), hizo su balance del año argentino a la cabeza del foro que ha desplazado incluso a la ONU como ámbito de debate.

Con Jorge Argüello, ex embajador frente a las Naciones Unidas y actual preidente de la Fundación Embajada Abierta como moderador, y Edi Zunino, jefe de redacción de NOTICIAS entrevistando, Pedro Villagra Delgado festejó el consenso logrado en el documento final, destacó el aporte de los grupos de afinidad, y conto algunos pormenores del trabajo de su equipo con Marcos Peña y el presidente.

Figura. “El sherpa es quien representa al presidente en las reuniones del G20. Cada presidente tiene su sherpa, y aunque los sherpas son quienes terminan negociando con otro sherpas, obviamente detrás hay un gran equipo”, arrancó Villagra Delgado, explicando los margenes de su posición.

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“El G20 es un proceso anual donde nuestro país ha sido escenario de encuentros de primer nivel. En esos encuentros se han producido documentos, ideas y conceptos, que han ido arrimándose a la mesa de los jefes de estado. Pero siempre hay sorpresas cuando empieza el cara a cara de las reuniones entre presidentes. La verdad es que los Estados Unidos de Donald Trump rompe con lo previsto, como pasó en la cumbre de Hamburgo del año pasado. Pero en la previa del G20 argentino existía un trabajo intenso de los sherpas, y especialmente de Pedro, que viena a dar cierre al ciclo Camino al G20. Él ha sido el armador invisible de lo que ha sido un gran trabajo argentino”, sumó Argüello.

“Nosotros nos beneficiamos un poco de la experiencia alemana en la que no hubo consenso. El gobierno de Trump en aquella oportunidad había empezado a manifestar un mes antes eso, y Alemania decidió ir para adelante. Yo lo primero que me propuse como sherpa fue tener en claro la hoja de ruta de cada uno de los países. Sobre todo de los que tienen mucho peso como Estados Unidos, China, la UE en su totalidad -pero escuchando mucho a Francia-, a Brasil y Japon. Quería saber exactamente dónde estaban sus líneas rojas y hasta dónde tenían flexibilidad para negociar. Es fundamental conocer los no rotundos para no perder el tiempo y seguir insistiendo. En esos casos se termina envenenando la relación y hace que las cosas se retrotraigan a situaciones incluso peores de donde empezabas”, desnudó el sherpa.

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“El paso siguiente fue pasar en limpio todo lo que charlaron los grupos de afinidad. Entre el W20, el B20 y otros tantos, ¡tuvimos más de 70 y pico de reuniones! Ese proceso es muy trabajoso, pero a partir de eso se van construyendo los documentos. Yo lo había dicho en la primera reunión que tuvimos con ustedes de ‘Camino al G20’ en noviembre pasado, que nosotros íbamos a buscar tener una declaración de sólo tres páginas donde estuvieran los temas principales. Para el resto están los anexos con las declaraciones de los ministros, los docunentos de los grupos de trabajo y los planes de acción”, siguió Villagra Delgado.

Equipo. “En cuanto al armado de mi grupo de trabajo, en vez de tener un team gigante de 150 asesores, yo preferí que ese trabajo se quedará en los ministerios. Me parecía fundamental que los que estuvieran llevando los temas estuviesen además en la cotidianeidad de la función. Hay que tener un anclaje con la realidad, más en la Argentina que en cuatro meses pasan tantas cosas. Tenía que haber contacto directo de los ministerios con sus pares a través de los sherpas, pero no quería demasiada intermediación. Por eso la tarea de mi equipo fue más intensa”, contó sobre cómo se articuló el equipo argentino en el foro.

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“Eso nos género también una muy buena interacción. Creo que una conclusión post G20 es que la Argentina tendría que tener ese funcionamiento entre ministerios, y de la Nación con las provincias. Del mismo modo como tuvimos también reuniones muy abiertas con ustedes, con la prensa, con el Congreso… Porque el G20 era importante llevarlo adelante con todos. No era una cosa que si salía bien era solo para el Gobierno. Si salía bien, salía bien para Argentina. Y salió bien”, festejó Villagra Delgado.

“Antes de la Cumbre tuvimos cuatro reuniones de sherpas, y con el presidente se va chequeando, contrastando, para que él shepa no haga lo que se le da la gana (risas). Si todo va avanzando hacia lo que el presidente esperaba como líder del G20, se mantiene la línea. El mensaje básico fue tener coherencia. Nosotros nos planteamos que la crisis que empezó a golpear desde abril no se reflejará en las políticas del G20. Pero por supuesto tuvo un impacto positivo en abrir contactos y darle continuidad a algunos que ya existían”, confió sobre cómo el G20 aceitó los vínculos diplomáticos y comerciales con el mundo.“Trabajamos mucho con Marcos (Peña) y su equipo. Mi equipo, un equipo chico de 15 personas, dependía de Jefatura de Gabinete y no de Cancillería, aunque obviamente se los consultaba…tengo buena relación con Faurie. Por suerte no hubo sobresaltos. La agenda fue un poco más urgente en los últimos días, pero todo se resolvió”, pormenorizó Villagra Delgado y siguió: “Y el G20 dio una enorme oportunidad al presidente de acercar vínculos. Viene de tres G20 y ya los conoce mucho a los líderes. Y realmente se lo veía jugando de local como pez en el agua. Hay que tener en cuenta además que tuvimos más visitas internacionales de estos tres días que en 20 años”.

Cumbre. “Muchos decían al final que el nuestro era un documento light y sin demasiadas ambiciones. Pero no se dan cuenta que afuera se estaban matando. Circulamos después de la tercera reunión de sherpas en octubre un borrador que tenía muchas de las cosas que nosotros dijimos que íbamos a hacer. Yo tengo mucha experiencia multilateral, pero siempre hay ansiedad para que ese documento lo firmen los líderes más importantes del planeta. Porque una cosa es negociar un documento en nombre de países yotra para los líderes.

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La diferencia es grande, por eso algunos a último momento se empiezan a abrir. Macri podía sumarse en alguna de esas negociaciones, sobre todo en la Cumbre, pero el presidente es la bala de plata. Y de hecho él se guarda la alternativa de despedir al sherpa como un fusible antes de que vuele todo (risas). Es el caso donde el sherpa se tiene que inmolar como corresponde”, repasó Villagra Delgado sobre las instancias finales de la cumbre del G20 en Argentina. “La última noche fue bastante complicada, pero tampoco es que se llama al presidente a las 4 de la mañana. Yo soy tucumano y uso mucho la expresión de viene clareando. Y a la mañana todo se fue acomodando”, cerró.

“Yo creo que Buenos Aires fue una buena cumbre entre las catorce que hubo desde el 2008. Buenos Aires va a quedar como un paso adelante. Lo que estaba llamado a romperse por falta de consenso no se rompió. Obviamente hay un documento final en el que hay omisiones. Pero Buenos Aires va a quedar por sobre todo en la memoria por facilitar algunas bilaterales claves. En un momento muy complicado del mundo, porque todos los foros creados en la posguerra están zozobrando. Por eso el g20 cobra importancia, y por eso hay que ponderar el trabajo de Argentina qué hizo de pontífice. La expresión final de eso fue el almuerzo almuerzo entre Xi Jinping y Trump, y la tregua que firmaron en lo comercial”, aportó Argüello.

“Que nosotros tuviéramos la presidencia fue providencial porque si alguno de esos grandes países que estaban en pugna hubieran tenido la presidencia el resultado no hubiera sido creíble. Muchos de esos actores nos lo dijeron después, y quedamos bien posicionados como un país que buscó mantener el equilibrio. El resultado está a la vista, y del otro lado una hubo una voluntad explícita de muchos países de que a Argentina le fuera bien en su Cumbre, y que al presidente Macri le fuese bien. Y esto no venía sólo de Estados Unidos. Esa buena voluntad política incluyó también a China, porque ellos querían firmar ese acuerdo”, confió el sherpa argentino.

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“El G20 no tiene autoridades permanentes, no tiene manual, no tiene staff, pero tiene algo que se llama la troika, que es ámbito de coordinación básico integrado por el país que presidió, el que preside, y el que lo recibirá. La experiencia que ha acumulado argentina puede todavía dar su jugo en la cumbre de Japón”, intervino Argüello, proyectando el que todavía será el rol de Argentina en el 2019 dentro del G20.

“La presidencia japonesa tendrá una agenda muy distinta a la nuestra, el lema argentino era el desarrollo sostenible, con empleo, educación y estructura, la cuestión de género y la lucha contra la corrupción. Cualquier social democracia podía suscribir nuestro documento final. Japón esos problemas los tiene resueltos. Obviamente la única manera que la agenda que impuso consenso esté activa es que el tema no quede solo en la troika. Por eso estamos coordinando ya con los ministerios para la agenda japonesa, y terciando con otros países para darle continuidad a algunos temas nuestros. Pero bajemos los flaps, tampoco podemos tener el mismo nivel de protagonismo. No es lo mismo tener la presidencia que ser parte de la troika. Será un esquema con menos gente pero con presencia, para recordar al mundo porqué está la Argentina en el G20″, remató Villagra Delgado en el final de la charla que cerró el ciclo.