Más del 80% de los directores latinoamericanos acepta que la geopolítica es decisiva para el porvenir de las empresas. Así surge de un estudio presentado por Sandra Guerra, socio fundadora de Better Governance y miembro fundador del Instituto Brasileiro de Gobernanca Corporativa, en el Global Corporate Governance & Latin American Directors Summit Argentina 2026 (GNDI), desarrollado por el Instituto de Gobernanza Empresarial y Pública IGEP en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. La información proviene del estudio regional “El consejo de administración y el contexto geopolítico: un análisis comparativo entre países latinoamericanos (2026)”, elaborado por Better Governance y el IBGC.
Geopolítica como “variable estructurante” en la estrategia empresarial. El estudio advierte que el contexto geopolítico dejó de ser un elemento periférico para transformarse en una variable estructurante de las decisiones empresariales. Las tensiones entre países, los cambios en las relaciones comerciales internacionales, los conflictos regionales, la reconfiguración de cadenas de suministro y la aparición de nuevas barreras regulatorias alteran de forma significativa el escenario en el que operan las compañías.
De acuerdo con el trabajo, la simultaneidad e interdependencia de estos fenómenos —y su velocidad de impacto— incrementan la incertidumbre y elevan la exigencia sobre los consejos de administración. ¿Qué implica este fenómeno? En la práctica, que el directorio debe ampliar el alcance de su análisis y definir el rumbo estratégico incorporando dinámicas externas que, tradicionalmente, quedaban fuera del “perímetro” operativo de la empresa.
Para enmarcar globalmente esta necesidad de interpretar la geopolítica, en su discurso inaugural sobre el rol de Argentina en el G20, el secretario de Estado embajador Dr. Federico Pinedo, Sherpa del presidente argentino en dicho organismo, señaló que los temas de discusión son tres: 1) la IA y su regulación. 2) la abundancia de la energía para abastecer los centros de datos de IA. 3) los conflictos de comercio, que son enormes. Al respecto, sostuvo que “estamos en proceso de rebalanceo de poder, pero no sabemos cuáles van a ser las reglas”.
Riesgos y oportunidades: conciencia del entorno. El informe plantea que la geopolítica no solo introduce riesgos: también reconfigura los límites competitivos y abre oportunidades de reposicionamiento. Los cambios políticos y comerciales pueden impactar la toma de decisiones vinculadas a inversiones, expansión internacional, cadenas de suministro y estrategias de mercado, obligando a revisar supuestos y revalidar planes de mediano y largo plazo.
Para Viviana Hart, representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Argentina, quien participara del panel sobre Latinoamérica en el gobierno corporativo global, “América Latina tiene una gran oportunidad para atraer más inversión y convertirla en crecimiento, empleo y mayor competitividad. Pero no alcanza con tener buenos proyectos: los inversores necesitan empresas sólidas, reglas claras y confianza. Y ahí la buena gobernanza corporativa hace una diferencia concreta, porque mejora la toma de decisiones, fortalece la gestión de riesgos y facilita el acceso a capital. Desde el Grupo BID queremos ser un socio de largo plazo del sector privado, movilizando inversión y acompañando a las empresas para que puedan crecer, competir y generar más valor”.
Sin embargo, la investigación indica que —aunque existe reconocimiento del tema— la traducción en estructuras y procesos de gobernanza aún presenta brechas. Entre otros puntos, el material resalta la necesidad de avanzar hacia una formalización más sólida de la gestión de riesgos, así como hacia mecanismos que fortalezcan la toma de decisiones con información relevante y accionable, en un contexto donde la información disponible puede ser incompleta o cambiar rápidamente.
En esa línea, la gobernanza “fit for purpose” propone un enfoque pragmático: los modelos de gobierno deben diseñarse y ajustarse según la complejidad del entorno y el contexto estratégico de cada organización, evitando soluciones genéricas que no respondan a la realidad.
Una agenda regional con foco en geopolítica, IA y sostenibilidad del valor. Durante su discurso de bienvenida, Santiago Gallichio, presidente de IGEP, subrayó la vigencia de estos debates para la región, en un marco internacional donde la conversación de gobierno corporativo ya no puede ignorar los grandes motores del presente: geopolítica y tecnología (incluida la inteligencia artificial). En esa oportunidad, Gallichio destacó que “no es un ingreso marginal sino un componente central”, y que la región debe aprovechar la atención global del momento para desarrollar negocios y fortalecer institucionalmente sus países.
Asimismo, remarcó una mirada con matiz esperanzador: aun cuando otras regiones enfrentan desafíos agravados por guerras, migraciones forzadas o tensiones económicas, América Latina aparece con oportunidades relativas por su relativa estabilidad, recursos naturales, predominio de regímenes democráticos y el creciente interés externo en consolidar el hemisferio occidental y profundizar procesos como el nearshoring.
En coincidencia con ese espíritu, el estudio presentado en el GNDI refuerza la idea de que los consejos de administración deben dejar de tratar la geopolítica como un tema “externo” y pasar a gestionarla como parte de la estrategia. En otras palabras: entender el entorno no alcanza; se requiere capacidad organizacional para incorporarlo a decisiones, procesos y controles.
Planificación del directorio: de la percepción a la acción. La evidencia mostrada por Guerra y el IBGC coloca un punto de atención en el corazón de la gobernanza moderna: cuando más del 80% de los directores reconoce la centralidad de la geopolítica, el desafío pasa a ser cómo convertir esa percepción en decisiones consistentes. Eso implica revisar competencias del directorio, fortalecer estructuras de apoyo, mejorar el flujo de información para deliberar y alinear la estrategia con escenarios razonables y variables externas dinámicas.
El mensaje para las empresas latinoamericanas es claro: la gobernanza corporativa debe evolucionar hacia un modelo que responda al propósito, que sea capaz de anticipar impactos y que sostenga la creación de valor en el largo plazo, incluso cuando el entorno cambia con velocidad.
por M.A.















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