"Milei en estado mental avanzado de dictador fascista en estado de decadencia final", tuiteo Carlos Maslatón en su cuenta de X. El analista liberal se refirió a las declaraciones del presidente ante el escándalo de la cámara oculta de TN, que el reportero Nacho Salerno realizó para el ciclo televisivo conducido por Luciana Geuna, en Casa Rosada. Horas antes, de manera publica, el presidente se manifestó duramente contra la periodista. "Rezá para que la Justicia no te mande presa", advirtió Milei.
El conflicto se desató a partir de la emisión de un informe en el programa “¿Y mañana qué?” grabado dentro de la casa de gobierno presuntamente sin autorización. El material mostró pasillos y dinámicas internas del edificio gubernamental y, según Casa rosada, incluyó registros de zonas sensibles, lo que motivó una reacción institucional, judicial y política de alto impacto.La denuncia penal fue presentada por la Casa Militar —el organismo encargado de la custodia presidencial— contra ambos periodistas y también alcanzó a responsables del canal.

El planteo sostiene que la grabación constituyó una “amenaza para la seguridad de la Nación” y que pudo haber vulnerado los artículos 222 y 223 del Código Penal, vinculados a la revelación de secretos políticos o militares. Según el escrito, los periodistas habrían utilizado dispositivos encubiertos —como lentes inteligentes— para registrar imágenes sin autorización, exponiendo rutinas, accesos y sistemas de seguridad del edificio. La presentación judicial pide investigar posibles delitos vinculados también con la Ley Nacional de Inteligencia.
Aunque las fuentes coinciden en la radicación de la denuncia en la Justicia federal, los reportes disponibles no precisan públicamente el juzgado interviniente hasta el momento de las primeras publicaciones. El caso derivó en una escalada política inmediata. El presidente Javier Milei respaldó la denuncia y lanzó duras descalificaciones contra los periodistas.
En su cuenta de X afirmó: “Se acabó la impunidad: Casa Militar denunció a Geuna y a Salerno… Hicieron una cámara oculta sin previa autorización”. En el mismo mensaje y otros posteos, el mandatario utilizó expresiones de extrema dureza: “Basuras repugnantes… estos dos delincuentes” , y también los calificó como “basuras inmundas que portan credencial de periodistas”.

En paralelo a la denuncia, el Gobierno avanzó con una medida inédita: el cierre del acceso de periodistas acreditados a la Casa Rosada y la clausura de la sala de prensa, argumentando razones de “seguridad nacional” tras el episodio. La decisión incluyó la desactivación del sistema de ingreso habitual y generó fuertes críticas de organizaciones periodísticas, que la consideraron una restricción grave a la libertad de expresión.
Frente a las acusaciones, Luciana Geuna respondió públicamente en una editorial televisiva, donde rechazó de manera explícita la hipótesis de espionaje ilegal y defendió el procedimiento periodístico. Allí sostuvo: “Por supuesto no fue una grabación clandestina” y explicó que el objetivo del informe era narrativo y no implicaba la difusión de información sensible. También remarcó que las imágenes se tomaron en sectores habilitados: “Era un informe… inocente. Sin denuncias ni mucho menos imágenes prohibidas o tomadas en lugares no permitidos”.
En uno de los puntos centrales de la controversia, la periodista aseguró que existió aviso previo a las autoridades, es decir, que el trabajo no fue realizado de manera encubierta en términos institucionales. En esa línea insistió en que el material provenía de áreas de circulación común, comparables a recorridos abiertos al público.
Sobre las consecuencias políticas del caso, Geuna fue especialmente crítica con la reacción oficial y el cierre del acceso a la prensa. En el tramo final de su editorial afirmó: “Hoy la sala de prensa de la Casa Rosada está cerrada. Y es gravísimo” , y agregó que “no hay ningún argumento que pueda sostener que es una decisión vinculada a ese informe” , atribuyendo la medida a una decisión política más amplia.















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