Domingo 5 de julio, 2020

POLíTICA | 29-06-2020 13:01

Kovadloff: “En la Argentina está comprometida la salud cívica del país”

El filósofo habló sobre los efectos de la pandemia en las instituciones y los problemas que existen para vivir dentro de la ley. Cuál es el país que imagina después del coronavirus.

Santiago Kovadloff, filósofo, poeta, ensayista, miembro de la Academia Argentina de Letras y ex vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, consideró que en la pandemia, además de la cuestión sanitaria, “está comprometida la salud cívica del país”.

Entrevistado por NOTICIAS, se refirió a las cuestiones ético-políticas de este tiempo, a los problemas de la Argentina para vivir dentro de la ley y al país pospandemia con escaso republicanismo. “El Poder Ejecutivo no contempla la generación de consensos, más allá de las políticas sanitarias inmediatas”, aseguró.

NOTICIAS: Considerando el mito de Sísifo que se comenta en su libro “Locos por Dios”, ¿somos los argentinos un Sísifo empujando la piedra, queriendo construir una verdadera democracia?

Santiago Kovadloff: El mito de Sísifo cuenta con incontables versiones que han hecho de esta metáfora mitológica que tiene por lo menos 2.800 años, el símbolo de distintos posicionamientos subjetivos. Uno de ellos dice que Sísifo agonizó en la desesperación al advertir que la piedra que él cargaba a sus espaldas, como castigo impuesto por Zeus, volvía a rodar desde la cima a la llanura sin que él pudiera retenerla allí arriba luego del esfuerzo inmenso que había hecho para transportarla. Otra, que es la que me interesa, es la que privilegió Albert Camus en el ensayo que redactó  en los años 40 y que dio título a un volumen memorable. Es la que nos dice que la existencia es insistencia y que la insistencia consiste en empeñarnos una y otra vez en llevar acabo una tarea que no tiene fin. Solo es posible creer que la piedra podrá permanecer en la cima de la montaña si se detiene el proceso de perfeccionamiento. Si el proceso de perfeccionamiento es infinito habrá que volver a empezar constantemente para escapar a la insuficiencia de lo que se ha logrado y saber que no se llegará  nunca al logro pleno de aquello a lo que se aspira. Los argentinos, creo yo, somos una Nación que no está cargando la piedra. Porque entre nosotros la política impide conseguir el perfeccionamiento constante como la tarea democrático-republicana primordial, como aquello que la democracia liberal propone en el orden más hondo, que es esta idea de avanzar incesantemente hacia formas de convivencia más plenas donde el pluralismo, la diversidad de opiniones, la capacidad de consensuar criterios, preponderan sobre el monólogo, sobre la búsqueda de una verdad jerárquica, provenga esta de un caudillo o de cualquiera de las modalidades autoritarias que le otorgan al discurso un valor excluyente con respecto a la palabra de quien no coincide con ellos.

 

NOTICIAS: ¿Cuál fue el espíritu del documento llamado “infectadura” firmado por usted y otros intelectuales que protestaron por la falta de libertades?

Kovadloff: Lo que me llevó a firmar el documento fue la convicción de que el procedimiento terapéutico que se estaba siguiendo para garantizar una limitada expansión de la peste, iba asociado a un descuido muy profundo de la vida institucional del país. Esa contraposición entre recaudos clínicos y desatención institucional me parecía a mí que comprometía la salud cívica del país, que es una dimensión tan fundamental como puede serlo la estrictamente clinica. Eso me impulsó a firmar este documento para sumarme a quienes consideraban que una disociación de esta naturaleza afectaba el porvenir inmediato y la realidad estructural de una Nación que aún no ha terminado de transitar del autoritarismo a la democracia. Es decir, que no ha terminado de transitar desde la concepción de la ley como lo que debe estar sometido al poder político y no desde  la convicción de que la política debe sujetarse a la ley para poder ser ejercida con idoneidad.

NOTICIAS: ¿Cree que la grieta se incrementó en la cuarentena?

Kovadloff: Lo que se hizo evidente es la dificultad para consensuar. La Argentina sigue procediendo sobre una base del Poder Ejecutivo que no contempla la generación de consensos, más allá de las políticas sanitarias inmediatas.  La grieta va a aumentar a medida en que el eje vertebrador de la eficacia auto atribuida por el Gobierno a sus gestiones, requiera concebir el origen de los pesares de los argentinos como provocados por el gobierno anterior. Esta presunción revela una pobreza perceptiva y una insensibilidad demagógica espantosa. La Provincia de Buenos Aires acumula miserias desde hace por lo menos cuarenta años, y esa miseria no ha sido sembrada por la oposición, ha sido sembrada por el peronismo a través de un concepto de la pobreza como recurso de rentabilidad política mediante la subvención que el Estado puede otorgarle a quienes son pobres. Tenemos que entender que la grieta tiende a crecer allí donde la disidencia es concebida como contratación entre enemigos, y no entre adversarios. La política en la Argentina es muy tenue en sentido estricto, porque vivimos fuera de la ley, la oposición está concebida como enemiga,  el oficialismo es concebido muchas veces también por la oposición como prescindible. Hay política cuando entre oficialismo y oposición hay interdependencia necesaria y no exclusión dogmática.

NOTICIAS: En su libro habla de Mandela quien, dejando de lado enemistades con el gobierno anterior, pudo lograr una hazaña ética recomponiendo su país. ¿Puede hacer un paralelo con la Argentina?

Kovadloff: No. La situación de Sudáfrica no puede ser comparada a la de la Argentina. Sudáfrica venía de una situación donde se veían muy acentuados problemas que entre nosotros no alcanzaron nunca esa magnitud. El racismo sudafricano fue espantoso, la segregación de la población de color alcanzó niveles vergonzosos, de profundidad y prolongación en el tiempo, más de tres siglos. Mandela se convierte en un líder político excepcional ya que logra convertir a quienes se odiaban en quienes se sientan persuadidos de la necesidad de complementarse para generar una realidad geopolítica y económica nueva. En la Argentina lo que nosotros tenemos es una dificultad enorme para vivir dentro de la ley. Carlos Nino, ese extraordinario filosofo del derecho, planteó el problema en su libro “Un país al margen de la ley”. Trata el fenómeno de la anomia, es decir, la dificultad para inscribir la acción política en el marco de la Constitución Nacional. Nosotros modificamos mucho más la Constitución de lo que la cumplimos.

NOTICIAS: Usted describe a Albert Camus como profeta denunciando el extravío moral de la política.

Kovadloff: ¿Por qué le llamo profeta a Camus? Para mí, el profeta no es el visionario que extrae en un arrebato místico la percepción de un horizonte de cambios o de situaciones que habrán de producirse sino que es fundamentalmente un diagnosticador. El profeta es aquel que hace un examen detenido de las circunstancias en las que se encuentra una Nación, como fuera el caso de los profetas hebreos que dieron origen a mi libro como tema, o en el caso de Camus, como fue su análisis de la realidad occidental de posguerra; el profeta es el que, con ese diagnóstico vertebrado sobre la realidad presente, proyecta un pronóstico de desenvolvimiento de los hechos en una direccion que el estima que será la dominante. Entonces, ¿que advirtió Camus? Que la capacidad que el hombre tiene de aprender de las situaciones extremas, como puede ser la guerra, es limitada. No necesariamente se emerge de las situaciones radicalmente trágicas transformados, al punto de pensar que es posible que estemos ante un hombre nuevo. Camus está persuadido de que es preciso empeñarse en combatir la voluntad tanática que hay en el hombre. Pero no necesariamente que esa voluntad de lucha contra la propensión al crimen, a la mistificación de la política y a la explotación del prójimo habrán de redundar en un resultado universal satisfactorio. Siempre el alcance de lo que se emprenda en ese sentido ha de ser limitado. Pero la lucha que se emprenda en ese sentido, por limitada que resulte, está otorgándole al hombre una dignidad que la renuncia a esa lucha no le brinda.

NOTICIAS: Cuando escribe: “La disputa del poder no retrocederá ante el asesinato”, eso recuerda a Nisman.

Kovadloff: Nisman fue un fiscal de la Nación asesinado de un balazo en la cabeza cuando estaba tramitando la necesidad de probar que la política estaba siendo instrumentada contra los derechos humanos, de un modo perverso, en alianza con los grandes asesinos que habían  producido  el peor atentado que había sufrido la Argentina en manos del terrorismo. Hasta el día de hoy no se ha aclarado la participación de la Argentina en ese episodio que fue también un tiro en la cabeza de la ley, como instancia indispensable de la organización social argentina. Llevamos desde el atentado a la AMIA varias décadas, todo esto sigue en aguas de borrajas, nada se ha aclarado y el memorándum firmado con Irán por parte del gobierno de la actual vicepresidenta de la Nación, entonces presidenta, sigue estando a oscuras. Nada se sabe donde más imperioso es saber, nada se ha avanzado donde más imperioso es avanzar, que es en denunciar a los asesinos locales que han contribuido al exterminio de 85 personas en la AMIA y a un fiscal de la Nación. Un país que ha contraído semejantes deudas con la ley y con la ética, es un país que esta hipotecado en la renuncia peligrosísima a su espíritu republicano.

NOTICIAS: Volviendo al coronavirus, Beatriz Sarlo criticó la idea de priorizar a los más jóvenes en la administración de recursos escasos, por moralmente peligrosa. Irónicamente preguntó: ¿por qué no a los más inteligentes o educados o patriotas? ¿Usted qué opina?

Kovadloff: Creo que Beatriz estaba señalando algo muy importante. No se puede determinar de manera drástica y excluyente qué es lo que otorga importancia a una vida. ¿Un hombre de 60 años, una mujer de 65, tienen menos significación en términos de identidad social que un joven de 25? ¿O el cálculo que estamos haciendo es en términos de rentabilidad de mercado? Si estamos entonces haciendo un cálculo que nos dice: vamos a preservar ante todo la vida de los más jóvenes porque su aptitud productiva en términos cronológicos va a ser mayor que la de un hombre de 60 años, es porque no entendemos en absoluto profundamente qué es productividad, qué es identidad y qué significa la experiencia de la vida. Me parece que Beatriz llamó la atención sobre la superficialidad de ese procedimiento y las consecuencias dramáticas que se derivan de ello.

NOTICIAS: ¿Qué opina sobre las decisiones de EEUU y Brasil de priorizar la economía ante la salud?

Kovadloff: Sumemos el caso de Inglaterra, presidida por un primer ministro verdaderamente irresponsable en el orden del cuidado de las vidas. El caso  permite advertir que, viviendo en un mundo globalizado, no tenemos una dirigencia globalizada que genere procedimientos consensuados. Cada país se ha recluido en una toma de decisiones propia generando discontinuidades en los procedimientos. ¿Qué es lo que hacen esos países subestimadores de la enfermedad y de la vida? Tienen básicamente una concepción del individuo como consumidor y no como ciudadano. Parten de la hipótesis de que la condición cívica de un individuo debe estar sometida a su condición de consumidor y de productor de consumo. Cuando se cae en una concepción salvaje del capitalismo o de la idea de la rentabilidad, fatalmente la vida pasa a ser pretextual, o sea una mera herramienta subsidiaria de la producción.  Este concepto del desarrollo es criminal.

NOTICIAS: ¿Qué opina acerca de trasladar pacientes desde Chile hasta Mendoza para que ocupen camas libres en terapia intensiva como muestra de solidaridad?

Kovadloff: Las políticas sanitarias parecen haber exigido en este mundo globalizado una actitud contrastante con la globalización, que es negar la interdependencia. Fijamos fronteras estrictas en el orden sanitario y un hombre enfermo pasa a ser fundamentalmente un hombre con identidad nacional. No es un hombre enfermo, es un chileno enfermo. Un chileno enfermo no es un enfermo, primordialmente. Es un chileno, enfermo. Ahora cuando se jerarquizan estas actitudes, que en parte se intentan explicar diciendo que no tenemos disponibilidad para atender a los nuestros, ¿vamos a traer gente de afuera? Pero acá la había, Mendoza fue una de las provincias más favorecidas por el desarrollo de las actitudes terapéuticas que se debieron tomar en el país, y con menor número de víctimas. De manera que me parece profundamente inapropiado negar ese derecho a quien estaba afectado por un mal cuya vida se podía haber comprometido. Imagínese usted al General San Martin diciéndole a chilenos y peruanos: “Ustedes busquen vuestra liberación porque nosotros estamos empeñados en la independencia argentina”.

NOTICIAS: Usted dice que Platón aspira a una ciudadanía sumisa y Sócrates a una ciudadanía responsable. ¿Qué tenemos en la Argentina?

Kovadloff: Depende de las premisas de las que partamos. Si partimos de una idea de que hay ciudadanía allí donde la vida constitucional cumple con el mandato constitucional, donde la equidad social es denodadamente buscada, donde la libertad de expresión esta defendida y las instituciones de la República preservadas, yo diría que en la Argentina hay ciudadanía responsable en tanto lucha para que esto pueda ser realidad. Por ejemplo, creo que en el 41% de la oposición, que no votó por el actual Presidente, hay mucha gente responsable. Pero también hay mucha gente sumisa y del mismo modo en el oficialismo: hay mucha gente sumisa, idólatra del pensamiento verticalista y de la apología del caudillismo, de la palabra única, y del mandato del líder; y también hay gente responsable. Mucho más que dividirlas en dos sectores tajantemente diferenciados, réprobos de un lado y elegidos del otro, creo que tenemos que  buscar denodadamente la posibilidad de que responsables de ambos sectores puedan manifestarse como aspirantes a un bien común.

NOTICIAS: ¿Cómo va a ser la Argentina después que se termine la pandemia?

Kovadloff: Va a ser una Argentina en la que se habrá potenciado la dificultad de construir la Republica. Por la tragedia económica que se va a ver agravada por el default, por la ausencia de moneda a raíz de la inflación y por una emisión que al ser descontrolada está llevando al país a la intrascendencia de la moneda; por la dificultad para generar interlocución entre opositores capaces de obtener consensos y políticas de estado compartidas y, en última instancia, porque a mí me parece que la tergiversación de las investiduras políticas en la Argentina, al igual que la tergiversación de la palabra, han alcanzado niveles verdaderamente alarmantes de corrupción. La palabra ha perdido valor como expresión de coherencia aún en el propio Presidente de la Nación. Y de igual manera, el lugar protagónico que ha alcanzado la vicepresidenta como una figura que está trabajando valiéndose de los elementos del sistema, para poder terminar con el sistema democrático republicano, agravan enormemente la salida de nuestra pandemia eventual y de nuestra crisis política.

 

*Alumno del Posgrado en Periodismo de Investigación Perfil-USAL.

por Roberto Battellini*

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