Personajes / 5 de Diciembre de 2014

Carlos Rottemberg: “No abono corruptos en ningún gobierno”

El libro “Vivir entre butacas” repasa sus 40 años como empresario del espectáculo. Fracasos y exitazos, Mirtha, Boudou y nuevo amor.

Si se propusiera dar un salto en su carrera y subirse al escenario, dejando su rol de productor por un momento, podría hacer un stand up y sorprendería con su humor. “Los argentinos tenemos que preocuparnos en saber qué país le queremos dejar a Mirtha Legrand”, dice como si estuviera en pleno show. Es Carlos Rottemberg, posiblemente el empresario teatral más representativo del país y en estos días cumple cuarenta años con su profesión. “¡Hace casi veinticinco años que firmó el primer contrato conmigo y está igual! –ríe aludiendo a su amiga, la señora de los Almuerzos. ¡A mí se me cayó el pelo y ella sigue mejor!”. En ese imaginario monólogo, Rottemberg podría estar vestido como recibió a NOTICIAS: con bata y chinelas haciendo juego. Sencillo y lejos de divismos, “Carlitos”, como le gusta que lo sigan llamando, disfruta su momento y se lo nota feliz. “¿Vos decís que yo podría hacer stand up? –piensa con una sonrisa- ¡Tendría que conseguir un productor y un teatro!”, remata, con una carcajada.

Está ansioso por contar que acaba de salir un libro que repasa todas sus décadas dedicadas al teatro. “Vivir entre butacas”, escrito por los periodistas Carlos Ulanovsky y Hugo Paredero, no deja nada en el tintero sobre la historia de un adolescente de 17 años que ya se definía para ese entonces, hace cuarenta años, como “empresario del espectáculo”. En realidad nunca pudo decir que era perito mercantil, porque hasta el día de hoy sigue debiendo la materia Educación Física de los cinco años cursados, lo cual no le permite tener el título. A partir de esta entrevista, Rottemberg decidió averiguar cómo finalmente recibirse en el colegio Hipólito Vieytes, su única duda es: “¿Cómo hago ahora flexiones de brazos o rol adelante con mis 107 kilos?”. Y ríe en tono de comedia, una vez más, jugando con la idea de ser humorista.

A los 8 años vio por primera vez “La novicia rebelde”, emocionado hasta las lágrimas, y en un pulman de la peatonal Lavalle descubrió su vocación: el cine primero y el teatro, a partir de los 17, siempre como “exhibidor”. Venía de una familia paterna exiliada desde Polonia y pobre, que con el cuero progresó y pasó una década en una prefabricada en Mataderos, donde nació, y luego en un departamento modesto de Caballito. Cuando sus compañeros recitaban formaciones de los equipos de fútbol, él sólo contaba butacas en el Gran Rex. De adolescente, mientras sus amigos iban a bailar, él ya exhibía películas y hacía sus primeros billetes. En los cajones del placard de su casa no había ropa sino programas de cine por orden alfabético, bien ordenados y prolijos. “Mis padres están muy orgullosos de haberme apoyado en todo esto desde tan chico, cuando me dieron la emancipación y se la jugaron –explica–. Fueron a ver a un médico porque estaban algo preocupados, pero les dijo que lo mío no era una enfermedad sino una vocación. Eso los tranquilizó”.

Noticias: ¿Cree que se perdió algo de la adolescencia por toda la pasión por el espectáculo de tan chico?

Carlos Rottemberg: Reconozco que me perdí toda la adolescencia por laburar. Ahora estoy haciendo cosas que no hice en tantos años, como viajar. No tengo ningún recuerdo de haber salido con los pibes un sábado a la noche. Pero la pasé muy bien trabajando. Mi hijo Tomás tiene 28 años y trabaja conmigo, lo charlamos mucho y también llevo este tema a terapia. Si hago un balance personal en este aspecto, no cambiaría nada.

Noticias: ¿Fue precoz en otras cosas?

Rottemberg: No. ¿Te digo la verdad? Yo estoy convencido de que mi enfermedad estaba tan en eso que no fui precoz en otras cosas. En mis charlas familiares me acusaban de monotemático. También comprendería que muchos digan “pobre pibe”, porque no era lógico que de tan chico hiciera lo que hice. Todo lo que hoy es un logro tuvo un costo, aunque para mí no lo fue. Yo lo disfruté. También es cierto que no soy tan obsesivo como antes, entre otras cosas.

Noticias: Dice que fue obsesivo, y es el productor de la exitosa “Toc Toc”. A propósito, ¿sigue siendo hipocondríaco?

Rottemberg: Yo no sé si lo soy. Como le doy importancia a la salud, por ahí en algún momento quedó eso. Es que se rieron mucho cuando me mudé una vez y armé el primer botiquín y le dije a mi mujer de entonces que los remedios iban por orden alfabético. Para mí es más cómodo para tenerlo a mano. Pero si no hubiese sido obsesivo con muchas cosas, como la seguridad en los teatros, alguna dificultad hubiera tenido.

Noticias: Si alguna vez hicieran una obra sobre usted, ¿quién de todos los actores con los que trabajó le gustaría que la protagonizara?

Rottemberg: (piensa) No se me ocurrió… ¡Si todavía no creo lo del libro que acaban de escribir, imaginate una obra! Es demasiado… Mi ego a tanto no llega. Con el libro ya está superado.

En su historia hay mil obras, 140.000 funciones y 38 millones de espectadores. Su empresa Multiteatro es dueña de varios teatros de Buenos Aires y Mar del Plata. Además, Rottemberg preside desde hace siete años la Asociación de Empresarios Teatrales y Musicales. El éxito que más recuerda fue el de “Brujas”, obra que en el 2016 será reeditada, a 25 años de su debut. Y una de las características o sello personal es que no hace firmar contratos a los actores, casi como una prueba de confianza. “Me preguntan mucho si tengo un departamento en Miami, una casa en un country o una chacra en Punta del Este. Yo tengo lo más maravilloso: ladrillos de teatro. Las salas de teatro ahí están. Estoy convencido de que los edificios teatrales hacen a la cultura de la ciudad y sobreviven a las empresas y las personas. El día que yo no esté, a los edificios no los toca nadie. No es casual que hayan sido tantas salas. Porque la gente durante cuarenta años compró entradas y todo eso fue reinvertido y está a la vista”.

Noticias: Suele decir que tuvo más fracasos que éxitos. ¿Es así?

Rottemberg: Los fracasos siempre van a ser más que los éxitos, acá y en el mundo. Yo habré tenido un 30 por ciento de éxitos y 70 por ciento me fue regular o fui a pérdida. Y tuve diez “tanques” sobre más de mil obras. Por suerte el éxito perdura tanto que solventa muchos fracasos. El fracaso se esconde bajo la alfombra y dura poco. Supuestamente a todos nos va bien, si te guiás por los medios. A mí como empresario dejame con obras como “Toc Toc” ¡y no necesito ni que alguien le haga un móvil televisivo a Mauricio Dayub!

Noticias: ¿Cómo imagina esta temporada teatral en Mar del Plata, Villa Carlos Paz y la cartelera porteña, con la recesión que estamos viviendo?

Rottemberg: Me aburre hablar de la temporada… incluso es aburrido para amigos que no son del ambiente. En lo personal veo que ya terminé la temporada 2015 hace tres meses cuando la programé y que mi expectativa está puesta en el verano 2016. Si bien es cierto que en Mar del Plata bajaron los tickets, en el país crecieron. Mar del Plata es la capital del espectáculo. El verano pasado 1.800.000 personas tuvieron contacto con la cultura y sólo el 16% pasó por las boleterías privadas de teatro. No puedo ver egoístamente mi caja, sino que la gente fue a muchas muestras pagas, partidos de fútbol o recitales gratuitos. Si lo veo desde la mirada egoísta de un empresario, es mejor que no haya nada y que sea todo para mí.

Noticias: A usted se lo ve como un empresario que apoya a este gobierno. Pero ha dicho que no está de acuerdo con un 30 por ciento de lo que se hizo. ¿A qué se refiere?

Rottemberg: Esa frase me la impuso Mirtha Legrand, como dije que muchas cosas del Gobierno me parecen bien, me tildó de oficialista. Para el que está todo mal, yo soy oficialista porque encuentro algunos méritos. Me gusta un montón de cosas que hicieron y detesto como cualquier ciudadano lo que no se hizo o se hizo mal, y principalmente si se demuestra que hay corrupción. No abono corruptos en ningún gobierno. El tema de la inseguridad existe, no es ninguna sensación. También le reconozco un montón de cosas buenas, de leyes, avances. Tengo claro que quienes ofician de maestros explicándome que todo está mal son los mismos que en el 2001 nos hicieron estar como estuvimos. Pero me inquieta si hay corrupción, por supuesto.

Noticias: ¿Pero entonces sigue apoyando, pese a lo que pasó con Ricardo Jaime y Amado Boudou, por ejemplo?

Rottemberg: Los funcionarios que están procesados no deberían estar en funciones. Boudou no debería estar. Se lo dije a gente que comulga con el kirchnerismo, incluso. Siempre pienso que si sos deshonesto, te quiero lejos.

Noticias: ¿Ve una Presidenta honesta, entonces?

Rottemberg: (silencio) No sé cómo contestarte esto… Hasta el día que se demuestre lo contrario quiero creer que la Presidenta es tan honesta como muchos periodistas que deben ser honestos. No soy yo quién para juzgar hasta que se demuestre lo contrario.

Noticias: ¿Quién le gustaría que la suceda el próximo año?

Rottemberg: No tengo definido a quién votaría. Pero creo que lo que se va dirimir es entre Scioli y Macri. Reconozco que tuteo a los dos, pero no soy amigo. No tengo dudas de que estamos mejor de lo que estábamos y lamento las oportunidades que se perdieron varias veces para estar aún mejor. Hay cosas que no me gustan, lo que pasa es que estoy bastante escéptico con respecto a si realmente nos va ir mejor después.

Noticias: ¿Se volvió a enamorar?

Rottemberg: Con Karina estoy desde el 2009 y es mi cable a tierra. Viajo mucho más seguido con ella. Es una segunda vuelta impensada, porque soy bastante conservador y me casé para toda la vida. A Karina la conocí por la agencia de publicidad con la que trabajo desde hace casi 25 años. Así que hace mucho que la conozco.

 

 

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