Tecnología / 3 de Junio de 2013

Educación

Integración en la era digital

Hay más de 50 softwares argentinos creados para chicos con síndrome de Down o autismo.

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Ventajas. Las aplicaciones para tablets estimulan a las personas con discapacidad intelectual a comunicarse más.

Más de un millón de opciones diferentes. Para cada necesidad y gusto; gratuitas o pagas, de todos los sistemas y modelos: así se ofrecen y proliferan los populares programas de software que se usan en teléfonos inteligentes (smartphones), tablets y otros similares que tienen “widgets” (archivos pequeños) y “apps” (aplicaciones) para todos los rubros imaginables.

A pesar de tanta oferta, hay un segmento con gran demanda y necesidades que permanece desatendido: el del software pensado para ayudar a la educación e integración de chicos con discapacidad intelectual.

“Usar tablets es algo que les sirve mucho a las personas con estas problemáticas, porque no solo los divierte, sino que también los motiva para tener mayor comunicación”, le dijo a NOTICIAS Alexia Rattazzi, psiquiatra especializada y presidente de la ONG “Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos con Condiciones del Espectro Autista” (Panaacea). Y agregó que es una herramienta que los puede ayudar a planificar y concretar actividades sencillas, como vestirse, o lúdicas, como jugar con sus pares.
Algo similar cuenta Marcelo Varela, secretario general de la Asociación síndrome de Down (ASDRA): “Los chicos con capacidades intelectuales diferentes aprenden por medio de la repetición. Usar estos programas les da una gran oportunidad, porque pueden repetir acciones jugando, tanto en la escuela como en la casa. Y eso los ayuda a fijar conocimientos”.

Además, estos software tienen un valor extra que va más allá de lo educativo: recurrir a programas especiales puede hacer una gran diferencia a favor de la integración.
“Incluso los juegos más simples, que se pueden correr en una tablet y especialmente en una pantalla grande, como la de una SmartTV; abre una puerta enorme para la integración de los chicos con amigos e, incluso, con la propia familia extendida; como abuelos o primos, a quienes muchas veces les cuesta entender el problema”, acota Mariano Stampella, de la Comisión de Inclusión de la Cámara Argentina de Software (CESSI).
El proyecto. A fines de 2011, la CESSI lanzó un proyecto de inclusión, para coordinar que algunas de sus empresas afiliadas se sumen para hacer desarrollos y luego distribuirlos en forma gratuita. Sus directivos cuentan: “Al investigar el tema vimos que apps, hay decenas de miles. Pero encontramos muy pocas realmente pensadas para enseñar a personas con discapacidad intelectual”.
Y también encontraron que hoy los maestros de chicos especiales, o los de escuelas integradas, siguen enseñando como hace 30 años: básicamente con pizarrón, papel y lápiz.

Para leer la nota completa, adquiera online la edición 1901 de la revista NOTICIAS.

 

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