Lilia Lemoine eligió la burla para responder a la Marcha de la Bronca. La diputada de La Libertad Avanza cuestionó en X la convocatoria del sábado 19 de septiembre y atribuyó la concurrencia, que consideró escasa, a una supuesta distribución de militantes entre actos opositores. “Los munipas kuka se tuvieron que repartir entre 3 eventos distintos”, escribió.
En su publicación mencionó los encuentros de Sergio Massa y Axel Kicillof y señaló al periodista Fabián Waldman por haber cubierto el del exministro de Economía. “Todos imaginamos que iría mucha más gente porque la promocionaron 1 mes, no fue así”, sostuvo. El mensaje no incluyó cifras de asistencia ni pruebas de ese presunto reparto de empleados municipales.

La protesta había partido del Congreso hacia Plaza de Mayo, impulsada por el Frente de Izquierda y organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales y de derechos humanos. Entre sus reclamos figuraron la recomposición de salarios y jubilaciones, el rechazo a los despidos y la defensa de la salud, la educación y las prestaciones por discapacidad.
El documento leído al cierre exigió a la CGT y a las centrales sindicales un paro nacional y un plan de lucha hacia la huelga general. Las críticas alcanzaron también a los gobernadores y a sectores del peronismo. Esa composición y esos cuestionamientos quedaron borrados en la etiqueta kirchnerista que utilizó Lemoine.
La discusión derivó luego hacia la seguridad de Javier Milei. Un usuario le respondió que el Presidente encuentra protestas donde va y cuestionó que no camine por la calle sin un operativo preparado. La legisladora contestó con mayúsculas y un insulto: “Porque es PRESIDENTE y NINGÚN PRESIDENTE puede salir a caminar por la calle sin custodia, pedazo de IMBECIL”.
Después desplazó el eje hacia Cristina Kirchner. Se mofó de que la expresidenta no pudiera salir a caminar y aseguró que tenía “200 custodios” en San José 1111. La cifra fue lanzada en el intercambio sin documentación que la respaldara: corresponde a la afirmación de la diputada, no a un dato comprobado.
Mientras Lemoine descalificaba la convocatoria, sus organizadores reivindicaban la movilización como un punto de partida para profundizar las protestas. Myriam Bregman reclamó un paro activo y Nicolás del Caño cuestionó a quienes proponen esperar hasta 2027.
El cruce dejó dos discusiones superpuestas: los reclamos que llevaron a los manifestantes a la calle y la disputa oficialista por disputar la interpretación de su alcance.














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