MUNDO | 05-09-2022 11:37

El extremismo de la izquierda deja a Chile con un recambio fallido

Tras las protestas de 2019 se encaminó una nueva constitución. Pero las posiciones de extrema terminaron generaron rechazo en las urnas.

Los chilenos emitieron el domingo un rotundo rechazo a una nueva constitución de izquierda que apuntaba a transformar el país en una sociedad más igualitaria. En un referéndum, se pidió a los votantes que aprobaran o rechazaran una propuesta para reemplazar la carta magna redactada en tiempos de Augusto Pinochet, considerada una de las menos inclusivas del mundo.

La nueva constitución preveía un cambio hacia una postura más socialista, ampliando el rol del gobierno y exigiendo un modelo económico que redujera las desigualdades. Pero para muchos chilenos, los cambios propuestos fueron demasiado drásticos. Con el 99,9 por ciento de las urnas contadas el domingo por la noche, alrededor del 62 por ciento de los votantes desaprobó la nueva carta orgánica.

Plebiscito constitucional chileno.

Los resultados de la votación pusieron fin a un ambicioso experimento democrático que comenzó como un intento de unificar un país en crisis: en 2019, las calles de Chile estallaron en protestas, impulsadas por personas de clase media y trabajadora que luchaban contra los altos precios y los bajos salarios. En una sociedad considerada durante mucho tiempo como un símbolo de prosperidad en la región, miles de chilenos expresaron su enojo contra un gobierno que sintieron que los había olvidado.

Sebastián Piñera negoció una solución para aliviar los disturbios y se comprometió a apoyar la redacción de una nueva constitución. En 2020, en medio de la pandemia, los chilenos votaron abrumadoramente a favor de redactar una nueva carta. Pero en lugar de unir a la nación, el proceso terminó por dividirla una vez más.

Plebiscito constitucional chileno.

“Por la pandemia dejaron de votar 1.300.000 personas mayores de 50 años, que suelen ser más reticentes al cambio, y de características más conservadores. Los chilenos que fueron a votar eran de generaciones más jóvenes, y a esto se suma el factor de que se votaron independientes en igual condición que los partidos políticos tradicionales, pero muchos resultaron ser poco independientes y estar anclados a su ideología mucho más de lo que la ciudadanía percibió, por tanto se produjo ahora una desafección ciudadana", explicó el periodista chileno José María del Pino a propósito del resultado de la votación del pasado domingo.

“Desde la perspectiva política, en Chile la izquierda ha vuelto a cometer el error que ha cometido en Latinoamérica. Siempre fue buena diagnosticando el problema, pero al momento de proponer soluciones se los termina comiendo el identitarismo, y van como en el todo o nada. No hay puntos medios o pragmatismo. Creyeron que sus soluciones iban a tener la misma popularidad que el diagnóstico y lo cierto es que había tantas soluciones como chilenos”, agregó. 

Plebiscito constitucional chileno.

La inteligencia de la derecha fue soltar, y decir que aprendieron la lección, y que esta constitución no va más. La gente no está rechazando para quedarse con la constitución de Augusto Pinochet, sino para que se inicie un nuevo proceso. Ahora el presidente Gabriel Boric debe iniciar un nuevo acuerdo nacional para un nuevo proceso constituyente pero con distintas características”, marcó el analista. 

“El centro de gravedad se corre. Esta izquierda reaccionaria va a quedar out. Y le quedan tres años y medio de gobierno. Boric va a tener que construir una coalición más amplia y correrse hacia la centro izquierda. Si no lo quiere entender va a quedar en la irrelevancia y vamos a tener un presidente que gobierna en velocidad crucero pero el poder se traslada al congreso, porque ahí se tomarán las decisiones”, advirtió Del Pino.

Gabriel Boric se está preparando para hacer un cambio de gabinete en su gobierno donde van a entrar más figuras de la centro izquierda, y va a tratar de liderar el acuerdo para una nueva constitución porque sino va a quedar fuera de la foto, y no quiere terminar como un presidente irrelevante”, concluyó. 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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