ECONOMíA | 07-11-2019 16:14

Julian Cook, la mayor turbulencia de Flybondi

El empresario aeronáutico que pateó el tablero anunciando que se iba del país por culpa del peronismo.

En las últimas horas, Julian Cook, uno de los dueños de Flybondi provocó una hecatombe de la compañía aérea, cuando anunció que se volvía a Londres, porque el peronismo era la vuelta de un cáncer de la Argentina. Los demás accionistas le pidieron la renuncia al directorio, pero la discusión quedó planteada, no sólo sobre Flybondi. Toda la revolución de los aviones impulsada por Mauricio Macri y su ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, quedó entre signos de interrogación.

Cook es hijo de un banquero, nacido en Suiza, que trabajó toda su vida en el sector aeronáutico, en una empresa aeroespacial del Banco Chase Manhattan. Cuando quiso independizarse, fundó dos low cost en Europa: la británica Newlines Airways y la suiza Flybaboo. A ninguna de las dos le fue muy bien.

Mejor le fue con el proyecto Flybondi, que puso en marcha con un grupo de inversores europeos y argentinos. En su momento, tuvo que salir a desmentir las acusaciones de que llegaba al país gracias a sus vínculos con personajes del gobierno macrista, especialemten con el entonces vicejefe de gabinete, Mario Quintana. También generó suspicacias que uno de los accionistas de Flybondi haya sido funcionario del ministerio de Ambiente, dirigido por Sergio Bergman.

Más allá de las polémicas, está claro que la low cost ha crecido y se ha consolidado en el mercado argentino. Los últimos datos dicen que el 63% del mercado de cabotaje está en manos de Aerolíneas Argentinas, el 17% en manos de la chilena Latam y el 9% en manos de Flybondi, seguido por un 6% de la noruega Norwegian y 4% de la chilena JetSmart.

Pero tanto Flybondi como Jet Smart están luchando porque ya no les permiten hacer vuelos nocturnos en El Palomar. A su vez, hay dos empresas que arrancaron en la era Macri: la colombiana Avianca, que quedó con muy pocos vuelos domésticos, y la empresa patagónica LASA, que dejó de volar al poco tiempo. También está el caso de la salteña Andes, que ya existía, y que en estos años de Macri ganó muchas rutas, aunque actualmente está sin volar.

Es cierto que creció en forma notable la cantidad de pasajeros transportados, gracias a esta revolución de los aviones. Pero también es cierto que hay muchas dudas sobre la sustentabilidad de estas empresas. Al futuro gobierno que está formando Alberto Fernández le interesa fortalecer la posición de Aerolíneas Argentinas, pero tratando de no matar a ninguna empresa que genere empleo. Eso, aseguran en su equipo, lo tiene muy claro.

 

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Alejandro Rebossio

Alejandro Rebossio

Editor de Economía y columnista económico de Radio Perfil.

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