Sociedad / 2 de mayo de 2015

Heredia, Ventura, Casán, Flor de la Ve y Axel

Famosos maltratados

Por qué las celebrities deciden contar sus dramas infantiles en público.

La dura confesión que hizo el actor Gonzalo Heredia durante una entrevista radial deja en claro que los famosos no están exentos de historias familiares violentas. El galán contó en el programa “Detrás de lo que vemos”, que se emite por Radio América, que cuando se portaba mal su madre lo ataba con una frazada a su hermano, con las caras a centímetros de distancia, y los dejaba ahí un buen rato, como castigo. Pero Heredia no es el único famoso que utilizó los medios para revelar un drama del pasado. El periodista Luis Ventura aseguró que cuando era chico había sido abusado por un cura; Moria Casán contó que su abuelo la manoseaba; el cantante Axel habló sobre los golpes que recibía de su padre y Flor de la Ve se quebró al recordar su infancia marcada por un látigo.

Las confesiones de los famosos, personajes que son vistos por la sociedad como lejanos e intocables, los humanizan y los muestran vulnerables. Y se sabe: hablar exorciza fantasmas. “Los traumas psíquicos solo se resuelven soñando o hablando. Por eso es importante que en un determinado momento de la vida, la persona que ha sufrido algo, lo cuente”, explicó la psicoanalista Ana Krieger.

Fue en el programa de Alejandro Fantino, “Animales Sueltos”, en donde Ventura reveló, de manera espontánea, que cuando cursaba el primer grado, con apenas 6 años, fue abusado por quien entonces era su maestro. No quiso ahondar en la historia, pero aseguró haberlo superado. Moria lo hizo en el programa que conduce Martín Liberman en Canal 26: dijo que cuando era chica su abuelo la manoseaba con la excusa de que era un juego. “Yo fui un chico muy golpeado por mi padre. No lo conté nunca en mi vida”, le confesó el cantante Axel a Matías Martín en el programa “Línea de tiempo”. Y Flor de la Ve se quebró en una entrevista con distintas mujeres especialistas en violencia de género y, entre lágrimas, confesó: “Tenía la espalda azotada por golpes cuando tenía ocho años. Sentía vergüenza”.

Famosos más humanos. Esa es la clave también en una época 3.0 en la que la vida privada ya no se esconde entre cuatro paredes.

 

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