MUNDO | 04-12-2023 09:33

Elecciones en Países Bajos: giro a la extrema derecha

Wilders se impuso con su discurso anti islámico en las urnas. Un cambio rotundo para el que alguna vez fue el país más progresista de Europa.

Geert Wilders y su Partido por la Libertad han tenido en un sostenido ascenso en la política de los Países Bajos los últimos años, impulsados por la pobreza creciente y miedo a los efectos de la inmigración. Un camino que finalmente los convierte en el espacio preponderante: obtuvieron 37 escaños para el congreso holandés (sobre 150 bancas), y serán el bloque más grande, por delante del conservador Partido Popular del primer ministro saliente Mark Rutte (24 diputados) y la coalición de izquierda Laborista-Verde (25 escaños).

“Nos aseguraremos de que Holanda vuelva a ser para los holandeses. Restringiremos el tsunami de asilo y la migración. La gente volverá a tener más dinero en su billetera”, prometió tras el festejo Wilders. En el pasado, el Partido por la Libertad (PVV) obtuvo asientos en el parlamento nacional y el europeo, pero nunca logró ganar las elecciones: la aplastante y reciente victoria, marca un sorprendente cambio de marea.

Prédica

Las retóricas antiislam y anti UE han sido históricamente los pilares de la agenda de Wilders. Esto resultó demasiado marginal para la opinión pública holandesa cuando se convirtió en portavoz del Partido Popular en 2002: al tiempo fue destituido del cargo. Pero el sentimiento antimusulmán aumentó desde entonces, sobre todo tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh en 2004. Su película “Submission” presentaba al islam como una religión que fomentaba la violencia contra las mujeres. El atacante, Mohammed Bouyeri, era un marroquí holandés, y su caso dividió al país: “el asesinato que destrozó el sueño liberal de Holanda”, lo calificó el periódico The Guardian. 

Y ciertamente desde entonces, el progresismo está en retroceso en el país más progresista de Europa. Tanto que hoy el PVV, está a medio camino de los 76 necesarios para formar una mayoría que le permita convertirse en gobierno. Uno signado por la extrema derecha. 

El resultado es “una enorme sorpresa”, afirmó Sarah de Lange, profesora de la Universidad de Ámsterdam, quien tuiteó tras las elecciones: “¿Qué acaba de pasar en los Países Bajos?”. Los holandeses tienen uno de los sistemas multipartidistas más proporcionales y fragmentados del mundo, lo que significa que es difícil formar una coalición, y tampoco se vota por un primer ministro.

Gobierno

Para formar una mayoría, algo que el sitio web Parlamentario describe como “un proceso complejo y apasionante”, los líderes de los partidos políticos designan a un representante para iniciar las negociaciones.  Si hay una alianza potencial, el próximo primer ministro concluye las conversaciones, dividiendo el gabinete y los puestos ministeriales según el número de escaños de los partidos y sus preferencias políticas. Firman un acuerdo de coalición, típicamente tan grueso como una novela de Charles Dickens, presentan sus planes en el parlamento y reciben un voto de confianza. Suena sencillo. Pero no lo es. El último gobierno tardó un récord de 299 días en formarse.

En este caso, la alianza parece especialmente espinosa. Por primera vez, Wilders tiene el partido más grande y declara que “ya no puede ser ignorado”, pero de ninguna manera está claro si podrá obtener suficiente apoyo para formar una coalición. Sin embargo, tampoco está claro si los otros partidos pueden excluir al PVV como lo hicieron en elecciones anteriores, cuando el partido quedó en segundo o tercer lugar.

Dilan Yeşilgöz-Zegerius, líder del Partido Popular para la Libertad y la Democracia (VVD), de centroderecha, ha dicho que no formará parte de un gobierno bajo un hombre al que considera divisivo, y dijo la noche de las elecciones: “He dicho que no veo que eso suceda porque el señor Wilders no puede formar una mayoría”. La pelota está en el terreno de Wilders, que realmente necesita el VVD y sus 24 asientos, ante la lógica negativa del bloque de izquierda -liderado por Frans Timmermans-, de acompañarlo en la conformación de un nuevo gobierno.  

Alianza

Otro actor clave es Pieter Omtzigt, líder del partido de centroderecha Nuevo Contrato Social. Durante la campaña también descartó trabajar con Wilders debido a sus planes –anticonstitucionales- de prohibir las escuelas islámicas, las mezquitas y el Corán. Pero la noche de las elecciones, Omtzigt pareció adoptar un tono más propenso al diálogo: “Estamos disponibles para gobernar. Este es un resultado difícil. Pronto discutiremos de qué manera podemos contribuir mejor”.

Una coalición del PVV, VVD, y el NSC tendría alrededor de 81 escaños combinados, pero si es posible es otra cuestión. Sólo si Wilders no logra formar una coalición podrían otros espacios intentar el combo de un nuevo gobierno. Pero una alianza de izquierda, en oposición a la tendencia en las urnas, parece prácticamente imposible. 

“La formación de gobiernos es en realidad una caja negra para los votantes”, explica Matthijs Rooduijn, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Ámsterdam. “Y al ser imposible votar directa o indirectamente por los responsables políticos, algunos votantes están sensiblemente frustrados con la política”, agrega. En el interín, el primer ministro saliente, Mark Rutte, dirigirá el país con los ministros actuales. Una paradoja: estos períodos de gobierno interino, ignorando el resultado en las urnas, son los más tranquilos, ordenados y prósperos

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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