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Showbiz / 10 de junio de 2019

Fito Páez después de Fito Páez después de Fito Páez

El músico rosarino repasó su carrera ante un Hipódromo de Palermo colmado. Experiencia, desafíos y un nuevo disco.

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Fito Paez
Fito Páez en el Hipódromo de Palermo. Foto: Mario De Fina

El rock es como la modernidad: hay quienes dicen que se terminó, otros que estamos en una época “pos” y, por último, quienes afirman que no cambió nada. En cualquiera de los tres escenarios, Fito Páez parece sentirse cómodo y así lo demostró ayer en el Hipódromo de Palermo en el marco del festival FRI MUSIC, en donde mezcló temas de su último disco (“La Ciudad Liberada”) con los clásicos de su carrera.

Suelto en escena y con una banda que le sigue a la perfección su ritmo y también sus caprichos sonoros, el músico oriundo de Rosario dio un show de 2 horas y media casi sin interrupción, demostrando que posee una madurez escénica y performática poco habitual en músicos de su categoría. Lejos de convertirse en un cover de si mismo, Páez apuesta a nuevas búsquedas y sonidos, aunque no siempre con el resultado esperado.

Entre sus seguidores, se suele escuchar una frase repetida: “Desde ‘Naturaleza Sangre’ (2003) que no hay un gran disco de Páez”. Incluso, hay quienes se animan a hacer el corte en “Abre” (1999). El compositor del disco más vendido de la historia de la música popular argentina con “El amor después del amor”, supo  correr riesgos y reinventarse, muchas veces sin contentar de todo al público. Hoy, con 56 años, Fito Páez se para en escena con la frente en alto y muestra uno de sus talentos: su capacidad de adaptarse a distintos registros y no vivir solo del pasado. Una suerte de Fito Páez -el actual- después de Fito Páez -el músico que se reinventó- después de Fito Páez -la máquina creadora de clásicos y hits-.

 Fito Páez
Fito Páez junto a Davis Lebón. Foto: Mario De Fina.

Eso quedó demostrado ayer en Palermo, cuando tocó junto a David Lebón “Copado por el diablo” en una versión hiper rockera (que tuvo su bis más tarde con “Ciudad de pobres corazones”, para luego pasar a una versión íntima y acústica de “La despedida” cantada de forma magistral por María Campos (quien tocó en la previa del show, así como también Leo García y el grupo de synth pop La Femme d’Argent). Páez, en definitiva, es eso: un péndulo que oscila entre distintos registros con igual soltura.

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Otro factor importante, fue ver el diálogo entre lo viejo y lo nuevo de su producción. “La Ciudad Liberada” sabe dialogar mucho mejor con lo anterior de su obra que otras producciones como “Yo te amo” o “Rock and Roll Revolution”, aunque sin ser una continuidad explícita o un disco de reversiones de sus propios temas. Páez profesionalizó su propio mito, le agregó nuevos ingredientes y puso los dos pies en el siglo XXI, aunque cada tanto sus ojos se pierdan en los 80’s y 90’s.

Fito Paez
Fito Páez en el Hipódromo de Palermo. Foto: Mario De Fina

Hacia el fin del show, el músico rosarino anunció que empezará a grabar un nuevo disco. “Aunque no lo crean”, señaló, en referencia a lo prolífico de los últimos años en materia de nuevo material. Luego de afinar la puntería con “La Ciudad Liberada”, el cual fue buen recibido por la crítica y el público, Páez volverá a ponerse a prueba para demostrar que lo suyo no es vivir de las fotos en blanco y negro, sino ir siempre hacia lo tecknicolor.