jueves, octubre 24, 2019

POLíTICA | 15-09-2019 13:28

El ataque de fe de Roberto Lavagna

Se sentía perdido pero volvió a confiar con una encuesta. Oferta PRO.

De repente, los armadores bonaerenses de Roberto Lavagna empezaron a recibir llamados de intendentes PRO. El jefe de Gabinete de María Eugenia Vidal, Federico Salvai, les había dado libertad de acción para que busquen la reelección como puedan, aún si eso significaba cortarlos de la boleta a la gobernadora y al presidente Mauricio Macri.

Sucedió hace dos semanas, luego de que el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, revelara una batería de medidas económicas para “reperfilar” la deuda con el FMI. Tras la apertura del corral de Salvai, los intendentes salieron a buscar aliados para sumar votos. Y allí fue cuando llegó la propuesta: repartir el voto de ellos (sin Vidal y Macri) con el de Eduardo Bucca y Lavagna (sin el candidato a intendente). Un corte masivo de boletas, aunque los dirigentes de Juntos por el Cambio lo hayan llamado, de manera elegante, “un desacople”.

Según voceros de Consenso Federal, a cambio de “bajar” a sus candidatos a intendentes, los de Cambiemos les ofrecían cargos en sus municipios. No hubo acuerdo. La idea le llegó a Lavagna y él fue quien bajó la orden. “Ni con Macri, ni con Cristina. Punto”, sentenció.

Es que el candidato a presidente, que en las primarias sacó el 8,23% de los sufragios, pasó de estar preocupado por no sufrir una sangría de votos a un objetivo mucho más difícil de alcanzar: salir segundo y convertirse en el líder de la oposición. Como el dólar, el ánimo del candidato también sufre fuertes fluctuaciones.

Cambio. El estudio de D’Alessio-Irol de agosto fue uno de los fundamentos para que el ex ministro de Economía se animara a lanzarse a la aventura. Según esa encuesta, se convirtió en el actor político con mejor imagen positiva del país, con el 49%. Hasta allí, Lavagna quería que se terminara la campaña, estaba cansado y sin ánimo, pero eso provocó un golpe de efecto, algo exagerado.

El candidato reunió a su tropa y les habló del objetivo de salir segundo, que para muchos suena imposible, como indica el sentido común: para lograrlo debería triplicar su electorado. Por eso les pidió a todos los voceros de Consenso Federal que divulguen un mismo mensaje voluntarista: “El 69% de los que votaron a Macri pueden votarlo a Roberto”, repiten. Para conseguirlo, Lavagna puso la mira en el kirchnerismo y La Cámpora: “No gastemos ni una palabra en Macri ni en Alberto”, pidió.

La nueva línea discursiva le sienta mejor a su candidato a vice, Juan Manuel Urtubey, que saldrá a pegarle a Cristina. Aparecerá nuevamente, con un corte de pelo a la moda, tras volver de Estados Unidos, adonde planea viajar por estos días.

En el peronismo también habían empezado a fijarse en Lavagna y en sus 8,23%. Pero en vez de criticarlo, buscaron seducirlo: “Alberto sueña con sumar a Lavagna”, dijo Eduardo Valdés. El entorno del ex ministro de Economía lo ve como un intento por ensuciar su imagen, presumiendo un acercamiento a los K que no existe.

Tampoco habló con Macri cuando apareció la versión de que el Presidente podía bajarse para que él se transformara en el principal opositor a Alberto. Pero el 2 de septiembre, en la Unión Industrial Argentina Lavagna volvió a escuchar esa idea. Al ex ministro lo llevaron al primer piso, donde están las oficinas más importantes de la institución, y varios empresarios lo endulzaron. Salió convencido, aunque las PASO lo hayan dejado lejos de su nuevo objetivo.

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