Personajes / 11 de Septiembre de 2015

Pablo Trapero: “El cine no puede cambiar la realidad”

El director de “El clan”, la película éxito del año, habla de su refugio en la familia, su inspiración y las deudas del cine argentino.

Pablo Trapero el clan
Fotos: Marcelo Escayola.

Se esperaba un éxito, pero los números siguen sorprendiendo. “El clan”, la historia de la familia Puccio, esos vecinos de San Isidro que secuestraban y mataban a la gente que conocían, superó en menos de dos semanas el millón y medio de espectadores. Más allá de la popularidad de Guillermo Francella o Peter Lanzani, los Arquímedes y Alex del film, algo tiene esa historia oscurísima para atraer con tanta fuerza a los espectadores. Hay algo más: la película está realizada por uno de los mayores cineastas de nuestro país, Pablo Trapero, el que creó esa joya llamada “Mundo grúa” y que, desde aquel film, describe las oscuridades de la Argentina con una precisión casi absoluta. “Si estas películas –dice el creador de “El bonaerense”, “Leonera”, “Carancho” o “Elefante blanco”– giran alrededor de una gran densidad, siempre tienen una puertita, al fondo, que abre a la esperanza”. Pareja desde muy joven de la actriz Martina Gusmán, padre de Mateo y ahora esperando un segundo hijo, ve como esa historia de una familia corroída por el mal se vuelve la película que “hay que ver” en este 2015.
Noticias: ¿Cuándo empezó a pensar en esta película?
Pablo Trapero: Hace mucho que investigo sobre el caso, casi desde “Mundo grúa”, y sentí que después de “Elefente blanco” era un buen momento para hacerla. Era algo distinto: una película de época, un caso real; tuve que repensar mi manera de escribir entera. Había que pensar cómo podía hablar un tipo que, además, ya estaba muerto. Por otro lado, en “Elefante…” los personajes tienen un montón de conflictos pero son tipos a los que querés abrazar por lo que hacen. Y acá era todo lo contrario: no sólo es la historia de un villano, sino de toda una familia completamente involucrada.
Noticias: Es la primera vez en su carrera que el film gira alrededor de un personaje que es directamente el Mal. ¿Le obligó a replantearse cosas?
Trapero: Corrés varios riesgos: es muy difícil identificarte con alguien y eso te impide en gran medida la emoción, porque te emocionás a través de la identificación. Es mucho más fácil emocionarte con el Rulo de “Mundo grúa”, o con Julia de “Leonera” que con Arquímedes. Donde creo que salta toda la emoción es cuando te quedás con los tipos encerrados, hablando. Ahí todo se vuelve más introspectivo y estás más cerca de los personajes porque es donde llegás a la intimidad del Mal. Hasta te da ternura la nena diciendo “Papá lo hizo por nosotros”: le creés a la piba en ese momento.
Noticias: ¿En qué medida el caso es una excepción o parte del paisaje moral de un país?
Trapero: Arquímedes Puccio existió porque hubo una sociedad corrupta y cómplice en muchos sentidos. Puccio es el síntoma de una enfermedad que no se curó en diciembre del ´83. El material de archivo tiene la intención de contextualizar porque efectivamente si le preguntás a un chico de quince años, leyó en los libros que la democracia llegó en el ´83, pero en realidad todo empezó en 1984: ese es el primer año. Por darte un ejemplo sencillo de lo que significan esas fechas que aparecen. O cuando aparece Alfonsín con la Conadep, porque para Arquímedes el antagonista no es Alex, no es el comodoro; es el contexto, el cambio de época y de paradigma.
Noticias: ¿Cree que la sociedad cambió después de aquellos tiempos?
Trapero: En muchos casos hay una indiferencia muy grande que le hace a la gente muy difícil creer incluso eso que está a la vista. Por ejemplo, en este caso nadie podía creer lo que pasaba e incluso hay muchos que no lo aceptan. Como nadie podía creer lo que pasó después de la Guerra de Malvinas. Hoy hay mucha gente que habla contra esa guerra, que estaba en esa plaza o en esa foto, que hoy uno no identifica con un gobierno militar, pero que en ese momento estaban apoyando la guerra o se identificaban de alguna manera con la causa. Y eso es también muy llamativo: en muchas de las cosas que parece que pasaron por responsabilidad de otros, hay, de una u otra manera, complicidad de todos los adultos de entonces. Uno dice por ahí que Alex también es una víctima y sí, en parte sí, pero tiene 18 años, en un momento agarra la plata y sonríe. Es difícil dar definiciones monolíticas, pero creo que fue la indiferencia la que hizo que esas cosas pasaran y sigan pasando.
Noticias: Es decir, algo sigue siendo como entonces.
Trapero: En algunos casos esa indiferencia sigue funcionando. Concretamente, mientras estábamos rodando la película, todo esto que parecía de treinta años atrás volvió a aparecer: la relación con la SIDE, ese poder que no se sabe bien quién maneja.
Noticias: Está por ser padre otra vez y sus películas pintan un mundo más bien ominoso. ¿Cómo se hace para animarse a ser padre en estos tiempos?
Trapero: El otro día estaba viendo un capítulo de la primera “True Detective” y el personaje de Matthew McConaughey –ese apellido es impronunciable para mí– dice que es un acto de egoísmo traer un hijo al mundo. Yo creo completamente lo contrario. Si bien mis películas hablan del lado oscuro de la vida, siempre hay un momento en el que podés entender la esperanza, incluso en “El clan”, con el personaje de Guillermito, y hay ejemplos en todas las películas. Tengo una mirada optimista de la vida. Pienso que las cosas pueden ser mejores y que solo dependen de nosotros. Si las películas son punzantes es porque tratan de decirte: “Despertáte, no depende de los demás, depende de nosotros”.
Noticias: El cine tiene entonces el poder de iluminar algunas cosas.
Trapero: Siempre parece que el Mal está en manos de otros, y no es así. Parece que la dictadura pasó por quién sabe qué cosa. Y no es así. Pará, ¿qué estabas haciendo en esa época? Es muy fácil decir que son otros los que deciden por vos, de esa manera diluís tu responsabilidad. Yo no creo en eso, creo que nosotros tenemos la capacidad de hacer las cosas. Y el cine tiene esa capacidad: como espectador, veo una película y me permite pensar un montón de cosas. Ahora, ¿el cine puede cambiar la realidad? La verdad no creo. Es cierto que podés salir del cine, de ver una película intimista, y que eso te lleve a pensar la relación con un amigo o un padre. Y hay muchos ejemplos de películas que provocan que alguien realice un cambio en la realidad. Pero esos cambios los hacen las personas, no el cine.
Noticias: Algo llamativo es que, incluso en este film, la familia siempre juega un rol central en sus películas.
Trapero: Supongo que tiene que ver con mi propia historia, por cómo me crié. Esos asados gigantes llenos de parientes, ese mundo donde las cosas más dramáticas son seguidas de las más graciosas. Mi familia es una mezcla con una parte italiana, una española y una criolla, comidas interminables con tíos, primos, amigos. La familia en mi vida es muy importante porque fue siempre algo muy amoroso y grande. Por eso también es que uno de mis directores preferidos es Federico Fellini. La familia, en última instancia, es eso que me permite seguir haciendo películas.
Noticias: ¿Su pareja comparte esa idea de la familia como refugio?
Trapero: Con Martina nos conocemos desde hace muchos años, estamos juntos casi desde que nos conocemos, fue como un flechazo: a los quince días ya estábamos viviendo juntos. Nos sentimos los dos muy acompañados, somos muy compinches. Martina también se había formado como actriz desde muy chiquita. El papá y la mamá son gente de teatro, el tío es Luis Gusmán, que es escritor; su padre es director; su madre, vestuarista. Mi caso es muy distinto. Nos complementamos. De hecho, la razón de que tengamos un segundo hijo recién ahora tiene que ver con que Mate es un poco más grande y la vida que llevamos con dos chicos habría sido imposible. Entonces lo fuimos dejando hasta que se pudiera. Ahora Mateo va a tener un hermano y va a ser un poco tío a la vez. En una actividad tan intensa como el cine es central que tengas un hogar donde volver. También es la razón por la cual me resulta muy difícil aceptar cuando me ofrecen hacer cosas afuera. Me cuesta mucho estar lejos de mi casa y por eso lo retraso; no porque no tuviera propuestas buenas, sino porque no sé cómo encajar eso con mi vida de todos los días. Sí, es todo un problema tratar de conciliar el cine con la familia, pero por ahora le vengo encontrando la vuelta.
Noticias: Usted pertenece a una generación de realizadores que pudo crecer gracias a la Ley de Fomento Cinematográfico de 1995. Pero hoy se hacen en el país muchas películas que poca gente ve. ¿Qué es lo que no funciona en este sistema?
Trapero: La ley de cine, curiosamente, es de la década de Menem, totalmente a contramano de lo que entonces se hacía. Funciona en todos los países donde tienen una cinematografía fuerte. La idea es brillante, que el cine genere su propia forma de financiarse. Ahora el gran debate, que no se da, es cómo se ven esas películas. Durante años fue cómo se hacían y eso ya está: las películas se hacen. El problema hoy es cómo se ven. Hay un cambio de tecnología y la gente ve cine de muchas maneras. Es absurdo que se evalúe el éxito de una película por la venta de entradas. Obviamente es muy importante y desafortunadamente sigue siendo la única manera que tienen los que producen para recuperar su dinero. Y que vendan pocas entradas muchas de las películas que se producen, sucede en el cine francés o en el norteamericano. La pregunta es cómo hacer para que sean más las películas a las que les va bien que a las que les va mal.
Noticias: Es decir, primero hay que discutir la exhibición. ¿Y qué pasa con el resto?
Trapero: Por ahí después podemos discutir parámetros de ayuda respecto de la producción, pero el primer problema a discutir es cómo se ven las películas que hacemos. Hay muchas películas que solo existen por la caja del INCAA, lo que genera un montón de distorsiones. El sistema se ha vuelto muy complejo, pero es absurdo pedirle al Instituto que haga todas las películas.

 

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