Jueves 26 de enero, 2023

MUNDO | 25-12-2022 00:35

Lo que tapó Qatar

En Qatar no hubo gestos en defensa del futbolista condenado a muerte en Irán. Pero si hubo lobby para su propio sportwashing.

El mundial de fútbol implicó una “futbolización mundial”. La “futbolización” del mundo que generó la copa de Qatar tuvo una señal esperanzadora y desoladora al mismo tiempo. Un clamor global exigió al régimen iraní no ejecutar al futbolista Amir Nasr-Azadine. Por cierto, que un joven termine en la horca por haber participado en protestas y usado su fama como deportista para hacer escuchar su respaldo a las flageladas mujeres iraníes, es injusto y repudiable. ¿Pero acaso no fueron también injustas y repudiables las ejecuciones de los otros jóvenes?

Mohsen Shekari y Majidreza Rahnavard fueron ahorcados tras pasar por juicios sumarísimos sin derecho a la defensa. Es el mismo caso de las decenas de manifestantes sentenciados a muerte por haber estado en las manifestaciones. Si bien hubo presiones de gobiernos y sanciones a Irán por las ejecuciones realizadas, no hubo clamor internacional como el que se dio para salvar a Nasr-Azadine. Y la única razón es que los demás condenados a la horca no son futbolistas.

El mundo futbolizado por Qatar reacciona cuando la injusticia criminal se abate sobre un jugador de fútbol. Las vidas que valen calzan botines y visten casacas con un número en la espalda. Aún en esa dimensión absurda, resultó alentador respecto a la especie humana que hubiese un clamor por la vida de Nasr-Azadine. Un clamor que faltó en el escenario mayor: Qatar. Corresponde preguntarse si las selecciones que aún estaban en competencia cuando se dictó la condena a muerte, no podían acordar entre ellas que todos los jugadores, al entrar al campo de juego, hicieran un gesto que fuera leído como reclamo por la vida del colega iraní.

Vale preguntar si no pudieron, como tantos deportistas norteamericanos que se hincaban levantando un puño en señal de apoyo al Black Lives Matter, ponerse de acuerdo en realizar antes de iniciar cada partido una señal que sería vista por el mundo entero porque estaban en el punto donde convergía la mirada global. Es cierto que la FIFA tiene reglas que impiden gestos políticos, pero ¿cuántas reglas han violado los dirigentes de la entidad que aceptó sobornos para darle la sede al emirato árabe? 

Sólo los jugadores alemanes, en el primer partido, se taparon la boca para repudiar que la FIFA aceptara la exigencia qatarí de no usar brazaletes arco iris en solidaridad con la perseguida comunidad LGTBI, mientras que los iraníes no cantaron su himno en protesta contra la represión en su país. Pero las selecciones que quedaban en Qatar cuando condenaron al futbolista, no hicieron señal alguna.

Una vida absurdamente condenada a terminar por haber “atacado a Dios”, ¿no vale violar reglas de una entidad corrupta? En un caso en el que la transgresión vale más que el cumplimiento de una regla ¿no valía la pena transgredir para salvar a un colega de la horca por haber apoyado una protesta que es justo y necesario apoyar?

Además de admirarlos como jugadores excepcionales, habría sido admirable que hicieran un gesto por el futbolista iraní. También habría sido útil que Mauricio Macri violara la regla que prohíbe gestos políticos para sumar su voz, como ex presidente y como dirigente de fútbol, al reclamo internacional contra la ejecución del jugador. Hasta políticamente le habría venido bien violar esa regla, justificándose en su carácter de ex jefe de Estado. Pero en lugar de eso, cuando se le cruzó un micrófono dijo una sonsera.

Elogiar el modelo económico de un país donde la riqueza brota del suelo en forma de petróleo y gas, no tiene sentido. Y elogiar que ese país prohíba la actividad gremial, es horrible.
¿Sabrá Macri que Qatar, tras haber sobornado a la FIFA, lanzó otra ola millonaria de sobornos para frenar en Europa las denuncias por la legalidad de la tortura y por las pésimas condiciones laborales que hicieron morir a miles de obreros llegados de países orientales?

Con la historia de sobornos y opacidades que tiene la FIFA, no luce bien en un ex presidente ser funcionario de esa organización. En cambio, transgredir una de sus normas para defender a un futbolista condenado sin haber tenido derecho a la defensa, habría lucido muy bien en el currículum del político y del dirigente de fútbol.

La pelota estaba picando en la puerta del arco, pero Macri abrió la boca y se hizo un gol en contra. En esos mismos días, el terremoto causado por el “Fifagate” tenía una réplica tardía que sacudió el Parlamento Europeo, tumbó eurodiputados y llenó de grietas la imagen de la socialdemocracia.

Los sobornos de Qatar a la FIFA para obtener la plaza del Mundial habían causado un tembladeral que no modificó la decisión que había pagado el emirato, pero la réplica posterior tiene mayor intensidad: el “Qatargate”.

El dinero qatarí no sólo había llegado a los bolsillos de altos funcionarios del fútbol internacional. También eurodiputados recibieron suculentas coimas para ayudar al emirato a mejorar la imagen que la prensa europea, a raíz de los sobornos en la FIFA, había puesto bajo su lupa. Y además de ausencia total de derechos elementales, se descubrió que miles de obreros murieron por las malas condiciones laborales. Los sobornos convirtieron a eurodiputados en lobistas abocados a mejorar la imagen del emirato en materia de DD.HH., entre otras cosas.

Antes de ser destituida y de quedar detenida, Eva Kaili fue una popular conductora de televisión en Grecia y una dirigente del Partido Socialista Panhelénico (PASOK). Ocupaba nada menos que una vicepresidencia del Parlamento Europeo cuando (como a corruptos y narcos en Argentina, Colombia y México) le encontraron en el departamento bolsas repletas de dinero en efectivo, mientras capturaban a su padre saliendo de un hotel con 600 mil euros en una bolsa.

La pareja de Kaili es Francesco Giorgi, dirigente socialdemócrata italiano y asesor de la eurocámara que sería el armador del lobby financiado ilegalmente por Qatar. Otra figura clave en este esquema de corrupción es Pier-Antonio Panzeri, dirigente socialista italiano que preside Fight Impunity.

Lo de Panzeri resulta en particular aborrecible, porque la ONG que preside se dedica a luchar contra la impunidad de los regímenes que violan Derechos Humanos. El torneo que futbolizó el mundo fue un evento de inmensa calidad gracias al talento extraordinario de estrellas como Messi, Mbappé, Modric y Neymar, entre otros. Pero el dinero de los jeques qataríes ensució la UE y la socialdemocracia europea, por haber hecho jugar un mundial con la pelota manchada.

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Claudio Fantini

Claudio Fantini

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