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DEPORTES | 20-01-2012 14:52

La interna de los arañazos

Con los Juegos de Londres en la mira, la selección de hockey se pelea con su técnico.

Luciana Aymar aterrizó el lunes 16 en Córdoba junto al resto de Las Leonas para jugar el Cuatro Naciones que finalizará este domingo 22 y realizó declaraciones que, si hubiesen sido en el contexto de los habituales cortocircuitos del equipo argentino de Copa Davis o de la volcánica relación Juan Román Riquelme-Martín Palermo, las páginas deportivas se habrían llenado de títulos con forma de colmillos: “cabaret”, “interna” y “escándalo”. En la habitual calma de las chicas del hockey, sin embargo, las frases de la mejor jugadora del mundo resultaron más sorpresivas que polémicas. Pero también sintomáticas: algo extraño sucede en Las Leonas.

A la capitana de la selección argentina le preguntaron por la ausencia de la histórica delantera Soledad García, desplazada por el entrenador, Carlos Retegui, y su respuesta estuvo lejos de ser un ejercicio de diplomacia. “Estoy sorprendida, me duele en lo emocional, tenemos un lazo muy fuerte de amistad. Con Sole empezamos de chiquitas a jugar en la selección y también es con la que más me entiendo en el juego. Cuando me retire quiero que ella esté a mi lado”, dijo Aymar.

Sus palabras –y sus omisiones– son otra señal que decodifican este momento inédito para Las Leonas, un equipo que parecía levitar en un estado de armonía permanente, pero que desde hace un año transita un clima de tensión continua. Los murmullos rodean a las campeonas del mundo 2010 a pocos meses del comienzo de los Juegos Olímpicos Londres 2012, una cita para la que, de todas maneras, Las Leonas siguen siendo la máxima, acaso la única, chance argentina de ganar una medalla de oro.

Demasiados movimientos

Las placas tectónicas se movieron por primera vez después del Mundial ganado en septiembre de 2010, en Rosario. Retegui, un entrenador que se siente más cómodo dentro de su personalismo que del consenso grupal que promovían sus antecesores, Sergio Vigil y Gabriel Minadeo, separó del cuerpo técnico al preparador físico Luis Barrionuevo, una eminencia en el tema y de trato muy cercano a Aymar y al resto de las jugadoras.

En su lugar, Retegui designó en diciembre del 2010 a Alejandro Labonia, un preparador físico sin experiencia en hockey, pero con muy buen curriculum en rugby. En el ambiente se especuló con que la notable exigencia que pretendía Labonia sería un complemento ideal para el perfil alto de Retegui. Sin embargo, tras la derrota de Argentina en el Champions Trophy de Holanda, en julio del 2011, el entrenador volvió a cambiar de preparador físico. Y en este caso, a diferencia de la salida de Barrionuevo, algunas chicas no lamentaron la decisión.

En julio del 2011 asumió Gastón Bergner, ex jugador de hockey en San Fernando (como Retegui), que en tres meses tuvo que acelerar un plan para que la selección llegara a los Juegos Panamericanos de Guadalajara en buen estado. “Parece que las chicas no están bien físicamente”, fue una frase recurrente en el CENARD, su lugar de entrenamiento.

Pero cuestiones físicas al margen, la experiencia en México fue un fracaso: afectada por la salida de tres de sus principales figuras (Claudia Burkart, Mariné Russo y Mariana Rossi), Argentina perdió una final en la que era favorito ante los Estados Unidos y el ecosistema de las chicas sufrió su mayor desgaste desde que en Sydney 2000 comenzaron a jugar con el dibujo de una leona sobre la camiseta, generaron una mística que no se consigue con palabras altisonantes y fueron subcampeonas olímpicas.

En esos días de octubre en Guadalajara, el ánimo de algunas jugadoras no era el mejor. Al menos dos testigos le aseguraron a NOTICIAS que la relación entre parte del plantel y Retegui no era mala, pero sí distante, sin química: una de las razones fue que las chicas están más acostumbradas a entrenar y a jugar con técnicos más abiertos a una vocación “filosófica” del deporte en vez del resultadismo que pregona Retegui, a quien en el ambiente se lo reconoce como un extraordinario entrenador, pero también como un profesional tan o más interesado en cosechar logros que en sembrarlos.

El técnico pareció percibir cierto fastidio en Soledad García y, al regreso de los Panamericanos, la desafectó del plantel. La cordobesa, ya de 30 años, no está en su mejor nivel deportivo, pero no deja de ser una de las mejores opciones ofensivas del equipo. La salida de García fue otro terremoto interno en Las Leonas y Aymar, al llegar a Córdoba esta semana, blanqueó su sorpresa por la ausencia de la delantera.

Kilómetro cero

Las movidas internas posteriores a la medalla de plata en Guadalajara no terminaron ahí. Después de los Panamericanos, y por tercera vez en el último año, Retegui volvió a cambiar de preparador físico. Como ya había hecho en otras ocasiones, lo hizo sin comunicárselo personalmente al despedido: Bergner se enteró por terceros.

Inesperadamente por un lado, pero con toda lógica por el otro, el cargo volvió a manos de Barrionuevo, el número uno. Aymar, en silencio, fue clave para su operativo regreso.

También regresó la defensora Mercedes Margalot, ausente desde Pekín 2008, una de esas jugadoras que configuran el gen de las Leonas: adrenalina pura. Y, más allá de la tensión actual, es probable que el indulto para García llegue antes del 27 de julio, fecha de inicio de Londres 2012.

Los expertos dicen que la medalla de oro quedará entre Argentina y Holanda. La influencia de Aymar en un equipo y en un torneo solo es comparable a la de Diego Maradona en México 1986. Y tarde o temprano, después de la tensión, siempre llega la calma.

por Andrés Burgo

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