Sociedad / 10 de Octubre de 2015

Mujeres fumando habanos, una moda en expansión

Ellas son cada vez más consumidoras del mercado de tabaco premium. Victoria Vanucci y Agustina Kämpfer, a la cabeza.

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Kämpfer se mostró con un puro en la boca en su viaje con Rial por Holanda. Vanucci, fotografiada sexy por su marido.

Victoria Vanucci, Charlotte Caniggia y ahora Agustina Kämpfer. Todas ellas tienen algo en común: se muestran fumando puros. Lo que hasta hace no mucho tiempo era una costumbre mayoritariamente masculina, se convirtió en algo habitual entre las consumidoras del mercado del tabaco premium, mercado que no para de crecer.

“Si trabajo igual y quiero ganar lo mismo, ¿por qué no puedo darme los mismos gustos y disfrutar de los mismos placeres?”, se pregunta Silvia Hernández, dueña del cigar bar “Francisco de Miranda” (Esmeralda 862, CABA), quien cree que “es un caso más de igualdad, es una cuestión de status, es el mismo sentimiento de igualdad que se da en el trabajo”.

Nacida en Cuba, Hernández sabe mucho de tabaco, de cigarros y de mujeres consumidoras. “Desde los años 20, que las mujeres se cortaron las faldas y el pelo, empezaron a usaron pantalones y se rebelaron contra el dogma estricto, la mujer empieza a fumar en las películas, como en un acto de liberación”, explica para luego recordar que en los años ochentas, se inicia en Estados Unidos el boom por el cigarro. Whoppi Goldberg, Elle McPherson, Cindy Crawford, Naomi Campbell y Demi Moore empezaron a aparecer en portadas de revistas fumando habanos.

Cigarro unisex. Hernández considera que se ingresó en una etapa de “ya no sólo me exhibo sino que lo convierto en un hábito”. En ese sentido, explica que cada vez son más las mujeres que se animan al hábito centenario y arman sus propios clubs y salidas grupales por separado de los hombres.

“El hecho de fumar en público se fue convirtiendo en un rito de etiqueta”, afirma Hernández,  y explica que “no se puede fumar un puro por la calle, necesitas tu espacio, y por eso surgieron estos lugares, que en Buenos Aires son ocho, mientras que en Europa y Estados Unidos son un montón”.

La vida social de los cigar clubs como Francisco de Miranda, Cigar Point o Puro Bistró, hace honor al nombre: “Acá vienen a charlar con amigas, a desgustar cigarros y bebidas alcohólicas. Suena culturalmente atractivo. Y las mujeres se han empezado a acercar mucho en los últimos tiempos en salidas grupales. Mujeres de 18 a 70, que vienen a comer chocolates, cafés y cata a ciegas. Algunas veces vienen con sus parejas o solas, en un espacio de relax”.

El tamaño sí importa. “Un problema serio que tuvimos fue que empezamos a ofrecer a las mujeres cosas chiquitas de la línea Romeo y Julieta y tuvimos una reacción supernegativa”, cuenta Hernández, que recuerda que se hizo una presentación y  las consumidoras dijeron que era discriminatorio y sexista. “Yo quiero el que se fuman los hombres” y “¿Por qué yo no?”, fueron las frases más escuchadas. “Fue un momento difícil de manejar a nivel marketing, se hizo una reunión grande de 800 mujeres de todos los países que fueron a un evento en La Habana, y presentamos aquella cosa y fue difícil porque hubo quien se levantó indignada”, recuerda entre sonrisas la dueña de “Francisco de Miranda”.

Gustos caros pero accesibles. “El fumador promedio de cigarrillos fuma entre uno y tres atados por día, fuma rápido algo que no disfruta”, comenta Hernández y señala que “hay un espacio intermedio, que es el cigarro”. También remarca a quienes buscan tan sólo el status: “Hay gente que compra un tubo de aluminio y lo lleva en el bolsillo sólo para mostrar que fuma Cohiba”. Hernández plantea algo más ritual, que pasa por “tomarse un tiempo y elegir un cigarro”, algo que es “una relación intima con uno mismo, una a tres veces por semana, frente al hábito del fumador de cigarrillos que no para de fumar sin disfrutar”. Los precios podrán resultar restrictivos para el que no tiene el hábito de fumar cigarrillos. Sin embargo, por lo que gasta un fumador de cigarrillos al mes –un promedio de 1000 pesos al mes– se puede adquirir una caja de 25 cigarros nicaragüenses, dominicanos, cubanos.

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