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En la mira de NOTICIAS / 2 de septiembre de 2019

El turno de Juliana Awada

La primera dama puede cumplir un papel histórico en medio de la crisis que confunde al Presidente y aterroriza a los argentinos.

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Cuando la mesa chica del Presidente ya no da pie con bola, es el momento para que actúe Juliana Awada. Crucemos los dedos.

La Primera Dama fue calificada por el propio Mauricio Macri como su “hechicera”, para ilustrar el rol de motivadora que cumplía su esposa en la intimidad del hogar. Ella lo relajaba, le despejaba las ideas y lo devolvía al ruedo con las pilas recargadas. Al menos eso aseguraba el Presidente un tiempo atrás, cuando todo parecía más fácil que hoy.

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Pero pasaron cosas. Ya nadie parece devolver a Macri a su eje, y tampoco queda claro si él se deja ayudar por estos días. La semana pasada, que parece que fue hace un siglo, el Presidente se dejó encandilar por un espejismo peligroso: la muchedumbre de adeptos que fueron a la Casa Rosada para alentarlo. Macri salió corriendo al balcón, llevando de la mano a su mujer, para que cumpliera a su lado el papel decorativo que acostumbra asignarle el Gobierno a la Primera Dama PRO.

Juliana intentó obedecer, pero no lo logró. Algo en su interior la hizo salirse del libreto, y sacar al Presidente de su éxtasis populista viralizado por las redes. Agitando la bandera argentina, Awada le dio a su marido en un ojo. Macri reaccionó instintivamente, con fastidio machirulo: puso cara de bronca, masculló un reto y hasta le tiró un golpecito en la panza a su esposa para sacársela de encima. Fue un gesto de violencia infantil, de un niño arrancado de su juego fantasioso. Precisamente lo que necesita el Presidente y la Argentina de manera urgente. Un shock de realismo.

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Si Macri la escucha, tal vez Awada –que es una mujer experta en la trastienda íntima del poder- pueda darle el consejo que ya nadie puede. ¿Cómo sería ese coaching doméstico? Hay una escena de la exitosa serie “House of Cards” que ayuda a imaginarlo. Cuando el personaje de Frank Underwood se encuentra abatido porque sus viejos trucos y mañas ya no funcionan como antes, su esposa Claire lo vapulea para devolverlo a su rol de político que no se entrega y le ordena volver al ruedo. Él siente que se le acabaron los argumentos, que ya no es creíble, y que no tiene más nada para dar. “Entregá tu corazón”, le contesta ella, empujándolo a renunciar a su zona de confort, arriesgando todo en un sincericidio tan impactante como convincente. En la ficción de la serie, el consejo de la esposa funcionó.

En la intimidad de Olivos, solo Awada sabe si su palabra tendrá efectos en la realidad. Ojalá que la “hechicera” se inspire.

 

*Editor ejecutivo de NOTICIAS.