Deportes / 22 de Abril de 2013

Martín Passeri (37)

El señor de las tablas

Esponsoreo y autogestión. El deportista como empresa unipersonal. Crecimiento local y entrenamiento. Las claves de un campeón.

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En el agua, en el aire. Martín Passeri hace gala de su habilidad sobre las olas en la costa marplatense, durante el Rip Curl Pro.

Mar del Plata no será Hawaii o Lima, pero tiene sus olas. Altas, poderosas y dignas de una fecha del circuito mundial World Star Tour de la Asociación de Surf Profesional (ASP), que volvió al país tras doce años de ausencia. “Estas competencias son una plataforma para las generaciones del futuro”, explica el periodista especializado Sebastián Chacón, director de Contenidos en Surfpress, la primera agencia de noticias sobre esta disciplina en América latina. Acaso, quien más conoce de surf en el país.
Uno de los protagonistas indiscutidos de este regreso del deporte de las tablas a las playas argentinas fue el quíntuple campeón argentino Martín Passeri (37). Nada indica que esté bordeando su cuarta década de vida. Todo lo contrario. “Me tengo que cuidar y entrenar mucho si pretendo competir con chicos de 20 o 25 años. Por eso, dedico tres turnos por día al surf”, se justifica con simpleza.
Nada en la vida de este surfista le vino de regalo. Su formación deportiva se forjó en el rugby. “Los clubes San José y Alumni me enseñaron los valores del trabajo en equipo, pero si bien jugaba al rugby, lo mío pasaba por esperar el verano para irme los tres meses a Mar del Plata para poder surfear”, revela Passeri.
Paseó perros, manejó camiones para un frigorífico, reparó tablas y fue empleado en un local de surf, a su entender el peor de los trabajos para quien ama las olas porque “es estar viendo la película todo el día y no poder disfrutarla. Estás ahí todo el día, ves videos y estás ahí para vender, solo para vender”.
Todo eso y más debió hacer antes de poder dedicarse de lleno al surf, su verdadera pasión. Su única pasión. Se le dibuja una sonrisa cuando narra sus inicios en una vieja tabla de madera que su padre le pidió prestada a un amigo. “Mi viejo no tenía ni idea sobre el surf, pero al ser guardavidas pensó que eso podía mantenerme entretenido en el mar”, recuerda, “La primera vez que me metí al agua fue a los cinco años”. Aquella ola, acaso la primera, fue la que lo cambió para siempre. “Desde ese día supe que el surf era mi vida. Ese cosquilleo es algo que vivo y me acuerdo todos los días”, cuenta con ojos iluminados.
Profesión: surfer. Vivir del surf, y más en la Argentina, no es algo frecuente. Si bien los adeptos crecieron en gran número en los últimos años, son pocos, muy pocos quienes tienen apoyo y sustento a la hora de profesionalizarse en el arte de domar las olas.
Se sabe, los fanáticos se cuentan a millones en todo el mundo. Sobre todo en Australia, Brasil y Estados Unidos, las tres potencias. Si bien no hay cifras precisas, algunos, los más optimistas, estiman que en el país hay cerca de 130.000 surfistas. Sin embargo, otros más mesurados hablan de unos 25.000 seguidores activos.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1895 de la revista NOTICIAS.

 

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