TEATRO | 12-08-2020 15:25

“Final de partida”

Una obra de Samuel Beckett. Con Michael Gambon, Lee Evans y elenco. Dirección: Matthew Warcus. Gratis en YouTube.

**** El dramaturgo, novelista, crítico y poeta irlandés Samuel Beckett (1906-1989) es la figura clave dentro del llamado teatro del absurdo; aquel que se encargó de presentar tramas que parecían carecer de significado, con diálogos repetitivos y el uso de una atmósfera onírica.

Escribió indistintamente en inglés y francés y su obra resulta, en general, bastante sombría y pesimista sobre la condición humana. Sin embargo, en “Esperando a Godot”, una de sus piezas fundamentales, encontramos que, en su mundo sin Dios, ni leyes, el gran escritor rescata, dentro de un mensaje bastante críptico, a la solidaridad como rasgo compasivo por excelencia.

En 1969, fue galardonado con el premio Nobel de Literatura “por su escritura, que, al renovar las formas de la novela y el drama, adquiere su grandeza a partir de la indigencia moral del hombre moderno”.

También en “Final de partida” (1957) se ocupó de retratar las miserias humanas. En la cartelera porteña fue representada por Alfredo Alcón y Horacio Roca, en una versión memorable de Osvaldo Bonet con la que se inauguró Andamio 90. Después, en 2013, en el que sería su último trabajo escénico, el mismo Alcón tendría su gran canto del cisne en otra puesta junto a Joaquín Furriel.

La versión grabada que puede verse de forma gratuita en YouTube y con subtítulos en castellano, se representó en el Albery Theatre londinense durante la temporada 2004 y tuvo otro protagonista de lujo: el irlandés-británico Michael Gambon; enorme actor de teatro y cine (en la saga de “Harry Potter” encarna al mago Albus Dumbledore). Él es Hamm, amo ciego quien, junto a su servidor oprimido Clov (el comediante, músico y actor inglés Lee Evans), vive una representación de la vida, durante la que fustiga constantemente la juventud e inocencia del muchacho.

Gambón tiene una voz de trueno que por momentos se transforma en un hilo para sacar a relucir la desesperación que lo consume. Evans no le va en zaga y demuestra poseer el potencial de un gran intérprete.

El director teatral y cineasta sajón Matthew Warchus ofrece una visión de la obra como si se tratase de un vodevil apocalíptico y aprovecha el histrionismo de Evans, para rescatar el humor negro que Beckett imaginó y, a veces, se omite.

Galería de imágenes

En esta Nota

Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

Comentarios