Libros / 1 de febrero de 2013

libro

¡Magia, por favor!

“Una vacante imprevista”, de J. K. Rowling. Salamandra, 603 págs. $ 150.

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La serie de siete gruesos tomos dedicados a Harry Potter fue uno de los éxitos literarios más grandes de todos los tiempos: multitudes esperaban despiertas y en pie la aparición de cada uno. Parte del éxito dependía del sólido y jugoso realismo que formaba el cimiento de un mundo de adolescentes aprendices de hechiceros, y en la calidad de escritura de su inventora. Cuando J. K. Rowling anunció que dejaba de lado ese ámbito, y que seguiría en el campo del realismo para adultos, provocó a la vez temor y expectativa.
La apuesta no fue leve: “Una vacante imprevista” tiene 600 páginas y emprende la tarea de retratar un gran elenco de habitantes de Pagford, un pueblito inglés. La eliminación de lo sobrenatural es absoluta. El carácter “para adultos”, muy claro: hay sexo explícito y “malas palabras”. Y la desilusión, considerable. Aunque está escrita con un cuidado evidente en la minucia de sus descripciones y en el empleo de metáforas complejas y a veces rendidoras, la alarma del lector va creciendo después de las primeras 300 páginas.

El problema principal es que el avance de la trama, desencadenada por la muerte brusca de un integrante del concejo parroquial, es horizontal, nunca vertical. Pasa de todo y a la vez no pasa nada, a nivel de evolución o crecimiento del libro como tal. La visión que Rowling tiene de este grupo de “muggles” (así le llamaba ella a los mediocres integrantes de la clase media de provincia en “Harry Potter”) es parejamente negativa, carente de matices. Todos y cada uno de ellos se muestra mezquino, violento por momentos, envidioso, traidor, y siguen los adjetivos. El final del recorrido solo acelera el desfile de catástrofes, sin hacer que el libro despegue de una visión del mundo desprovista por entero tanto del sentido del humor, como de la tragedia.

Uno estaba dispuesto a darle a Rowling la bienvenida al mundo del realismo adulto (categoría tan falsa como la de libros para adolescentes de su serie exitosa), siempre que mantuviera su lucidez y altura literaria. Como eso no ocurre, a pesar del esfuerzo notorio por lograrlo, casi dan ganas de reclamar: ¡algo de magia, por favor!

 

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