Lunes 23 de mayo, 2022

TEATRO | 21-02-2022 17:09

“Mi madre, mi novia y yo”: catarata de risas

De M. Bove. Con S. Presta, G. Tenenbaum y V. Almeida. Di.: D. Reinhold. La Plaza, Av. Corrientes 1660.

★★★★ La madre, personaje central de la idiosincrasia universal, desde tiempos bíblicos, está asociado a la capacidad de dar amor, de generar vida, a la lucha por ideales y hasta a ofrecer cualquier tipo de sacrificio por la crianza de sus descendientes. Pero también hay algunas tan absorbentes, que llegan a dominar la existencia de sus hijos y controlan cada paso o decisión de éstos, en su afán sobreprotector. En “Mi madre, mi novia y yo”, la relación madre-hijo está viciada por la codependencia. Fernando llegó a los cuarenta y aún vive bajo el ala materna, en la antigua casa de Lomas. Es Navidad, nada menos, y mientras él decora el árbol, Victoria, la progenitora, indaga en la invitada que recibirán para la simbólica y tradicional cena. Se trata de Leticia, una joven abogada independiente que ama al hombre de la casa, quiere construir su propio nido e iniciar una convivencia de pareja.

Menuda tarea tendrá la muchacha cuando descubra que el amor de su vida le ocultó que depende de la voluntad de la madre para lo más cotidiano, como plancharse una camisa.También la mamá tendrá su baño de realidad al enterarse que él está yendo a un terapeuta.

La noche transcurrirá bajo un clima de tensión que, gracias a las risas que genera el texto y exacerban las actuaciones, permite sumergirnos en ese mundo edípico e identificarnos como resignados hijos. Una vez más queda demostrado que la risa puede cabalgar sobre el escalofrío. Porque, en definitiva, aquél que no haya sido condescendiente más de una vez con la “vieja”, que arroje la primera piedra.

El ritmo es trepidante, muy bien manejado desde la dirección por el versátil artista Diego Reinhold. Cuenta con una gran bastonera en la figura de Graciela Tenenbaum, especie de demonio de Tasmania con polleras, que se adueña de la ficción con su voz de trueno y la enorme capacidad de demostrar lo excelente comediante que es. El trío se completa con los dúctiles desempeños de Sebastián Presta y Vicky Almeida.

“Por desgracia madre hay una sola”, cantaba el mítico Carlos Gardel, en un tango de 1930; “por suerte”, afirmaría el protagonista de esta divertida pieza de la joven dramaturga argentina Mechi Bove. pe Uría; pero no la música, que suena como las trompetas del apocalipsis. Si logra sobrevivir los interminables y fatigosos tramos de escalera para llegar a la sala, será testigo de este fascinante diálogo.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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