SOCIEDAD | 16-11-2019 22:26

Susana Giménez y un living para escrachar ex

Las famosas se confiesan en el programa de TV de la diva. Reproches de alcoba.

El living de Susana Giménez se convirtió en el escenario propicio para que las famosas escrachen a sus ex parejas. El histórico ciclo de Telefe sirvió para que Araceli González exigiera un resarcimiento económico al productor Adrián Suar, luego de un divorcio que tomó temperatura tras varios años de haberse realizado. En el mismo lugar, desnudó un pasado turbulento  Mariana Nannis, ex esposa del futbolista Claudio Caniggia, y Vicky Xipolitakis lloró por su matrimonio infructuoso. Todo, ante la mirada empática de Susana y un rating en ascenso por estos culebrones de alcoba.

Desfile de estrellas. El domingo 3, Araceli González fue la invitada de la diva y aprovechó  el espacio para expresar su descontento con el resultado de la separación de bienes con su ex marido. Ella reclamó ante la Justicia que se revisara este acuerdo.  A pesar de las desmentidas de los abogados del productor, la actriz de 52 años sostiene que el divorcio no se manejó de manera debida: “Las mujeres siempre quedamos en desventaja -dijo González en el sillón de Susana-. Hay una tendencia a decir ´no está bien, no sabemos qué reclama´. Es algo común”. 

El 25 de agosto, Mariana Nannis habló en el programa y acusó a su ex de infidelidad, uso de drogas y violencia doméstica que resultó en la supuesta pérdida de un embarazo.  Nannis defendió la acusación como forma de salvar a su marido: “Yo vine a salvar a mi marido de la droga y la prostitución”, dijo.  La polémica que siguió en las redes mantuvo al programa en el centro de la atención durante esa semana.

El testimonio de Nannis ocurrió tan solo un mes después de la visita de Vicky Xipolitakis, quien se sentó con Susana para contar sobre el maltrato que habría sufrido en su matrimonio por parte del empresario Javier Naselli. Compartió públicamente, por primera vez, que estaba iniciando los trámites de divorcio con el banquero: “Estoy pasando por el peor momento de mi vida -dijo la vedette-. Siempre aposté a una familia, me quedé porque pensé que iba a mejorar”.

“La reacción que provocan estas declaraciones es un poquito de atención en el momento y después se diluye”, dice Adriana Amado,  analista de medios. “La gente puede interesarse por un escándalo por un ratito pero es difícil estar todo el tiempo en un drama familiar”, agrega. Para Amado, el programa genera una sensación de identificación en la audiencia que reconoce “conflictos familiares universales” en personajes que tiende a idealizar. En cierta forma, humaniza a las personas cuyas vidas suelen ser vistas como mejor que las de la gente común. Y hacen subir el rating. “Usan el programa de Susana para presionar o extorsionar a sus ex parejas, dependiendo del tipo de personaje”, explica Amado. “Va más allá del programa. El escrache se ha convertido en una nueva forma de chantaje de las mujeres”, asegura. 

El éxito de este tipo de programas se basa en la conexión que logra Susana con sus invitados. La periodista de espectáculos Marina Calabró, en dialogo con NOTICIAS, reflexionó sobre el tema: “En ese living se genera un clima intimista, los invitados sienten empatía y no se sienten interrogados”. Calabró destacó que no es el típico formato de una entrevista. “Susana genera ese clima de confianza. Es una conductora estrella, entonces eso tiene un rebote enorme y todo lo que sucede ahí se vuelve irresistible”, indica.  Calabró reconoció que las famosas “eligen ese living para las primicias”. “Ese es el poder de convocatoria de Susana y la inteligencia de la producción para elegir los personajes justos”, agregó.  

Giménez ha sabido aprovechar su espacio semanal en “El Living” para cimentar su puesto como la reina del prime time. Esto lo ha logrado a través de entrevistas íntimas con celebridades quienes usan ese espacio para ventilar sus problemas de parejas tanto actuales como pasados.

El set se ha ido transformando en consultorio psicólogico para parejas en conflicto, apoyado por una producción poderosa que se puede dar el lujo, en algunos casos, de dar una retribución económica a sus invitados. Con su destreza en la conducción, Susana ha podido convertir esas sesiones terapéuticas televisadas en puntos de rating y tendencia en las redes.

por José Bertoldi y Gustavo Duarte

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