Showbiz / 29 de abril de 2015

FERNANDO SULICHIN

Un cine de alto riesgo

El productor argentino que triunfa en Hollywood y trabaja en la película sobre Edward Snowden analiza a fondo el mercado.

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Nació en Buenos Aires y estudió arquitectura en la UBA, pero terminó produciendo películas con Spike Lee, Oliver Stone, Woody Allen y Sean Penn. Con casi treinta años de carrera y más de 25 largometrajes en su haber –60% ficción, 40% documentales, según su propia estimación, maneja su propia compañía, Central Films, con sede administrativa en Hong Kong. “También tengo una sociedad con Chris Hanley en la que hago películas independientes (“Bully”’, “Búfalo 66”, “American Psycho”, por nombrar algunas) y financio trabajos para la compañía de Oliver Stone”, dice Fernando Sulichin.
Recientemente distinguido por el gobierno francés como “Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor”, navega entre las aguas del cine y las de la solidaridad a escala global (ver recuadro), mientras se dedica a la producción de “Snowden”, una película biográfica sobre el “whistleblower” más famoso del planeta, que se estrenará en julio.
Le cuesta encontrar las palabras para empezar a responder “¿Cómo terminé haciendo esto? No sé, creo que el cine me eligió a mí y después fue cuestión de mucho trabajo y mucho destino”, intenta una primera explicación, “Mientras iba a la facultad en el colectivo soñaba con dirigir a Tom Cruise, pero jamás se me hubiera ocurrido estudiar cine en ese momento. Nosotros venimos de una sociedad que está muy formateada; más en mi época, que fue al principio del alfonsinismo. Para estar dentro de la burguesía uno tenía que ser abogado, arquitecto, contador o médico”.
A los 22 , con el corazón roto por un amor trunco y necesidad de cambio, se fue a Estados Unidos para continuar sus estudios. “Un día me equivoqué de aula y entré a una clase que estaba dando Peter Guber sobre producción de cine. En ese momento me di cuenta de que era eso lo que quería hacer el resto de mi vida y cambié de carrera”.
Noticias: ¿Cómo llegó a producir, a los 26 años, una película como “Malcom X”, con Spike Lee?
Fernando Sulichin: En Argentina yo estaba en una situación muy acomodada y allá me moría de hambre, pero era joven y tenía ansias de crecer. Además, iba a hacer lo imposible por no volver acá a confrontar con mi familia por haber fracasado. Fue cuestión de trabajo, mucho trabajo, de las seis de la mañana a las once de la noche seis días a la semana. Para la primera película que produje solo, “La adicción”, a los 28 años, tuve mucha ayuda de amigos de Buenos Aires, de conocidos, creo que me ayudó hasta el diariero de la esquina.
Noticias: ¿Es muy difícil conseguir fondos para rodar?
Sulichin: Dificilísimo. La clave está en ponerse en una situación en la que vos tenés lo que el otro quiere. No hay que vender el producto, sino comprar el dinero. Actuar como si todos quisieran lo que vos tenés, que se peleen por tu producto. El problema del cine ahora es la distribución. Uno puede hacer películas, pero los grandes estudios no las distribuyen porque están buscando títulos como “Spiderman 3”, o “Los juegos del Hambre”. Hoy no te podés embarcar en nada sin asegurarte antes de que se va a poder distribuir. Por eso hay tanta serie de televisión. Desde ahí tenés más canales de distribución: Netflix, Amazon, Apple. La gente está saliendo del cine y entrando a la computadora. Muchos de los grandes directores están incursionando en esas áreas. Para que hoy vayas al cine tiene que ser algo muy especial.
Noticias: ¿Qué pasa cuando una película de financiación millonaria fracasa?
Sulichin: Por suerte nunca me pasó, porque tengo la tenacidad suficiente como para que los proyectos se hagan. Además, tampoco me voy a meter en algo que sé que es inviable. Hacer una película con 4 millones de dólares y perderlos porque no funcionó es haber podido hacer un hospital. La diferencia es que el hospital queda y la película muchas veces es un capricho.
Noticias: ¿Cuál es la diferencia entre el mercado hollywodense que usted conoció al actual?
Sulichin: Cuando entré a ese mundo recién comenzaban a surgir los primeros films independientes. Fue la época pre Miramax. Mi generación fue la de Spike Lee, los hermanos Cohen, Tim Robins, Sean Penn, hoy todos amigos. En ese momento, poner dinero para hacer una película fuera de un estudio y recién después distribuirla, era una cosa nueva. Ahora, ese mecanismo ya se estableció, de hecho, casi todos los Oscar son para películas independientes. Pero igual sigue pasando que si no hacés una película de superhéroes cuesta mucho entrar al sistema. La calidad de las películas ha bajado mucho, pero le ponen tanto dinero en el marketing que siguen llenando las salas. El talento y la creatividad se fueron volcando más hacia la televisión. Uno no vería más de una vez una película ganadora de seis o siete Oscar. “El discurso del Rey”, por ejemplo, está bien, pero hasta ahí.
Noticias: ¿Qué es el cine independiente?
Sulichin: Una película que se hace sin prevender su distribución es totalmente independiente. No es una cuestión de contenido, sino de distribución y canales de venta. El cine independiente no sabés dónde va a terminar, si en i-Tunes o si lo va a comprar Sony. Es riesgoso, porque podés perder mucho tiempo. Y, a diferencia del dinero, el tiempo no vuelve. He tenido mis grandes fracasos.
Noticias: ¿Por ejemplo?
Sulichin: Yo pensaba que iba a ganar un Oscar con “I come with the rain”, dirigida por Tran Anh Hung y terminé perdiendo varios años de mi vida en lo que fue una de las peores películas de los últimos años. Tuve un conflicto muy grande con el director que no pude remontar. La película es muy buena si tenés problemas para dormir.
Noticias: ¿Ha tenido fracasos económicos en películas que le parecían logradas?
Sulichin: Muchas veces. Películas como “Bully”, de Larry Clark; o “The killer inside me”, de Michael Winterbottom. A mí me gustaron muchísimo pero no tuvieron la repercusión económica que esperaba. Pero también tenés lo otro. “Spring Brakers”, por ejemplo, fue una idea de seis amigos lograda con muy bajo presupuesto que explotó la taquilla.
Noticias: ¿Alguna vez produjo una película solo por dinero?
Sulichin: Sí. Uno vive de eso. Ahora mismo se dio la oportunidad de hacer una película que no tiene nada que ver con mi filmografía, participar en la remake de una película de Jean Claude Van Damme, “Kick Boxing”, con una actriz hermosa y un montón de “malos” de película. Obviamente pensé: “No me puedo perder esta”. Es totalmente opuesto a lo que me gusta hacer, pero yo también tengo un hijo y quiero darle un futuro.
Noticias: Hizo mucho cine político, en especial con Oliver Stone, incluyendo documentales y entrevistas a personajes que ya son históricos. ¿Cómo se logra llegar a gente como Fidel Castro o Hugo Chávez?
Sulichin: Vas y pedís una entrevista. El problema es que la gente se limita mucho antes de actuar, Son gente normal, que se relacionan como cualquier otro y puede tener tanto miedo de hablar conmigo como yo de hablar con él. No hay que desestimar el poder de la cámara hollywodense, el cine pesa mucho en el mundo.
Noticias: ¿Hubo alguna bajada de línea?
Sulichin: Nunca se animaron.
Noticias: De todas formas, si uno se queda solo con lo que dice el personaje de sí mismo se cuenta con una visión parcial de la historia.
Sulichin: Lo que pasa es que, por ejemplo, con la película de Fidel Castro, no hicimos un documental sobre Cuba, lo hicimos sobre Fidel. No estábamos haciendo un trabajo investigativo. Se trató de una conversación cándida que satisficiera las necesidades de mi director.
Noticias: ¿Qué opina del cine argentino?
Sulichin: Hay cosas buenísimas. Tiene sus cuestiones técnicas, pero está en un muy buen momento. Nunca tuve la suerte de trabajar acá, pero creo que hay muy buenos productores y directores.
Noticias: ¿Qué película que le gustaría hacer?
Sulichin: La vida de Isabel Perón a lo Martin Scorsese. Cómo llegó a ser primera presidenta del mundo viniendo de donde vino. Pero es un sueño que no creo que vaya a cumplir. Hoy estoy haciendo menos cine. Me vuelco por lo humanitario. Considero más importante el pacto de Kyoto o reforestar Haití.

 

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